José Antonio Castelbón es un padre de familia que vive su fe en Alcalá de Henares. Está casado con Alicia, es informático, tiene 45 años y acude con su familia al oratorio de San Felipe Neri, en la ciudad complutense.
Dentro de unos días, el 19 de marzo, celebraremos la festividad de San José. Con este motivo hemos entrevistado a varios padres de familia de la Diócesis de Alcalá de Henares para que nos hablen sobre la paternidad, sus alegrías y dificultades en la educación de sus hijos o sobre la figura de San José en sus vidas.
José Antonio explica que ser padres es cada día una aventura y habla sobre la inteligencia artificial o acerca de los peligros de internet para menores y mayores. Al preguntarle sobre si el teléfono móvil debería ser el regalo que se hace a los niños el día que hacen la primera comunión, su respuesta es clara.
¿Siempre quisiste formar una familia y ser padre?
Hubo un momento de pequeño que me plantee la idea del sacerdocio. Tengo un gran cariño a Don Manuel Palero, para mí fue un padre espiritual en mi infancia y parte de la adolescencia, y quería ser como él. Pero eso nacía del cariño y la admiración, y me duró poco.
¿Cómo llegó esa vocación?
Un amigo me dijo una vez que la vocación al matrimonio no es una vocación “general” a un estado, sino particular por una persona. Esa persona que Dios ha pensado para ti. Mi vocación, sin duda, llegó con mi mujer.
¿Se aprende a ser padre?
Esa pregunta es difícil. Aprender quiere decir hacerlo cada vez mejor, y eso no sé si sucede. Es cierto que uno ve los fallos que ha ido cometiendo e intenta corregirlos, pero tampoco sabe si los corrige bien. Creo que los padres vivimos en un constante dilema, buscando hacer siempre lo mejor para nuestros hijos sin saber si lo estamos haciendo realmente
¿Los consejos que se reciben de familiares y amigos sirven o cada día es “una aventura”?
Yo creo que ambas cosas. Yo he recibido consejos, sobre todo de mis hermanos, que me han sido muy útiles y que aún lo son. Pero que cada día es una aventura, por supuesto.
¿Cuál es el mejor consejo que te han dado con respecto a la paternidad?
Yo creo que el mejor consejo me lo dio mi padre siendo yo pequeño, cuando me dijo que él no era mi amigo, que era mi padre. Es una cosa que no entendí “bien” hasta que no tuve hijos. Un padre es muy diferente a un amigo, lo que no quita para que busquemos -o intentemos buscar- una relación de cercanía e intimidad con nuestros hijos. Pero si intentamos ser amigos de nuestros hijos, los dejamos huérfanos.
Desde que nació tu primer hijo al nacimiento del último, ¿has cambiado a nivel personal?
Si, claro.
¿En qué aspectos?
Bueno, yo creo que, entre otras cosas, me he vuelto más consciente de mis limitaciones, y me he vuelto mucho más miedoso. Eso ha hecho que ponga muchas más cosas en manos de Dios.

¿Cuáles son los principales valores que reciben tus hijos de tu parte y de la de tu esposa?
Bueno, intentamos vivir de la mejor manera que podemos la vida que nuestros padres vivieron con nosotros -de la mejor manera que pudieron-. Una vida trabajadora y honrada en el seno de una familia que tiene el deseo de poner a Cristo en el centro, aunque no siempre lo consigue. Los valores que ellos extraigan de eso es parte del camino que tienen que hacer.
En un mundo tan revuelto como el actual, ¿es fácil educar a tus hijos?
No
¿En qué aspectos es más complejo?
Ahora la presión social es muy fuerte con temas de móviles, redes sociales, ideología de género… Yo creo que una de las cosas en las que hemos encontrado más dificultad es en no dejarnos llevar por la corriente dominante cuando esta va en contra de algo que hemos decidido hacer, o no hacer.
Hoy, los conceptos de lo masculino y lo femenino han sido manipulados hasta el punto de cuestionarse, ¿cómo lográis tu esposa y tú educar a vuestros hijos en una sana masculinidad y a vuestras hijas en una sana feminidad?
¿Lo logramos? No sabría responder a esto. Tenemos cuidado con las cosas que se ven o se leen en casa. Intentamos enseñar a los niños el pudor y lo importante que es respetar la intimidad de los demás. En el día a día cotidiano ellos ven las muestras de cariño que sus padres tienen entre sí. Y además el haber tenido la suerte de tener hermanos y hermanas es también una escuela para ellos.
Conociendo los entresijos del mundo informático, del cual eres un profesional, ¿los menores deberían poder acceder a internet con libertad o se debe impedir ese acceso sin tutela?
Internet es un mundo bastante hostil, hasta para los que se manejan en él. Si la gente supiera las personas que sus hijos pueden encontrar en los juegos online, o los contenidos que pueden ver, se espantarían. Desde mi punto de vista es muy imprudente dejar a un menor moverse por internet o por los juegos online libremente.
¿Tus hijos acceden a internet?
Sí
¿En los dispositivos tienes activo el control parental?
En todos, las tablets, las consolas y los ordenadores. Cada uno accede con su cuenta personal, vinculada a la mía. Y puedo ver todo lo que hacen con ellas. Además, en los juegos online, el chat sólo está activo para hablar con los amigos, y solo añaden como amigos a la gente que conocen.
¿Crees que la Inteligencia Artificial (IA) mejora la vida de las personas o la empeora?
Eso dependerá del uso que hagan de ella. La IA puede ser realmente útil bien empleada.
¿Consideras positivo que tus hijos conozcan la IA?
Lo considero inevitable.
¿Qué recomendaciones das para que los padres no tengan miedo a la digitalización de sus hijos?
Es un tema en el que tenemos que implicarnos activamente. La digitalización de nuestros hijos no es que vaya a llegar, es que han nacido con ella. Lo bueno es que existen herramientas a nuestra disposición para evitar un mal uso por parte de los niños. Usémoslas, y no tengamos miedo a revisar qué hacen los niños con los ordenadores y los móviles.
¿El móvil debe ser el “regalo de la primera comunión”?
Yo creo que no. Si ya nos cuesta a nosotros no ser esclavos de un móvil, imagina a un niño de siete u ocho años.
¿Cómo influye tu conciencia de hijo de Dios en tu forma de vivir la paternidad con tus hijos?
Me enfado mucho con mis hijos cuando no hacen lo que les pido. A veces me desespero porque tengo que repetirles todo cien veces, y no consigo nada. Luego voy a confesarme y veo que yo hago lo mismo, no hago las cosas que debo, y caigo en las cosas una y otra vez. Aun así, Dios siempre es paciente conmigo y no se enfada. Así que pienso que es así como debo ser con mis hijos… y vuelvo a empezar para intentar hacerlo mejor.
¿Ser padre te quita libertad?
Todos estamos llamados a entregar la vida, unos de una forma, otros de otra. Unos cuidando de nuestros hijos, otros de unos padres enfermos, otros rezando escondidos en una celda de un convento… esa es la paradoja del hombre, que es más libre cuanto más entrega de sí mismo. Que esto supone renuncias, por supuesto. Pero uno se va dando cuenta de que eso a lo que renuncia, y que le parecía importante, realmente era accesorio, y que se está quedando con lo realmente valioso.
¿Ha desaparecido el egoísmo de tu vida desde que eres padre?
Me gustaría decir que sí, pero no sería verdad. Mi mujer dice que he mejorado, pero es porque me mira con buenos ojos.

¿Cómo fue el momento en el que te diste cuenta de que tu novia era la mujer de tu vida?
Bueno, Alicia no fue la primera novia que tuve, y con otras personas siempre hubo una pregunta, una duda, alguna cuestión no resuelta. Pero con ella, desde el primer día, fue como estar en casa. Discutimos, como todos, pero no recuerdo un día en que dudara.
¿Qué cualidades destacarías de ella?
Alicia es una mujer con los pies en la tierra y los ojos en el cielo. Su fuerza de voluntad, su claridad para discernir las cosas y su capacidad de entrega aún me siguen sorprendiendo tras 19 años. Y la paciencia que tiene conmigo…
¿Para ti es importante la figura de San José?
¿Para quién no? El marido y padre que todos querríamos ser. Entregado, justo, paciente, humilde…
Responde en pocas palabras:
- Un referente como figura paterna: El padre Julio, del Oratorio de San Felipe Neri
- Un santo al que acudes para pedir su intercesión: A San Antonio, porque lo pierdo todo.
- Como padre, ¿qué le pides a la diócesis de Alcalá de Henares?: un obispo valiente que no tema decir la verdad.
- El mejor lugar para rezar en la diócesis de Alcalá de Henares con tu familia es: cualquiera donde haya un Sagrario, pero el Oratorio es donde vivimos la fe en comunidad.





