Miguel Calderón Cortés vive su fe en la parroquia de la Natividad de Nuestra Señora, en Mejorada del Campo. Tiene 25 años y ha estudiado composición y producción musical. Se formó en la Escuela Creativa de Madrid y con profesores a nivel particular.
Profesionalmente se dedica a tocar la batería en grupos de música y en sus últimas giras y conciertos ha acompañado con sus baquetas a cantantes como Isabel Aaiún -conocida por su canción «La Potra Salvaje» o grupos como Morochos, Lagarto Amarillo, Hakuna y otros.
Como parte de la serie de entrevistas «¿Qué hace un joven como tú en un sitio como este?», donde conocemos la vida de fe de diferentes jóvenes de la Diócesis de Alcalá de Henares, hemos podido conversar con él.
Nos ha hablado sobre cómo la leucemia fortaleció su relación con Dios, de los misioneros que hay en su familia o acerca de cómo muestra su fe católica a músicos ateos o agnósticos con los que comparte escenarios.
¿Qué hace un joven como tú en la Iglesia católica?
Yo tengo la suerte de haber nacido y crecido en una familia cristiana. Entonces, la Iglesia ha sido como mi segunda familia. Me he criado en los patios de la iglesia, corriendo con los sacerdotes… Mis abuelos son matrimonio misionero, mis tías son misioneras…
La Iglesia ha estado siempre muy presente. Es verdad que, obviamente, mi fe ha tenido sus altibajos, como una montaña rusa. Pero gracias a Dios nunca la he perdido. En momentos la he tenido más fuerte, en otros momentos la he tenido un poquito más alejada. Pero siempre presente.
Una familia con varios misioneros, entonces.
Mis abuelos empezaron en una comunidad que se llama Verbum Dei. Luego estuvieron en otra que se llama Servidores del Evangelio. Y allí han estado en Argentina principalmente. Pero luego han estado yendo a misiones cortas durante muchos sitios en Europa. Y luego tengo tres tías misioneras, una está en Perú, otra en Costa de Marfil y otra en Italia, en Pavía.
Y al formar parte de la Iglesia, ¿qué tal es ir a contracorriente en un mundo que no cree?
A nivel personal, al haber crecido en la Iglesia, pues he tenido la suerte de hacer amigos de Iglesia. Luego tengo otros amigos del colegio que no tienen fe. Soy un poco el único. Un poco el raro. Pero bueno, sí que me gusta darles pinceladas de vez en cuando. No soy el típico pesado, o sea, no me gusta estar ahí evangelizando, no soy de esos.
Y a nivel profesional lo tengo un poco más complicado, porque yo por lo menos no me he encontrado personas con fe o de Iglesia.
¿Los músicos con los que compartes escenarios saben que tú tienes fe? ¿En alguna ocasión ha surgido una conversación sobre ello?
Más que por el habla -que si me dan la ocasión no tengo ningún problema- intento que se me note una forma de ser o de hacer las cosas, de actuar, distinta. Porque claro, sí que al final es lo que dice la gente de las giras, fiestas, drogas, no sé qué… es un poco exagerado, pero sí que pasa, y hay mucho de todo.
Entonces intento un poco más que se me noten esas cosas, de no caer en lo que cae todo el mundo, que ir con la Palabra en la boca. Sí que a raíz de los últimos conciertos que hemos hecho con Hakuna, como ha sido una cosa tan grande y como muy hablada, sí que me preguntaban y demás. Me decían, «tío, pero ¿cómo hacéis esto? ¿pero no cobráis?». Y les respondía que el sentido es totalmente distinto al de otros conciertos. Al final lo hacemos por amor a Dios. Entonces claro, se quedan muy así, pero vamos, sí que en ese mundo soy un poco más raro.

Además se estar tocando la batería sobre los escenarios, también te apasionan las marchas de Semana Santa.
Una de mis grandes pasiones es la Semana Santa y todo el mundo cofrade. De mí salió el deseo de componer una marcha a la patrona de Mejorada del Campo, la Virgen de las Angustias. Es una imagen a la que tengo mucha devoción y a la que acudo mucho a rezar en su ermita. Le compuse mi primera marcha, que se llama «Virgen de las Angustias». Está en YouTube, no está en más plataformas.
Se estrenó en las fiestas de las Angustias, la estrenó la Banda de Palio Juventudes Musicales de Alcalá de Henares. Y fue una tarde muy bonita y súper emocionante. Al año siguiente le compuse una marcha a otra imagen que hay en la parroquia de la Natividad de Nuestra Señora, de Mejorada del Campo, que es el Cristo de la Fe y el Perdón. También la estrenó la Banda de Palio en junio, que es cuando sale este Cristo a la calle. Y también fue una tarde maravillosa.
También soy muy partícipe de la Semana Santa de Alcalá de Henares. Estoy en tres hermandades, en la hermandad de Jesús Despojado, en la hermandad de las Angustias y en la hermandad del Carmen, en las que participo activamente. Para la hermandad del Despojado, el año pasado era el primer año en el que María Santísima de la Paz y la Esperanza, la otra titular de la hermandad, salía a la calle. Mario Martín, que es otro compositor, y yo nos juntamos para componer una marcha para la Virgen. Estuvimos un año trabajando, más o menos, y la marcha se estrenó el Domingo de Ramos de 2025 en Alcalá.
La estrenó la banda de Pozoblanco, que toca detrás de la Virgen, justamente nada más salir del templo. Mi marcha sonó ahí en la puerta de la Catedral-Magistral. Yo estaba debajo del paso, como costalero, y la verdad que fue un verdadero sueño para mí.
¿Ha habido algún punto de inflexión en tu vida de fe?
Sí. Una enfermedad. En 2021 me diagnosticaron leucemia y he estado con idas y venidas de la enfermedad hasta hace escasamente un año. Entonces sí que ha sido como momentos de sentir a Dios muy presente en medio de todo aquello, porque al final han sido momentos muy desesperantes. De estar un año sano, de repente, de la nada, volver a la enfermedad. Luego estar otro año con quimios, me enfrenté a un trasplante de médula, después otra recaída… Han sido momentos para trabajar mucho la esperanza y la paciencia, que yo creo que han fortalecido totalmente mi relación con Dios
¿Qué le podrías decir a un joven que hoy está pasando por una enfermedad como la que tú tuviste?
Obviamente yo no tuve una fe y una esperanza ahí diariamente… De hecho, tuve un último ingreso en el verano del 2024, que estuve ingresado casi cincuenta y pico días en aislamiento. Fue muy, muy, muy duro. En los que estaba casi diariamente llorando. No veía sentido a nada.
Estuve ahí ingresado porque después de la recaída del trasplante me volvieron a hacer como una infusión de esas células que me pusieron de otra persona, que fue un donante externo. Y esas células que me metieron me sentaron muy mal y atacaron a todo mi sistema digestivo y demás. Estuve fatal. Esas células no estaban haciendo bien su función, no me estaban limpiando de la enfermedad…
Estaba con la enfermedad y con esta otra que me habían provocado, bueno, aquello era… Era un caos. Entonces me acordaba mucho de las palabras de Santa Teresa: «Solo Dios basta». Me acuerdo de leer mucho.
Lo que le diría a una persona que está pasando una enfermedad… es tener mucha paciencia, que todo va a pasar en algún momento y que, aunque en ese momento no lo veas, eso lo vas a mirar como algo que te ha enseñado y que has podido aprender de ello. Pero sí que me costaría hablar mucho con alguien que estuviese en esa situación. Yo tuve la grandísima suerte de aferrarme a Dios, aunque me costó mucho. Y ese momento que al final abrazas la cruz y dices «aquí me quedo y que sea lo que tenga que pasar».
Eso me ayudó mucho. Es pensar que todo es para bien y que todo va a pasar. Y que en algún momento lo mirarás con otros ojos. Si no me hubiese pasado todo lo que ha pasado, no sería la persona que soy hoy. Y no tendría la fe que tengo hoy. Sería una persona totalmente distinta. Ahora mismo doy gracias por todo lo que me pasó.

¿Cómo se concreta tu fe en el día a día?
Pues en el día a día intento leer el Evangelio y, si puedo, voy a Misa a diario. Tengo la suerte de que vivo a cinco minutos de la iglesia de mi pueblo, de Mejorada del Campo. Intento tener a Dios muy presente.
Con Hakuna hacemos mucho las horas santas. Siempre que puedo voy los lunes a una en Madrid, pero también tenemos la suerte de que a lo largo de la semana hay en cualquier sitio. Estar en la capilla con Cristo Eucaristía es algo que me ayuda y me relaja mucho. Me ayuda mucho a rezar.
Participas en iniciativas que propone la Delegación de Juventud de la Diócesis de Alcalá. ¿Qué necesitas como joven de la Diócesis?
No estoy muy metido, no participo mucho. Sí que, por ejemplo, estuve en un retiro de Effeta. Hice el retiro el año pasado, luego serví en otro retiro también. Y a los chavales sí que les animamos a que participen en las actividades de la diócesis para que vean la comunidad, que vean que además de la parroquia hay algo más grande.
No estoy en todo lo que hace la diócesis pero sí que de vez en cuando voy a la oración diocesana de jóvenes. Como estoy muy metido en Hakuna, pues soy mucho de irme para Madrid.
Una canción que estés escuchando últimamente y que te acerque a Dios
Colombia, de Hakuna.
Un libro que recomiendas para conocer más la fe
El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl.
Un santo que sea un referente para ti
San Carlos Acutis.
Terminan la frase:
Los jóvenes son… Sal y luz del mundo.
Los jóvenes esperan… todo, ¿no? Ser importantes, cambiar el mundo.
La fe de los jóvenes… yo creo que es de las más poderosas.
El mejor lugar para rezar en la Diócesis de Alcalá es… la ermita de la Virgen de las Angustias, que es la patrona de Mejorada. Está un poquito apartada, pero bueno, siempre me escapo y allí me quedo delante del cristal.




