José Mª y Mª Ángeles, esposos y misioneros en República Dominicana: «Dios ha puesto ese proyecto en nuestras manos»

Mª Ángeles Valios y José Mª Sainz son un matrimonio de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario (Torrejón de Ardoz). Hasta hace poco eran catequistas y estrechos colaboradores del que fue su párroco, el actual obispo de Albacete, Mons. Ángel Román. Pertenecen a OCASHA, una asociación misionera en la que han volcado sus inquietudes de entrega y de servicio. En poco más de dos semanas partirán por tres años a República Dominicana, enviados por Mons. Prieto Lucena como misioneros laicos para llevar la luz del Evangelio a la diócesis de San Juan de la Maguana, donde servirán a una comunidad muy pobre y con muchas dificultades.

El pasado martes 17 de junio de 2025 se reunieron con el obispo de Alcalá de Henares para firmar el convenio misionero por el que son enviados de la diócesis complutense a la diócesis dominicana. Unos días después recibían el envío de manos de Mons. Prieto Lucena, en una misa concelebrada por Mons. Ángel Román. Con motivo de su próxima partida el 27 de julio de 2025, les entrevistamos para el programa El Espejo de la diócesis de Alcalá.

Es un placer teneros aquí, estas historias yo creo que son de las que merece la pena contar. Es precioso que la gente pueda conocer esto. Contadme, ¿quiénes sois?

Mª Ángeles: Yo soy María Ángeles Valios, tengo 63 años, he nacido en Lleida, en la diócesis de Lérida, y soy de una familia de siete hermanos y de una familia cristiana que nos ha educado desde la fe desde pequeños.

De pequeña ya me surgió esa inquietud misionera. La vocación misionera no ha sido algo espectacular, sino que ha sido una cosa que ha venido poco a poco. Mi padre era representante de comercio y visitaba librerías. Había una librería que le tenía mucho cariño, y le regalaban unos tebeos, dentro de los que había unos vales para adquirir libros. Y entonces adquirí una colección completa de vida de santos y de vidas ejemplares, y leyendo la vida de todos esos santos me surgió ese ardor misionero. Poco a poco, con los testimonios misioneros que venían al colegio, ya metida en la parroquia, en un grupo de la Acción Católica, pues vas trabajando la dimensión social, la dimensión eclesial, el estar presente en realidades pobres, y ahí fue surgiendo esa inquietud misionera…

José Mª: Yo soy José María Sainz, también de una familia sencilla, de Madrid. Mis padres siempre quisieron que los hijos -éramos cuatro- estudiáramos y también que participáramos en la vida de la Iglesia, aunque muy sencilla, porque era la típica familia sociológicamente cristiana, de ir a misa, de los sacramentos….

Y así como mis otros hermanos y los amigos del entorno fueron abandonando la práctica religiosa, yo no sé por qué… continué el camino -bueno sí, me imagino por qué: porque “el de arriba” te impulsa-. Me acuerdo que iba a misa a escondidas para que los amigos no se enteraran y fui avanzando en este proceso de compromiso cristiano. Estudié Sociología en la Universidad Complutense, en una época en que era el Marxismo lo que predominaba, pero aún así tampoco me aparté de este camino.

Y cuando ya me planteé un compromiso más fuerte en la Iglesia, me acordé de cuando venían misioneros que te ponían diapositivas de sus experiencias misioneras y siempre me movía mucho el corazón y me lo seguía moviendo. Entonces dije: “voy a ver si puedo ser misionero como estos misioneros que venían cuando yo hacía catequesis”. Quería ser laico, quería formar una familia. No sabía a dónde ir, vi en el periódico ABC un anuncio pequeñito que hablaba de que había laicos misioneros y fui a la delegación de misiones de Madrid y me encauzó a OCASHA Laicado Misionero.

¿Cómo se ha concretado ahora vuestra marcha a República Dominicana? ¿Cómo surge esta idea?

Mª Ángeles: Cuando yo fui creciendo quería salir a misiones, pero también tenía claro que no quería ser monja. Un sacerdote me habló de OCASHA, laicado misionero, y ahí empezó la formación y ya marché: yo ya he tenido experiencia de seis años de misión. Estudié Magisterio, estuve un par de años trabajando en Lérida y luego ya marchamos. Ya he tenido esa experiencia: tres años en Colombia, tres años en República Dominicana, y al volver, como Asociación de Laicos Misioneros, seguimos en esa animación misionera.  Nos casamos, tuvimos dos hijos que ya son adultos, independientes, dos hijos maravillosos, y ahora que no tenemos cargas familiares y él se ha jubilado, hemos pensado que todavía tenemos unos años útiles -que útiles hasta el último momento los tenemos todos- pero que ahora podríamos dar esos años de misión ad gentes, que podemos salir y dar esos años colaborando.

José  Mª: Y por eso, hace dos años, tuve la oportunidad, con OCASHA, de visitar una petición de proyecto que nos habían pedido desde el Vicariato de San José del Amazonas. Visité y vi el panorama que había allí. Me di cuenta de que ya con nuestra edad hay que ser realista y el ambiente, el clima, los factores que hay en el Amazonas, seguramente no los íbamos a aguantar.

Este año he podido ir a República Dominicana y conocí este proyecto. Y ahí, aunque hace calor, aunque también hay mosquitos, hay bichos y hay de todo… es un poco más llevadero que el del Amazonas. Y además hacíamos falta. Han sido ellos los que nos han pedido la posibilidad de ir al proyecto. Así que  fenomenal. Y dando gracias a Dios.

¿Y qué vais a hacer allí exactamente? ¿Cómo vais a servir en esta diócesis?

Mª Ángeles: Es un proyecto educativo en un centro vocacional tipo internado, para atender a una zona rural bastante marginal, porque ya hemos dicho que está pegado a la frontera de Haití, y cuanto más lejos estás de las ciudades importantes, la presencia gubernamental y de todo, brilla por su ausencia. Entonces se atiende a chavales de comunidades rurales, en torno a 5-15 kilómetros, que no pueden ir y venir todos los días andando al colegio. Y entonces se creó este internado, que ya es el segundo creado con ese estilo de la diócesis San Juan de la Maguana, donde atienden a los niños y se les da educación escolar de lunes a viernes, y acoge desde tercero de primaria hasta tercero de la ESO. Aparte de ser educación formal, también se quiere dar una educación a nivel agropecuario, y ahora también quieren introducir tema de…

José Mª: Informática y panadería, pastelería…

Mª Ángeles: Eso es, nosotros iríamos a sustituir a un matrimonio que está llevando el proyecto y que se tiene que ir ahora porque tiene tres chavalines pequeños y allí no hay infantil ni los primeros años de primaria. Hemos visto ahí la providencia de Dios, que ha puesto ese proyecto en nuestras manos, sustituyendo a este otro matrimonio.

José Mª: Además de la educación formal que se les da, que está concertada con el Estado dominicano, que suministra a los profesores y también casi toda la alimentación -la cena no, hay que buscarse la vida para conseguir la cena-. También tiene un aspecto muy importante: el tema agropecuario, porque en la zona los campesinos utilizan el método de quemar y sembrar, y ya está deforestada… Entonces, se pretende formar a los alumnos para que luego ellos en su comunidad, que siempre tienen un pedacito de terreno, puedan implementar lo que han aprendido y que sus padres, sus vecinos, vean que eso funciona e intentar así poco a poco que vayan abandonando ese sistema y que puedan progresar esas comunidades un poquito.

Mª Ángeles: También vamos a apoyar pastoralmente: acompañar, visitar a las familias de los niños internados o de las comunidades que hay cerca…

José Mª: Fijaros la pobreza de agentes pastorales que tiene la zona: hasta el momento solamente está el sacerdote, que es un misionero de Estados Unidos, el padre Esteban, y dos monjas brasileñas ya bastante mayores, y son las que tienen que atender toda esa zona con estas circunstancias de caminos: que es muy difícil llegar a los sitios. Ahí también nos pondremos a su disposición.

Ahora que os vais a marchar a finales de julio, ¿qué es lo que creéis que os va a costar dejar atrás?

Mª Ángeles: Una de las cosas que nos cuesta dejar atrás es la comunidad donde hemos estado con Ángel, que también se ha marchado ahora. Es como: rupturas en la parroquia donde emocionalmente estamos todos muy sensibles. Se ha ido Ángel, ahora también se va a ir el adjunto, Gabriel, y nosotros nos vamos ahora. Llevamos más de 20 años en esa comunidad parroquial y eso nos va a costar. Es dejar también a mi madre y a los hijos. No hay esa dependencia, porque ellos son independientes, pero son cosas que te cuestan. Y luego las materiales no tanto, porque ya hemos estado ahí, y no creo que vayamos a echar de menos cosas materiales…A lo mejor la comida, que estás acostumbrada aquí a una comida y allí es diferente….

¿Cómo podemos ayudaros desde la diócesis de Alcalá?

Mª Ángeles: Pues primero con las oraciones: sentir que rezan por nosotros. Y nosotros ya lo hemos comprobado en nuestra parroquia: que la oración tiene su acción, y el Espíritu Santo actúa a través de las personas que rezan. También el que se haga difusión, ¿no?: Hacen falta muchos misioneros, y si no se trabaja la vocación… -porque a veces solo se piensa en la vocación sacerdotal, pero hay que trabajar todas las vocaciones, incluso pues el matrimonio como vocación, el laicado misionero también como vocación-. Entonces hay que trabajar la animación misionera mucho desde las parroquias, y animamos a los sacerdotes a que hagan esa animación, ad gentes también, para que haya jóvenes que se sientan llamados a la misión, aunque sea por cortos periodos o compromisos de larga duración, que como laicos lo pueden hacer perfectamente.

José Mª: Y también a nivel material, que también hace falta, aunque no de repente, sino que cuando estemos allí y veamos qué necesidades hay se podrá decir: “oye, pues si nos podéis echar una mano…”. Pero bueno, eso es lo de menos, y siempre es no pedir por pedir, sino que realmente haga falta y en el lugar no se pueda lograr.

 

Escucha la entrevista en El Espejo de Alcalá

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