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Gonzalo, joven diocesano: «Empecé a investigar por pura cuestión ‘académica’ y el Señor se encontró conmigo»

Gonzalo joven diocesano complutense san fernando henares

Gonzalo Garrido tiene 22 años y vive su fe en la parroquia de los Santos Juan y Pablo en San Fernando de Henares. El pasado mes de febrero concluyó el grado de Historia en la Universidad de Alcalá (UAH). El próximo curso comenzará un Máster en Documentación y Archivística con vistas a opositar en el mundo de las bibliotecas o los archivos.

Este joven de San Fernando de Henares se convirtió con 16 años gracias a la lectura de la vida de San Francisco de Asís y en el último año se ha involucrado en actividades diocesanas como aquellas realizadas por la Escuela de Evangelización y por la Pastoral Universitaria.

Como parte de la serie de entrevistas «¿Qué hace un joven como tú en un sitio como este?», donde conocemos la vida de fe de diferentes jóvenes de la Diócesis de Alcalá de Henares, hemos podido conversar con él.

Nos ha hablado de su conversión gracias a su interés por la Historia, de su colaboración en la Escuela diocesana de Evangelización, de la fe en la Universidad y de la necesidad de desapegarse de las cosas y de abandonarse al plan que Dios tiene para cada uno.

¿Qué hace un joven como tú en la Iglesia Católica?

Me criaron en la fe, pero una fe un poco más cultural. Es verdad que yo he recibido todos los Sacramentos por mis padres. Pero es verdad que cuando hice la Comunión ya dejamos de ir a la Iglesia. Tener una conciencia de por qué estoy en la Iglesia y de tener esa relación con el Señor la tengo a los 16 años.

¿Qué hago en la Iglesia? Pues seguir al Señor. Tuve como una especie de conversión a esa edad, más o menos, y entonces me di cuenta de que verdaderamente si tenía un propósito en mi vida, si el Señor me había pensado de esta manera para tener para mí un plan de salvación, pues tenía que vivir la fe en comunidad, que es quizá lo que hasta hace poco no tenía. Por eso me empecé a implicar a nivel parroquial, dentro de la Diócesis de distintas maneras. Porque pensaba que la fe que a mí me habían transmitido y de la que luego yo había tenido ese avivamiento, tenía que ponerla en juego, poner los dones en juego.

Yo había tenido ese encuentro tan fuerte y necesitaba transmitirlo de alguna manera. Por eso me empecé a implicar un poco más y a participar de la Diócesis.

Tienes esa conversión a los 16, hasta entonces ya habías hecho la comunión… y luego te apartas de la Iglesia. Cuando vuelves y ahora que ya llevas seis años dentro de la iglesia, con esas ganas de ponerte en juego, ¿cómo es ir a contracorriente en este mundo? 

Muy complicado, la verdad. Muy complicado porque sobre todo cuando eres más joven es el  “¿qué pensarán?”.

Digamos que mi familia es católica culturalmente, pero no tiene verdaderamente una fe muy sólida, salvo mi abuela y mi madre. Se vivía raro un poco en la familia tener una fe implicada. Por esa parte es muy complicado por las incomprensiones de tu familia, las incomprensiones de tus amigos.

Yo, con el paso de los años, me he dado cuenta de que es la esencia del cristianismo, ¿no? No es que tú encuentras al Señor y toda tu vida es súper fácil y súper bonita. Tiene partes bonitas, pero también implica un poco de cruz. El Señor se entregó en una cruz. Entonces, por una parte complicado, por lo el “qué dirán”, o quizá porque te dejas arrastrar…

Pero cuando verdaderamente te la juegas, en el sentido de que te expones ante el resto -porque al final uno no puede tener miedo de la fe, ¿no?- también es muy bonito porque hay gente que a lo mejor tiene más incomprensión que rechazo en una generación que está muy secularizada. Aunque gracias a Dios no es una secularización de rechazo, sino una secularización de desconocimiento. Es muy bonito que la gente te pregunte y puedas explicarle lo que es la fe.

gonzalo joven diocesano de San Fernando de Henares
Gonzalo en el jardín del Colegio de Málaga, donde estudió el grado en Historia por la Universidad de Alcalá (UAH)
En ese sentido, ¿cómo logras evangelizar en el día a día con tu familia o con tus amigos? 

Es quizá lo más complicado. Yo siempre le pido al Señor que me guíe, porque soy bastante desastre en estas cosas.

Con la familia es de una manera como más cotidiana: servir, aplicar las bienaventuranzas, y poner esa llama de Cristianismo en una familia que no es muy creyente.

Con mis amigos o las personas de mi Universidad yo creo que la manera de evangelizar es no tener miedo a, por ejemplo, si te ven una cruz, o si dices “no puedo ir a esto porque tengo que ir a Misa”… de alguna manera siempre te preguntan y tú explicas, ¿no?  Es dar un poco de testimonio de lo que verdaderamente haces.

Digamos que, por una parte, es el servicio más cotidiano: “si necesitas algo estoy para servirte.” Y por otra parte, si hay algún tipo de duda, explicar, dar tu testimonio.

Es verdad que, gracias a Dios, participo a veces de la Escuela de Evangelización de la Diócesis, y me ha enriquecido muchísimo en eso porque siempre tienes el miedo del rechazo…Y precisamente las evangelizaciones que hacen me han ayudado a darme cuenta de que es lo más natural exponer la fe y exponerte. Que al final se pone en juego tu vida.

Acerca de los símbolos, ¿crees que es importante que un joven cristiano, en su ambiente cotidiano, fuera de la parroquia, fuera de los grupos donde vive la fe, lleve un símbolo que muestre su pertenencia a Cristo?

Sí, totalmente. Tampoco hay que llenarse de objetos religiosos…pero pequeñas cositas: una cruz, a lo mejor alguna pulsera, alguna cosa que sirva también para recordarte lo que eres. Porque desgraciadamente yo soy un poco cabeza loca, y a veces te dejas arrastrar por el mundo.

Pero para mí es como un recuerdo de “oye, Dios se ha entregado en una cruz por ti, por amor, ¿por qué vas a tener miedo? Te ha dado el mayor amor, ¿por qué vas a tener miedo a cualquier otra cosa?” Entonces, para mí sí que es muy importante.

Y llevarlo sin ningún tipo de complejo. No muchos jóvenes llevan un símbolo religioso, y la verdad es que la mayoría te pregunta y entras en un tono de conversación muy favorable para explicar lo que es y lo que significa para ti.

¿Por qué elegiste cursar el grado de Historia?

Desde pequeño me había gustado la Historia. Era mi pasión. Y para mí también fue el medio por el que yo me acerqué a la fe. Al final en Historia te empiezas a hacer las preguntas de dónde eres, de dónde vienes, qué vinculación tienes con el pasado, qué puedes extraer de él… Para mí era lo que me había llevado a la fe: a preguntarme qué es la fe, lo que habíamos vivido en España…

A mí se me daba bien y yo pensé: “esto puede ser la manera en la que yo aporte, aunque luego el Señor tendrá sus caminos… pero puede ser la manera en la que yo aporte un poco a la sociedad una reflexión. O sea, lo que yo había vivido de esa reflexión, de lo que el pasado ha constituido, pues yo quería poder expresarla.

¿Hay algún periodo o episodio de la Historia de la Iglesia que hayas aprendido en la carrera que te llame especialmente la atención?

La verdad es que sí. Gracias a Dios tuvimos una asignatura de Introducción al Cristianismo, una optativa muy bonita, y me gustó mucho, que yo no lo conocía porque yo tenía total desconocimiento…La época tardo-antigua, los últimos siglos del Imperio Romano, ya cristianizado, y los primeros de la Europa que se va cristianizando….Yo sigo profundizando en eso porque no tenía ni idea, y la verdad es que me está gustando mucho.

capilla santas formas gonzalo joven diocesano
Gonzalo reza frente al Santísimo en la Capilla de las Santas Formas, para él el mejor lugar de la Diócesis de Alcalá de Henares para rezar
¿Está Dios en la Universidad?

Evidentemente el Señor siempre está aunque luego nosotros incluso nos perdamos, siempre está. En torno a lo que es la presencia tangible, es verdad que yo en los primeros años en la Universidad no vi una presencia como tal de gente católica, pero con el paso del tiempo he ido conociendo a gente y he visto que sí que hay bastantes universitarios que tienen fe, y que tienen una fe implicada en el sentido de una fe formada…

Desde hace poco ayudo en la pastoral de la Universidad, y poco a poco, hay cositas que se van notando: conoces a grupos de chicos católicos que hay allí, alguna vez hemos hecho alguna conversación en la cafetería, quedamos para hacer formación. Es discreta porque el entorno universitario de Alcalá no es el menos favorable de todas las universidades de Madrid, pero quizá no es el entorno más favorable a veces para la fe.

Vas a hacer Máster en Archivística, si Dios quiere, y luego quieres opositar. ¿Cómo vives desde la fe el empezar ahora otra vez una etapa de máster y quizá una oposición después? 

Lo vivo en esa expectativa de “lo que el Señor quiera.” Porque es verdad que viendo mi historia necesito abandonarme en el Señor. De hecho, no era mi primera opción. Era hacer el Máster de Profesorado, pero me rechazaron porque no tenía el título de inglés.

Yo vi la mano del Señor. Entonces, estoy un poco expectante porque no voy a conocer a nadie. Pero es que si el Señor me ha dado esto (porque en estos últimos años me ha dado muchas cosas), si el Señor me está mandando por aquí me  indicando “arriésgate un poco.”

Yo tenía en la carrera a mis amigos católicos… pero ahora voy a una nueva facultad en la que no conozco a nadie… A lo mejor encuentro personas de fe; a lo mejor no hay y yo tengo que plantar la semilla.

Voy un poco como al abandono. Entonces, hay expectativa y lo que el Señor me vaya mandando.

Un día tuyo vivido con el Señor, ¿cómo es? 

Empieza el día complicado porque yo tiendo mucho a la pereza.  Entonces siempre me ayuda, nada más levantarme y desayunar y todo, la oración: tener mi rato de oración, de estar con el Señor, de leer las lecturas del Evangelio, y luego ya pedirle la fuerza para ponerme con los estudios, para llevar el día.

Luego hago actividades de deporte o actividades académicas,  o incluso un poco de recreación. Por la tarde intento meter también un poco la oración, porque yo creo que es el pilar porque soy un desastre, o sea, mi defecto es que soy muy vago, entonces sin una oración no me sustento en nada.

Luego continúo con las cosas que tenga que hacer: tareas en casa o participar de alguna cosa para la que me llamen. Y por la noche igual: rezar, tener un rato de oración.

Intento, la verdad, ir a Misa todos los días, pero igual no  me cuadran los horarios y no voy, pero para mí los dos pilares del día son la oración (el día que no tengo oración soy un absoluto desastre) y la Eucaristía. Para decir: “El tiempo es del Señor: para.”

¿Cómo es tu colaboración en la parroquia de la pastoral universitaria en la Ede?

Como empecé a participar el año pasado y no conocía las dinámicas pues llegué y le dije al sacerdote: “¿Qué necesitas de mí?”

En la Ede estoy para lo que dispongan: hacemos evangelizaciones de calle, hablamos con las personas… La Ede es un poco de primer anuncio.  En la Pastoral Universitaria ha venido el padre Nacho y le ha dado mucho impulso. Estamos “construyéndola” (ya había otros años) para luego, el año que viene, lo que hemos recibido, darlo. Ahí es más “recibir”. Estamos formándonos, tenemos Misas, estamos haciendo proyectos, pero todavía no hay uno concreto.

En la parroquia estoy en el grupo de jóvenes, y verdaderamente, gracias a Dios, se está montando “poquillo a poquillo”. Hacemos exposiciones del Santísimo, luego un poco de charla, de compartir, de comunidad, e intentamos fomentar un poco hacer esa comunión de grupo, que a veces es un poco costosa por lo que sea. Y también vamos a la residencia, a una residencia de ancianos que hay en San Fernando.

Gonzalo joven diocesano San Fernando de Henares
«Empecé a investigar por pura cuestión académica y el Señor se encontró conmigo»
¿Cómo fue ese momento de inflexión en tu vida de fe a los 16 años?

El Señor se encontró conmigo. Es verdad que yo no lo buscaba directamente, sino que empecé a profundizar: me gusta la Historia y no podía evitar tener el Cristianismo “ahí”. Era la base de todo lo que habíamos sido, entonces para un historiador no conocer lo que constituye la fe en Europa es algo inentendible.

Yo empecé a investigar por pura cuestión académica, y el Señor se encontró conmigo. Tuve un encuentro bastante fuerte de entender que esto no es solamente una cosa del pasado,  una historia, sino que es un momento que se repite en todas las partes de la Historia y que te llama personalmente a ti.

Me encontré con la misericordia del Señor. Evidentemente he tenido “mis idas y venidas” pero para mí como fue el momento de decir: “el Señor está allí y quiere estar conmigo.”

Te encontraste con el Señor en la Historia.

Sí, digamos. Porque yo empecé a leer libros de Historia, libros de la Iglesia y por una cuestión a lo mejor un poco circunstancial me encontré con una biografía de San Francisco de Asís y me tocó muchísimo. No sé cómo decirlo, pero encontré patente que eso era verdad. Era como una afirmación de que el Señor está presente, no es simplemente una cosa de los libros. Entonces dije: “si el Señor la ha llamado, pues, yo también quiero vivir esto.”

¿Cómo ves la fe en San Fernando de Henares?

La realidad es amarga en el sentido en que no se vive tanto la fe. En la zona de San Fernando y Coslada tienes siete u ocho parroquias. Está bien, pero la verdad es que no hay tanta actividad a nivel de jóvenes, o a nivel de movimiento, ¿no? Por cuestiones de sociología la fe no es lo mejor recibido. Por ejemplo, en Alcalá se nota muchísimo más que hay una tradición de fe, pero como San Fernando y  Coslada son ciudades industriales (años setenta) no hay una tradición…

Hay mucha gente de Andalucía, mucha gente de Castilla-La Mancha, entonces no hay una tradición común como se vive a lo mejor en un pueblo o en una ciudad con historia. Entonces la fe en San Fernando está bien, aunque quizá un poco débil en una ciudad bastante secularizada. Pero es en parte lo bonito, ¿no? Gracias a Dios hemos hecho alguna evangelización por Coslada y notas que se necesita mucho la fe. En una zona con mucha inmigración, con mucha gente que a lo mejor no tiene un arraigo, presentar la fe es algo muy bonito. Estás es como el frente de batalla.

También hay menos jóvenes, y la mayoría de ellos están más alejados de la fe; la mayoría no tienen padres católicos, o a lo mejor sus padres son ortodoxos, porque son rumanos, o son evangélicos.

Quizá falta un poquillo más de impulso por allí, pero bueno. Poco a poco.

Tú, como Gonzalo, con tus problemas cotidianos, con tus deseos… ¿qué necesitas que te dé la diócesis de Alcalá de Henares?

Es que tampoco necesito nada. Es que me ha dado todo, me ha dado muchísimo. Tengo la sensación de haber recibido todo, absolutamente todo. Empecé a conocer a muchísima gente, el trato con los sacerdotes… No sabría qué pedir. Yo creo que: que esté en el Mundo, que siguiendo la historia que el Señor tiene preparada que siga siga fiel a ese plan…  yo ahí me adscribo a lo que sea.

La presencia cotidiana, más normal, en el día a día, yo creo que es lo más bonito. La presencia más cotidiana a mí me ha dado ese impulso.

¿Qué te llamó la atención de San Francisco cuando leíste su vida?

Vi mi pobreza. Antes de convertirse era un poco cabeza loca, como todos. Entonces yo vi mis miserias. En vez de asustarse el Señor las abrazaba, entonces encontré misericordia.

Encontré misericordia por abrazar esa pobreza; o sea, no tener miedo a verla, como en el episodio en el que abraza a un leproso, que me marcó mucho.

Y también encontré la humildad, el desapego, en el darse cuenta de “te estás apegando a muchísimas cosas y luego acabas perdido”. Verdaderamente hay una libertad muy plena en desapegarse de las cosas. No tanto a lo mejor de lo material, del dinero, etc., sino también de los apegos, de nuestras propias cosas, las que tenemos “por dentro”.

Una canción que estés escuchando últimamente que te acerque a Dios:

Alza la mirada

Un libro que recomiendes para conocer más la fe:

Sabiduría de un pobre, de Eloi Leclerc, que trata de la vida de San Francisco de Asís.  No trata temas teológicos muy complejos, pero te acerca de una manera muy vívida a la fe

Un santo beato que sea un referente para ti:

San Francisco de Asís

Termina la frase: 

Los jóvenes son… el impulso que necesita la Iglesia.

Los jóvenes esperan… encontrarse con la Verdad de su vida.

La fe de los jóvenes auténtica.

El mejor lugar para rezar en la Diócesis de Alcalá es… la Capilla de las Santas Formas.

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