Natalia, diocesana en París: «Pensaba que la fe católica tenía poca presencia en Francia. Sin embargo, he encontrado una fe muy viva»

Natalia París Diocesanos X el Mundo

Natalia Barceló llegó con su familia a París hace algo más de tres años. Traductora jurada freelance, al llegar a Francia tuvo que bajar el ritmo de trabajo para acompañar más de cerca a sus tres hijos en su adaptación al nuevo país.

El hecho de trabajar desde casa le ha permitido mantener su actividad profesional con la flexibilidad necesaria para atender también la vida familiar.

En nuestra serie de entrevistas «Diocesanos por el Mundo» (DxM), donde conocemos la vida de fe de personas de la Diócesis de Alcalá de Henares que viven fuera de España, hemos podido conversar con Natalia.

Nos ha hablado sobre cuál es para ella el mejor lugar para rezar en París, cuál es la canción que más le gusta cuando acude a Misa en francés y nos ha descrito la «caricia de Dios» que tuvo en una conexión inesperada con Alcalá de Henares en sus primeras semanas viviendo con su familia en Francia.

De la Diócesis de Alcalá, ¿de dónde?

De la parroquia castrense Nuestra Señora de Loreto y de la parroquia Santo Tomás de Villanueva, en Espartales.

¿Cómo y cuándo llegaste a París?

Llegamos toda la familia en enero de 2023 por el trabajo de mi marido.

¿Qué es lo mejor de esta ciudad en la que vives actualmente?

París es una ciudad de una belleza extraordinaria, pero lo que más me gusta es que combina historia, cultura y vida cotidiana de una forma muy natural. Nunca me canso de caminar por sus calles.

¿Cómo ves la fe católica en Francia? 

Antes de vivir aquí, pensaba que la fe católica tenía poca presencia en Francia. Sin embargo, he encontrado una fe muy viva. Me ha sorprendido especialmente la cantidad de jóvenes y familias con hijos que hay en Misa los domingos.

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¿Has podido conocer la vida de algún santo local o visitar algún santuario?

Fuera de París, he tenido la oportunidad de visitar el Santuario de Lisieux, dedicado a Santa Teresa de Lisieux. También tuve ocasión de conocer la catedral de Chartres cuando se celebró allí la Misa jubilar del centenario del colegio de mis hijos, en junio de 2024, al encontrarse Notre-Dame de París cerrada por restauración. Asimismo, me impresionó la visita al Mont Saint-Michel, nacido como santuario dedicado al arcángel San Miguel y uno de los grandes lugares de peregrinación en la Edad Media.

En París he visitado muchas iglesias, pero el lugar más especial para mí es, sin duda, la Casa Madre de las Hermanas de la Caridad, fundada por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac. Allí se encuentra la capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, que es donde se apareció la Virgen a Santa Catalina Labouré en 1830, y le pidió que acuñara la famosa medalla.

En cuanto a los santos locales, me ha encantado descubrir figuras como Santa Genoveva (Sainte Geneviève), patrona de París y protectora de la ciudad; San Dionisio (Saint Denis), primer obispo y mártir, que además da nombre al conocido barrio de Montmartre (Monte de los Mártires), y San Vicente de Paul, entre otros.

¿Vas a Misa en español o en el idioma local?

Voy a Misa a la iglesia de mi barrio, que es un barrio con mayoría de gente local, así que la escucho en francés.

¿Qué destacas de la parroquia en la que estás ahora? ¿Qué te ha llamado la atención? ¿Tienes alguna anécdota?

Me gusta especialmente la iglesia de mi barrio porque cuenta con adoración al Santísimo durante el día, en una capilla situada detrás del altar. Es un espacio precioso, custodiado en la entrada por dos esculturas de gran tamaño de San José y la Virgen de Lourdes. Me parece un lugar muy especial, de silencio y recogimiento, al que acudo con bastante frecuencia.

Recuerdo algo muy significativo de mis primeras semanas en París. Cerca de nuestro alojamiento temporal había una capilla pequeña y acogedora, integrada en el edificio de una congregación religiosa. Un día, mientras rezaba allí, me fijé en una imagen que me resultaba familiar. Al leer la inscripción me llevé una gran sorpresa: era una escultura de Santo Tomás de Villanueva. Me pregunté qué hacía la imagen de un santo español en una capilla en pleno París, y pronto descubrí que la comunidad estaba formada por Religiosas Agustinas de Santo Tomás de Villanueva.

Me conmovió la conexión inesperada de aquella capilla, a la que había llegado casi por casualidad, con una de mis parroquias en Alcalá de Henares. Fue, sin duda, una caricia de Dios en un momento de grandes cambios para mí y para mi familia.

En muchas parroquias de la Diócesis de Alcalá, la música tiene una importancia significativa en los momentos de adoración y oración. ¿Sucede lo mismo en la parroquia a la que vas actualmente?

Las Misas en Francia, al menos a las que yo acudo, son Misas donde las canciones tienen especial importancia. A mí me gusta mucho “La première en chemin, Marie”, que en mi iglesia se canta a la Virgen al final de la Misa, y también se canta en las Misas que se celebran en el colegio de mis hijos, así que imagino que es una canción muy popular aquí.

Y, además de la música, ¿destacarías algún escritor francés que te ayude en tu vida de fe? ¿Has leído algún libro suyo últimamente?

Uno de los primeros libros que me compré cuando llegamos para refrescar mi francés fue «Histoire d’une âme», de Santa Teresa de Lisieux. Durante esta Cuaresma he leído «Una familia de bandidos en 1793», de Marie de Sainte-Hérmine.

Es curioso porque este libro me lo regaló una buena amiga en España hace algunos años, pero no lo había leído hasta ahora. Cuenta la historia del alzamiento católico en el pueblo de la Vendée durante la Revolución Francesa, y el posterior genocidio que sufrieron sus habitantes a manos de los revolucionarios, narrado en primera persona por una habitante del pueblo, que deja por escrito sus memorias para que sus nietos conozcan lo sucedido y no caiga en el olvido.

¿El mejor lugar para rezar en París es…?

Por suerte hay muchos, y al que más acudo a rezar es a la capilla de adoración al Santísimo de la iglesia de mi barrio, pero para mí el lugar más especial de París para rezar es, sin duda, la Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Desde pequeña siempre he tenido una gran devoción por la Medalla Milagrosa, y poder rezar allí, en la misma capilla donde comenzó todo, me ayuda a vivir esa devoción de una manera más profunda.

Si tuvieras que recomendar a un diocesano de Alcalá un lugar de devoción que visitar en París, ¿cuál sería y por qué?

Por supuesto, la Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa (140 Rue du Bac, París). Además, se encuentra en pleno centro de la ciudad, en la Rive Gauche, que para mí es una de las zonas más bonitas de París.

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¿Qué echas de menos de tu parroquia y de la Diócesis de Alcalá?

Sin duda, vivir mi fe en comunidad. Echo de menos la cercanía de la parroquia, las personas con las que compartíamos la vida cristiana y la sensación de pertenencia.

¿Qué echas de menos de España?

Echo de menos, sobre todo, a la familia y a los amigos, esa facilidad para vernos sin demasiada planificación y compartir tiempo juntos con naturalidad. También echo de menos ver más el sol y el jamón serrano.

Esta experiencia como expatriados en París está siendo increíble, y estoy súper agradecida por haber podido vivir algo así en familia, me llevo una mochila cargada de recuerdos, grandes amigos, y vivencias únicas. Pero también me ha hecho valorar más nuestro país, nuestras raíces y lo felices que somos cerca de los nuestros.

¿Volverás a la Diócesis de Alcalá?

Sí, si Dios quiere volveremos en unos meses. Desde el principio sabíamos que nuestra estancia en Francia tenía un carácter temporal, así que regresamos a España muy agradecidos por lo vivido y aprendido. Personalmente, afronto el regreso con ilusión, con ganas de retomar nuestra vida en Alcalá y de comenzar allí una nueva etapa.

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