Manuel Augusto Alcaide Cabrera es diocesano de Alcalá de Henares. Su carrera profesional -piloto de avión- le ha llevado a volar de un lugar a otro desde que comenzó sus estudios en 1989 en la Academia General del Aire, en San Javier (Murcia). Allí vivió la vida militar y aprendió una destreza que, tras más de 15 años en el Ejército del Aire, desempeñaría en aviones de pasajeros y en aviación ejecutiva.
Desde mayo de 2024 vive en Hong Kong, Región Administrativa Especial de China, está casado y tiene tres hijos. De la ciudad destaca su arquitectura y naturaleza; además de las lluvias torrenciales y su clima tropical. Al ser un lugar con influencia anglosajona -fue territorio británico hasta 1997- los coches conducen con el volante en la derecha, hay autobuses de dos pisos y hay un importante número de iglesias protestantes y colegios de esa misma denominación.
En «Diocesanos por el Mundo» (DxM), donde conocemos la vida de fe de personas de la Diócesis de Alcalá de Henares que se han trasladado a vivir fuera de España, hemos entrevistado a Manuel. Nos ha hablado de lo que le sorprende de la práctica religiosa en Hong Kong, sobre la evangelización y los santos locales, y acerca de los obstáculos que ha encontrado para una mejor integración.
De la Diócesis de Alcalá, ¿de dónde?
Nuestra parroquia es Santo Tomás de Villanueva en el barrio de Espartales Norte (Alcalá de Henares).
¿Cómo y cuándo llegaste a Hong Kong?
Llegué en mayo de 2024 por una oportunidad laboral. Recién llegado me sorprendió el calor y la humedad, las calles abarrotadas, la arquitectura y geografía (Hong Kong no es solo la isla y Kowloon, hay muchísimo más) las prisas, las diferencias culturales y gastronómicas, pero también la normalidad de la gente. Me sentí uno más en la sociedad hongkonesa donde no extrañan que seas extranjero.
Llegué un miércoles y ese mismo fin de semana, John, un supernumerario del Opus Dei, con el que me había puesto contacto un sacerdote amigo, me invitó a una reunión de un grupo de matrimonios, donde pude conocer parejas de distintas nacionalidades. El fin de semana siguiente contacté con un grupo de hombres de Emaús, que aquí es ecuménico y mayoritariamente protestante, y compartimos una de sus reuniones-desayuno.
Mi esposa y nuestro hijo menor, que por entonces tenía 16 años, llegaron en agosto de aquel año.

¿Qué es lo mejor de Hong Kong y por qué?
Hong Kong es una ciudad muy particular, distribuida en diferentes territorios, con una geografía con montañas, islas, bahías, penínsulas que separan los distintos barrios. Vivimos en la isla de Hong Kong en el lado occidental, en el barrio de Kennedy Town. Es una zona que nos permite acceder a la montaña fácilmente, estando al lado del mar. En nuestra familia valoramos y disfrutamos mucho la naturaleza así que nos sentimos privilegiados por poder disfrutar de esa combinación de ciudad supermoderna y naturaleza impresionante.
Desde el piso donde vivimos vemos el mar, varias islas, Kowloon y parte de los nuevos territorios, incluido el pico más alto de Hong Kong. A la vez, estamos muy cerca de zonas de bosque tropical, donde por sendas podemos llegar, por ejemplo, al famoso ‘The Peak’. Podría decir que lo más destacado de Hong Kong son sus contrastes sociales, culturales y geográficos que la hacen un crisol de culturas y un lugar de paisajes urbanos y naturales como pocos; pero lo mejor ha sido el conocer aquí magníficas personas que nos han acogido y acompañado en nuestra adaptación y en nuestro camino de fe: amigos, consagradas, sacerdotes, miembros del Opus Dei, etc.
¿Cómo ha sido tu vida de fe en la Diócesis de Alcalá?
Pese a ser un católico practicante desde bien pequeño, mi vida parroquial nunca fue muy intensa, quizás por haber vivido en diferentes lugares (mi padre era militar y nos movimos bastante). Hice la primera Comunión en el colegio, la Confirmación en la Academia General del Aire y nos casamos en la parroquia castrense de Santiago de la Ribera. Marina mi esposa (también hija de militar) vivió algo parecido.
Mi acercamiento a la vida en la parroquia se produjo tras la pandemia, cuando después de un retiro de Emaús me sentí llamado a implicarme. A ese retiro le siguieron otros en los que pude participar, colaborando también en otros ministerios como servidor de la Palabra, uniéndome al coro y en distintas formaciones en doctrina social de la Iglesia y en el incipiente entonces, ahora ya en funcionamiento, grupo de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) de Alcalá. Sigo en contacto con la parroquia a través de los diferentes grupos, sobre todo el de Emaús hombres y la AcdP, y con nuestro querido párroco David Calahorra.
¿Cómo ves la fe católica en Hong Kong? ¿Has podido conocer la vida de algún santo local o visitar algún santuario?
Recién llegado a Hong Kong, algunas prácticas religiosas me sorprendieron. La que más, la intinción de los fieles. Fue en la catedral donde lo vi por primera vez. Lo explico. En la Comunión, los fieles reciben la sagrada forma en la mano y luego se desplazan donde está otro ministro de la Comunión con el cáliz y la sumergen ellos mismos y luego la comulgan.
Aparte de esto, que se supone no está permitido (recuerdo que pregunté, entre otros, por mi sorpresa, a nuestro párroco David) en general la liturgia tiene algunas diferencias respecto a otros lugares del mundo. Esta práctica no se hace en Santa Teresa ni en las iglesias a las que habitualmente vamos en Hong Kong. He de decir que echo de menos cómo se cuida la liturgia en España.
Respecto a la fe, que creo que no es fácilmente medible, lo que observo es que las iglesias están llenas, pero la población es mucho mayor (7,5 millones en poco menos de la séptima parte de la superficie de Madrid ciudad, y en Hong Kong hay mucha montaña y zonas no habitadas…).
En cuanto a visitas o peregrinaciones, hemos visitado un monasterio trapista en las montañas de Lantau (la isla del aeropuerto) y la catedral de Macao. El año pasado mi esposa e hijo asistieron a la multitudinaria fiesta de la parroquia, yo no pude por estar fuera por trabajo.
El único santo con alguna raíz local que conozco es San José Freinademetz, o como se le conoce aquí Sheng Fu, que pasó dos años en Hong Kong aprendiendo el idioma y dedicó su vida a la evangelización en China. Estampas con su imagen y oraciones se pueden ver en muchas iglesias.

¿Se puede evangelizar en Hong Kong o es muy difícil?
Diría que siempre se puede evangelizar, y los ejemplos en Asia han sido muy impresionantes desde siglos atrás. También creo que se ve mucho impulso evangelizador, hay un gran número de sacerdotes y consagrados extranjeros, y un elevado número de catecúmenos en las parroquias.
Otro asunto es en China continental, donde existen unos acuerdos que permiten la existencia de la Iglesia católica de un modo controlado, y a pesar de las labores de evangelización es posible que la fe sea menos sólida. He podido acudir a Misa en Xuzhou (donde también buscando una iglesia católica me metí en una celebración protestante) y Beijing, y creo que el Señor se abre paso en este mundo tan diferente.
Desde que llegaste a Hong Kong, ¿qué evolución has visto en la vida de fe de los hongkoneses?
En estos casi dos años no puedo hablar de una evolución, como mucho de conocer algo más, es cierto que el número de catecúmenos en cada parroquia es elevado, pero no sé si eso se corresponde siempre con una mayor fe. Culturalmente, China está muy alejada de cualquier religión, su enfoque hacia la idea religiosa ha sido durante mucho tiempo muy materialista, influenciado por un lado por la destrucción de la fe del comunismo y por otro por su tradición de una religión natural basada en la búsqueda personal, a diferencia de la fe cristiana que nos lleva a salir de nosotros mismos.
Por ejemplo, conocemos personas que han sido educadas en colegios religiosos y no guardan nada de aquello (e incluso les molesta que les hables de tu fe), u otros, más entre los protestantes, que relacionan la Iglesia como medio para la escalada social, sin profundizar en su fe. Desde luego entre los creyentes, destacaría su fidelidad y constancia frente a un mundo que les aleja de Jesucristo.
¿Qué diferencias ves entre tu parroquia de la Diócesis de Alcalá y la parroquia en la que estás ahora?
Santo Tomás de Villanueva es una parroquia muy activa, con una vida comunitaria muy intensa. Mi impresión en Hong Kong es diferente; algunas parroquias tienen divida la actividad por idiomas, cantonés e inglés, otras son totalmente cantonesas, pero en general no parece que estén muy abiertas o que construyan comunidades de creyentes que se ayudan y se interesan unos por otros.
La gran mayoría de las que tienen actividad en inglés reciben un gran aporte de fieles entre las filipinas que en Hong Kong se dedican al cuidado de la casa, pero que suelen diferenciarse del resto de la comunidad, entre otras cosas porque son solo mujeres. Creo que hay minorías activas en las parroquias, pero en general no se siente la vida parroquial integrada como en España (donde quizás tampoco sea tan común, siendo Santo Tomás una feliz excepción).
Hay que tener en cuenta que culturalmente son muy diferentes en su modo de relacionarse e interactuar, por ejemplo, no se ven signos de cariño entre las familias. Respecto a la población local creo que una gran mayoría son católicos “sociológicos”, como puede pasar en España, pero el que lo es, al menos asiste a la Misa dominical, cosa que en España cada vez es menos frecuente.
¿Vas a Misa en español o en el idioma local?
Vamos a Misa normalmente en inglés, en ocasiones en China o cuando los horarios en inglés no me han cuadrado he ido a Misa en cantonés o en mandarín. En alguna ocasión hemos ido en español (solo hay una, los domingos a las 17:30) en una pequeña sala perteneciente a la iglesia de Santa Margarita María de Alacoque. Tenemos amigos hispanohablantes, algunos de ellos religiosos pero no coincidimos por vivir en zonas diferentes.
¿Qué destacas de la parroquia en la que estás ahora? ¿Qué te ha llamado la atención?
A Santa Teresa llegué de la mano de un sacerdote italiano del PIME (Pontifical Institute for Foreign Missions) con el que me pusieron en contacto unos amigos de Comunión y Liberación de Santo Tomás de Villanueva. Bernardo es muy acogedor, y creo que esta es una característica que ha trasladado a la parroquia. Ha montado el “coffee corner” una sala cercana a la iglesia principal de la parroquia donde tras la Eucaristía te puedes reunir a compartir un café con otros parroquianos. Es un gran modo de hacer comunidad, que en el fondo es conocerse, compartir, ayudar e implicarse.
Hemos conocido a un buen número de personas en la parroquia; el “coffee corner” nos ha ayudado ya que los que lo organizan son de los que más se implican en la vida parroquial. Especialmente nuestro amigo Dominic que es un laico local, aunque nacido en Macao, que lleva muchas peregrinaciones y eventos, y Charmian que participa en el coro de la Misa dominical de las ocho y media y lleva también labores parroquiales.
Ambos son personas bautizadas poco después de nacer, como es más habitual en España, pero hemos conocido muchas personas convertidas recientemente. Intentamos participar en los eventos parroquiales, pero en ocasiones por estar tan lejos de nuestra casa, acudimos a otras iglesias, como, por ejemplo, para la Misa diaria, los momentos de adoración o los Via Crucis de los viernes en Cuaresma.

¿Podrías hablar de detalles concretos como la catequesis, la oración, las canciones en la Misa o los sacramentos en la parroquia en Hong Kong? ¿Son como en la Diócesis de Alcalá? ¿La liturgia de la Misa es igual?
La catequesis de niños y adultos, se realiza mayoritariamente los domingos en distintos horarios según la edad y el idioma (inglés o cantonés) y del mismo modo existen grupos de formación para adultos y jóvenes entre semana.
Respecto a la liturgia hay algunas diferencias, que al principio me chocaban, como el que haya un lector que va guiando la celebración, pidiendo a la gente que se levante o se arrodille, haciendo las oraciones por la megafonía, que incluso haga una introducción de las lecturas antes del comienzo de la Misa.
En algunas iglesias los altares no se despejan, no se acolita; cáliz, patena, copón, vinajeras, lavabo y micrófono están sobre el altar junto al misal permanentemente. Otra costumbre peculiar es que los fieles estén arrodillados desde el final del Santo hasta el Padre Nuestro. Además, aparte del Gloria, el Aleluya (antes y después del Evangelio), el Santo y el Padre Nuestro (este último se canta en muy diferentes formas dependiendo de cada iglesia y de cada horario, y por supuesto si es en inglés o en cantonés, lo que hace difícil seguirlo en ocasiones) también se canta la doxología que le sigue y la oración Cordero de Dios, previa a la Comunión.
He de reconocer que en ocasiones da la impresión que se canta tanto para hacer la celebración más amena e impresionante. Yo particularmente, prefiero los cantos en España que generalmente son más participativos, no tan liderados por música y coro, menos impresionantes, pero más comunitarios.
En muchas parroquias de la Diócesis de Alcalá, la música tiene una importancia significativa en los momentos de adoración y oración. ¿Sucede lo mismo allí?
La música aquí diría que cobra más importancia si cabe, posiblemente por la influencia protestante. Existen libros de canciones muy extensos y coros en la mayoría de las iglesias. En Santa Teresa, sin coger el libro, se pueden seguir los cantos, ya que todo el orden de la Misa, oraciones, lecturas, cantos, se proyecta en diversos muros de la iglesia. Existen varios coros, no sólo por idiomas sino por horarios de Misas, siendo todos ellos muy serios y dedicados.
Las canciones son en general muy bonitas y melodiosas, acompañadas normalmente de piano, guitarras, etc. En algunas adoraciones se canta, pero no es lo normal. Como he dicho antes, en mi opinión, se da demasiada importancia a la música y creo que se pierde el foco en lo que se celebra.
Y, además de la música, ¿destacarías algún escritor del país que te ayude en tu vida de fe?
Sé que hay muchos santos asiáticos, sobre todo mártires ya que la evangelización en esta zona del mundo fue muy complicada durante una época. He leído recientemente “Silencio” de Shusaku Endo, sobre la evangelización en Japón, y creo que efectivamente es difícil que las personas que han estado culturalmente tan alejadas de cualquier sentimiento religioso puedan fácilmente transitar hacia nuestra fe.
El mejor lugar para rezar en Hong Kong es…
La verdad es que mi mujer y yo rezamos mucho paseando por la montaña y junto al mar. Además, tenemos la suerte de tener una de las dos capillas de adoración permanente en Hong Kong cerca de nuestro domicilio, y es uno de nuestros lugares para rezar.
En general, todas las iglesias son buenos lugares de oración y, a diferencia de otros países europeos o EEUU, no cierran los templos durante el día y se pueden visitar fácilmente.

Si tuvieras que recomendar a un diocesano de Alcalá un lugar de devoción que visitar en Hong Kong, ¿cuál sería y por qué?
Les recomendaría Santa Teresa en Kowloon por supuesto, o si se quedan en la isla de Hong Kong, San José (St Joseph) ya que en ambas hay celebraciones en inglés y son los mejores ejemplos de parroquia que conozco aquí.
¿Qué echas de menos de tu parroquia y de la Diócesis de Alcalá?
Echo de menos todo, el sentirme como en casa, que no me ocurre en Hong Kong todavía, la comunidad de creyentes, los sacerdotes, nuestro obispo… en Hong Kong al no vivir cerca de la parroquia no podemos disfrutar de la vida parroquial como lo hacíamos en Alcalá. Y aunque estuviéramos más cerca, el idioma y las diferencias culturales son también un obstáculo para una mejor integración.
¿Qué echas de menos de España?
Lo que más echo de menos es a la familia y amigos, ya que por trabajo voy poco a España. También echo de menos la facilidad para viajar por nuestra preciosa España, el poder participar en la parroquia o en la ACdP, el salir en bicicleta, la práctica deportiva, la comida (en menor medida porque cocinamos platos españoles) y también el clima y nuestros veranos junto al mar.
¿Volverás a la Diócesis de Alcalá?
Vuelvo una o dos veces al año a España, durante periodos cortos, y siempre aprovecho para disfrutar de Santo Tomás de Villanueva; espero en el futuro regresar a vivir permanentemente en España.






