Marysol, diocesana en Carolina del Norte (EEUU): «La fe católica en la ciudad donde estamos es fuerte, más de lo que me imaginaba. En todos los horarios siempre está el templo lleno»

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Marysol Montoya llegó con su familia a Charlotte, Carolina del Norte (Estados Unidos) hace menos de un año. Tras unos años acudiendo asiduamente a la parroquia de San Vicente Mártir, en Paracuellos de Jarama, municipio situado en la Diócesis de Alcalá de Henares, le surgió una oportunidad laboral en Perú y a allí se mudó con su esposo e hijos.

Años después regresaron a España y ahora han emprendido rumbo de nuevo a América. En nuestra serie «Diocesanos por el Mundo» (DxM) le hemos hecho una entrevista para conocer su vida de fe en estos primeros meses al otro lado del océano Atlántico.

Marysol es ingeniero de informática y tiene un MBA. Ha trabajado siempre en tecnología en el desarrollo de negocio y operaciones. Estos últimos años ha realizado programas o cursos de actualización para poder estar a la vanguardia de las tecnologías. Actualmente está estudiando y aprovecho para pasar más tiempo con su familia.

Recuerda que al llegar a Charlotte, lo primero que hizo con su familia fue buscar una parroquia para poder asistir a la Eucaristía del domingo en la ciudad. No conocían a nadie en esa ciudad pero destaca que «siempre con fe, que todos los caminos que se presentan son por algo, solo confiamos en Dios y lo que tiene preparado para mí y mi familia».

De la Diócesis de Alcalá, ¿de dónde?

Mi familia y yo siempre hemos participado en la parroquia de Paracuellos de Jarama, no solo en las Misas sino también en grupos de parejas y luego en el programa Alpha para parejas, mientras mis hijos participaban en el grupo de jóvenes y luego en el Alpha de Jóvenes.

¿Cuándo llegaste Charlotte, en Carolina del Norte?

Llegamos el 23 de octubre del 2025. Meses atrás, antes de nuestra llegada a USA, nos habíamos propuesto encaminar los estudios de mis hijos que este enero cumplieron 18 y 20 años, y por los designios de Dios se presentó una oportunidad para trasladarnos a USA y las cosas se dieron tan rápido que, después del verano, nos citaron en la embajada en septiembre y la visa se otorgó de manera inmediata y por eso tuvimos que planificar todo muy rápido para viajar al mes siguiente, en octubre.

¿Qué es lo mejor de Charlotte?

Es una ciudad silenciosa, el centro no es muy grande y existen muchas zonas “bosqueadas”.

¿Cómo ha sido tu vida de fe en la Diócesis de Alcalá?

Llegué a Paracuellos de Jarama hace 19 años, cuando mi primer hijo tenía un año recién cumplido. Los primeros años participábamos de la Misa de la parroquia San Vicente Mártir ubicada en la plaza central. Luego, pasado un año, nació mi segundo hijo y siempre asistíamos a la Misa y en las procesiones mi esposo estaba al tanto por si necesitaban de su apoyo y en alguna ocasión ayudó a cargar la imagen de la procesión.

Cuando mis hijos estaban por cumplir 6 y 4 años tuvimos que cambiar de residencia porque recibí una propuesta laboral para mí, así que lo hablamos y decidimos irnos, inicialmente fueron para tres años, pero al final se prolongó a casi nueve años. En ese periodo, tuvimos la oportunidad de incorporamos a la comunidad parroquial La Virgen Milagrosa en Miraflores (Lima, Perú), cerca donde vivía. Mis hijos eran monaguillos y yo fui coordinadora de la Pastoral de Comunicaciones, una experiencia maravillosa que guardo recuerdos con mucho cariño.

También colaborábamos en un programa para padres de familia que tenían a sus hijos en la catequesis, preparándose para el bautizo y la primera Comunión, en la parroquia San Juan Bautista en San Juan de Miraflores, nos quedaba más lejos de donde vivíamos, pero era muy enriquecedor apoyar como parte del equipo con muy buenos amigos y una maravillosa comunidad que guardo los mejores recuerdos con tanto cariño.

Luego de casi nueve años llegó el momento de retornar a casa, pero nos sorprendió la pandemia, eso atrasó el retorno y finalmente logramos regresar a casa. Al llegar nuevamente a Paracuellos de Jarama, nos sorprendió el crecimiento que había tenido la comunidad, existían varios grupos como el grupo de parejas, grupo de jóvenes, y otros, Volvimos a ver a las personas con las que coincidíamos en las Misas, también vimos muchas personas nuevas y al padre Víctor que continuaba en la parroquia y había también otro sacerdote joven, el padre Nacho, quién fue muy importante porque nos incorporó a los grupos de la comunidad parroquial, a mi hijo mayor que tenía 15 años le invitó a participar al grupo de jóvenes y nosotros al grupo de parejas.

Cuando mi hijo se confirmó también se incorporó mi otro hijo al grupo de jóvenes para prepararse para el sacramento de la Confirmación. Luego de tres años se lanzó las primeas cenas de Alpha parejas del que participamos y luego formamos parte del equipo.

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Marysol comparte la vida de fe con personas de las parroquias de St. Peter, St. Matthew, Nuestra Señora de Guadalupe o St. Gabriel, en Carolina del Norte
¿Cómo ves la fe católica en Estados Unidos?

La fe católica en la ciudad donde estamos es fuerte, más de lo que me imaginaba, el templo siempre está muy lleno, y es bonito ver que van familias completas, ya sean parejas jóvenes con hijos pequeños o parejas de la tercera edad, matrimonios con hijos jóvenes, es decir de todas las edades y en todos los horarios siempre está el templo lleno.

¿Se puede evangelizar en este país o es muy difícil?

Sí se puede evangelizar. Hay muchos feligreses que asisten a las Misas y actualmente existen grupos en las parroquias que tienen muchos participantes y opciones para integrar nuevas personas.

Desde que llegaste a Estados Unidos, ¿qué evolución has visto en la vida de fe de los estadounidenses? 

Como tenemos poco tiempo, no puedo saber la evolución de la fe, pero sí puedo decir que desde el momento que llegamos he visto en USA que hay muchos católicos con una vida de fe grande, hay hasta cinco horarios de Misa los domingos y en todos los horarios siempre están bastante llenos. He visto que cuentan con diversos grupos para el crecimiento espiritual de las personas y también grupos de apoyo para las personas que tienen necesidades en la comunidad y me agrada ver que son muy solidarios.

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Parroquia de St. Peter, en Charlotte, a la que acuden Marysol y su familia © https://stpeterscatholic.org
¿Qué diferencias ves entre tu parroquia de la Diócesis de Alcalá y la parroquia en la que estás ahora?

No le encuentro mucha diferencia, tal vez en USA suelen vestir más formales para las Misas y el idioma de todas las actividades es en inglés en la parroquia de St. Peter. En la parroquia St. Gabriel tienen un horario de Misa en español y hemos participado algunos domingos allí también, en esa Misa en español casi toda la celebración es en español, pero también hay partes que lo hacen en inglés.

Las canciones no son las habituales a las que estábamos acostumbrados, pero son muy bonitas. Como anécdotas puedo comentar que, en ambas parroquias, al iniciar la Misa, el sacerdote indica que primero nos saludemos entre todos los que tenemos cerca y luego inicia la Misa. Para acercarse a comulgar tienen un orden, inician con las personas de las primeras bancas y todo va en orden, uno tiene que esperar a que toque el turno de la banca donde estás ubicado.

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Marysol y su familia acuden a la parroquia de St. Gabriel para celebrar la Eucaristía en español © www.stgabrielchurch.org
¿El mejor lugar para rezar en Charlotte es…?

Es en el templo de la parroquia, que es donde he ido siempre, no he tenido ocasión de visitar las capillas.

Si tuvieras que recomendar a un diocesano de Alcalá un lugar de devoción que visitar en Charlotte, ¿cuál sería y por qué?

Realmente no sabría decir cuál recomendar porque cada una tiene un algo especial. Conozco también a un grupo de mujeres de la parroquia St. Matthew. Me reúno con ellas una vez al mes, me encantaría participar en más grupos, pero está lejos de mi domicilio. Realmente todas las parroquias en Charlotte son muy concurridas y tienen diversos grupos. También hemos ido con la familia una vez a la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, es una parroquia grande, con muchos grupos y servicios, allí todos son de habla hispana.

¿Qué echas de menos de tu parroquia y de la Diócesis de Alcalá?

Participar en los grupos, las amistades, los sacerdotes, la cercanía con las personas de la comunidad.

¿Qué echas de menos de España?

Echo de menos un poco de todo, además en estos pocos meses todavía estamos un poco allá y un poco acá.

¿Volverás a la Diócesis de Alcalá?

Siempre digo que estaré donde Dios tenga mi camino y si regreso a vivir a España, lógicamente será en la Diócesis de Alcalá, en la comunidad parroquial de Paracuellos de Jarama.

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