Miguel Ángel López Roldán es un padre de familia que vive su fe en las parroquias de Santa María y San Diego, en Alcalá de Henares. Está casado con Laura, es profesor en un colegio en Torrejón de Ardoz y tiene 43 años.
Este mes de marzo -mes de San José- entrevistamos a varios padres de familia de la Diócesis de Alcalá de Henares para que nos hablen sobre los valores más importantes en la educación de los hijos, la masculinidad y la feminidad, o el papel de Jesucristo en la paternidad.
Entre otros aspectos, Miguel Ángel habla sobre que en algunas ocasiones debe ejercer como «padre» con algunos de sus alumnos, explica si ha ganado o perdido libertad al tener tres hijos y considera que el sentido común es la mejor herramienta para ejercer la paternidad.
¿Siempre tuviste el deseo de ser padre de familia?
No especialmente. Alguna vez sí me llegué a imaginar, siendo un niño o adolescente, haciendo esto o aquello con algún «posible-futuro-hijo».
¿Cómo supiste que querías serlo?
Fue de forma natural, al ser consciente de que el noviazgo cristiano conduce al matrimonio y este a la vida.
¿Existe un manual no escrito para ser padre o la improvisación pone todas las cosas en su sitio en ese aprendizaje constante?
En general, el sentido común es la mejor herramienta para la vida, y de modo particular para ejercer la paternidad. Muchas veces replicamos lo que nosotros mismos recibimos cuando fuimos hijos.
A nivel personal, ¿qué diferencias has podido apreciar en ti mismo entre el nacimiento de tu primer hijo respecto al último?
Mayor seguridad y confianza en las pequeñas decisiones del día a día. Al tener tres hijos bastante seguidos en el tiempo, ahora debo dedicarles momentos y espacios diferentes, ya sea de forma individual o en conjunto.
¿Qué valores son para ti los más importantes en la educación de tus hijos?
La paciencia, la generosidad y el respeto mutuo.
¿Es difícil educar a tus hijos en el mundo de hoy?
Es bastante complicado, teniendo en cuenta que la familia cristiana no cuenta con apoyos morales y espirituales sólidos en una sociedad materialista, egoísta, superficial y evanescente como la actual. Pocas instituciones, salvo la Iglesia, ofrecen verdadera ayuda.
La cultura occidental actual está viendo diluidos los conceptos “masculino” y “femenino”. En esta atmósfera, ¿cómo intentáis tu esposa y tú educar a vuestros hijos en una sana masculinidad o feminidad?
Con naturalidad, expresando nuestro amor cotidiano de forma abierta y espontánea, en un ambiente de alegría y libertad. Respetamos el pudor, pero no rehuimos de las conversaciones más “complejas”. Cuidamos lo que ven en la televisión. Procuramos que no abusen de los dispositivos electrónicos, siempre con los debidos controles parentales y nunca sin la supervisión constante.

En tu profesión como docente, ¿también estás llamado a vivir la “paternidad” de algún modo con tus alumnos?
Sin lugar a dudas, es difícil no encontrarse con alumnos que proceden de familias desestructuradas. Muchos sufren de hiperactividad. Tienen dificultades para concentrarse en los estudios. Les cuesta leer una novela larga. Los saberes clásicos les son ajenos. A veces un profesor puede caer en la desesperanza y el desánimo.
Los profesores somos también psicólogos, terapeutas, mediadores familiares, compañeros, amigos,… y “padres” de nuestros alumnos. Por eso es importante intentar transmitir con pasión los conocimientos. Siento que los docentes debemos dar testimonio a los alumnos en pequeños detalles: saber escuchar, saber pedir perdón, ser generoso, ordenado, etc.
¿Ha desaparecido el principio de autoridad en colegios e institutos? ¿Lo aprecias en tu día a día? ¿Puedes contar alguna anécdota?
Sin lugar a dudas, se ha perdido el principio de autoridad. No solo en los colegios e institutos. En multitud de ocasiones he constatado que algunas familias no comparten con el centro su misma visión, con posturas excesivamente sobreprotectoras. La familia y la escuela deben ir de la mano: si no, el trabajo es estéril e, incluso, contradictorio.
Ser profesor es una tarea de artesano. Como el sembrador, no siempre debes esperar el éxito a corto o medio plazo. Nosotros perdemos de vista a nuestros alumnos, pero podemos dejar huellas más hondas de lo que esperamos.
Me encontré con un muchacho que, en tiempos, había sido muy disruptivo en clase y, sin embargo, pasado el tiempo había madurado. Me saludó con gran cariño, recordándome algunos de mis consejos que, siendo su tutor, le habían ayudado a ser mejor persona.
Siendo profesor, ¿qué se puede hacer para que los alumnos saquen lo mejor de ellos mismos? ¿Esto depende solamente de los docentes o es una tarea también de los progenitores?
La familia es la primera y principal educadora. Los centros son espacios muy importantes, sin duda, pero los hábitos, las virtudes, los valores, se aprenden en casa. También en el aprendizaje de conocimientos. La escuela es un complemento fundamental, pero los padres son el modelo más cercano para sus hijos. No olvidemos que los padres seguimos educando incluso más allá de la muerte.
¿Crees que los padres pueden aprender a serlo si adquieren una conciencia profunda de su condición de hijos de Dios?
Ser padre es una bendición, pero también una gran responsabilidad. A veces una cruz. Pero mirando a Jesús la cruz se hace más llevadera. Porque detrás del Calvario está la Gloria. Esas pequeñas personas, esos “locos bajitos” que no han pedido permiso para venir al mundo, tienen derecho a ser amados. Aunque a veces nos desesperen.
¿Ganas o pierdes libertad cuando te conviertes en padre?
Se pierde en libertad personal, qué duda cabe, pero toda vida entregada siempre es más fecunda y fuente de una alegría que brota del alma.
Cuando eres padre, ¿desaparece el egoísmo?
No del todo, porque la huella del pecado original permanece en el corazón humano, y la tensión hacia el egoísmo siempre está ahí. Y el egoísmo, a veces, cuando un padre pierde la paciencia, viene acompañado de la ira. Pero, al ser padre, uno aprende a sacrificar gran parte de su tiempo libre, de su ocio, de sus aficiones, de sus viajes, para resistir los quebrantos y desvelos de un hijo enfermo o un rato ayudar a hacer los deberes.

¿Cuándo supiste que la mujer que tenías delante iba a ser tu esposa? ¿Qué es lo que más te llamó la atención de ella en un primer momento? ¿Y según la fuiste conociendo?
Cuando fuimos hablando y conociéndonos, poco a poco, en largas conversaciones. Fui percibiéndola como alguien que me ayudaba a ser mejor persona. Lo que más me llamó la atención de ella fueron su fe, su nobleza y su disponibilidad.
¿Es importante para ti la figura de San José?
Tengo que reconocer que no he sido nunca especialmente devoto de San José. Cuando era niño lo percibía como un “personaje secundario” en el Belén que preparaba en casa de mis padres. Ahora he ido descubriendo su importancia, el hombre sensato, obediente, que respeta los tiempos de Dios sin hacerle reproches. El gran compañero de María y el mejor padre y educador para Jesús. Mi relación con San José ha ido creciendo con el tiempo. Mi hijo menor se llama José Antonio.
¿Qué papel tiene Jesucristo en tu paternidad?
Cristo es el buen pastor que da la vida por sus ovejas, que las conoce a todas por su nombre. Y, al mismo tiempo, se entrega en la Cruz por ellas, como Cordero de Dios. Jesucristo nos ofrece una enseñanza clave para ser padre: el ejemplo del que sirve, cuida y se entrega gratuitamente. ¡En cuántas pequeñas cruces podemos clavarnos los padres por nuestros hijos!
Responde en pocas palabras:
- Un libro que te haya ayudado en tu vocación como padre: “Papá, enséñame a amar”, de la editorial Palabra.
- Un libro que te haya ayudado en tu vocación como esposo: No es un libro, sino una persona de la que, en sus luminosas homilías y cartas pastorales, he aprendido mucho: Juan Antonio Reig Pla.
- Un referente como figura paterna: Benedicto XVI.
- Un santo al que acudes para pedir su intercesión: El Santo Job y los Santos Niños.
- Como padre, ¿qué le pides a la diócesis de Alcalá de Henares?: Que siga ofreciendo herramientas tan excelentes, como el Centro de Orientación Familiar, que ofrece ayuda de tanta calidad a las familias que lo demandan.
- El mejor lugar para rezar en la diócesis de Alcalá de Henares con tu familia es: Creo que cualquier lugar es adecuado, pero siendo alcalaíno elijo la ermita de la Virgen del Val, un espacio rodeado de naturaleza, y también la cripta de nuestros queridos Santos Niños, en la Catedral Magistral.





