Javier Bello, directivo del sector financiero, profesor universitario e ‘inesperado’: «No debería haber un mundo empresarial sin Dios»

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En nuestro día a día compartimos la vida con personas de todo tipo. Ya sea en el trabajo, haciendo deporte o en otros momentos de ocio conversamos de cualquier tema con hombres y mujeres pero muchas veces desconocemos si tienen o no tienen fe. En nuestra serie «Inesperados» hemos entrevistado a Javier Bello, diocesano de Alcalá de Henares, directivo del sector financiero, alcalde de la ciudad complutense entre los años 2012 y 2015, y profesor universitario. Nos ha hablado sobre cómo reza, ha explicado cómo la muerte de su madre supuso un antes y un después en su vida de fe, se ha emocionado dos veces durante la entrevista y ha contado cómo sus alumnos en el máster le dan energía y ve en ellos unas ganas de comerse el mundo, buena ambición y de ser los directivos del futuro. ¿Quién es Javier? Soy Javier Bello, tengo 55 años, nací aquí en Alcalá de Henares. Actualmente trabajo en el sector financiero. Llevo casi 30 años dedicado a los recursos humanos en el sector financiero. También soy director de Máster de Recursos Humanos en la Universidad CEU San Pablo. ¿Dónde vives la fe? La fe la vivo en familia, en casa, en el trabajo. Intento que mi día a día sea un fiel reflejo de lo que pienso y lo que creo. La vivo en parroquia también porque voy a Misa a diferentes lugares aquí en Alcalá de Henares. Cuando tengo que viajar intento buscar una iglesia o una parroquia cerca que me ayude. Salgo bastante por el río a andar y a correr, y paro mucho en la ermita de la Virgen del Val. Pero fundamentalmente en familia, con amigos, en algún centro, con diferentes grupos también de voluntariado… Creo que todo el día a día intento que sea fe. Recogiendo un poco lo primero que has dicho, has hablado de tu trabajo, a la hora de incorporar talento a una empresa, ¿crees que tiene más peso un buen currículum o una buena actitud? Bueno, muy buena pregunta. Yo creo que para incorporar un buen talento a una organización tiene que haber, digamos, materia gris. Tiene que haber un poco, a cierto nivel, intelectual, conocimiento, etc., parte técnica. Pero fundamentalmente yo apuesto más por una muy buena persona. Es decir, una buena persona se puede formar y puede mejorar. Una persona que técnicamente es muy buena pero adolece de ciertas bondades es mucho más difícil de encajar en cualquier organización. Por lo tanto apuesto más por la bondad y por la generosidad que por el conocimiento. En tu sector, Javier, ¿qué verdad incómoda nadie quiere escuchar? Yo creo que la verdad incómoda es la propia verdad. Yo creo que lo honesto siempre sería decir cien por cien la verdad. Cuando te has equivocado, cuando algo no va a salir bien, deberíamos advertirlo y no sucumbir un poco a los mensajes de jerarquía y cosas así. Yo creo que la verdad está infravalorada, en general en todo el mundo pero por miedo, por respeto, por modelos… a veces cuesta decir la verdad. También, ¿qué es la verdad? Esa es una gran pregunta. Todos queremos estar en posesión de la verdad, pero yo creo que ponerla en común, en el cien por cien de las posibilidades que deberías de ponerla en común, nos haría a todos mucho mejor. Trabajas para un banco, trabajas formando personas, ¿es sencillo presentar a Dios en tu sector y hablar de Él? Más que hablar, yo creo que hechos son palabras. Tienes que manifestarlo. Porque si yo digo que soy católico y voy a Misa, pero luego hago el mal o intento torpedear a algún compañero, yo creo que es mal ejemplo. Por lo tanto, yo creo que más que palabras son hechos. Creo que con tu día a día, con un saludo cariñoso, con una sonrisa, con ayudar a un compañero en un momento determinado que no puede, con contar tu verdad, que los que somos católicos y cristianos vivimos bajo la Verdad. En absoluto y con mayúscula. Esa es la verdadera forma de llegar a los demás. Predicar con el ejemplo, santificarse en el trabajo, santificar el trabajo y sobre todo estar disponible para todo el mundo siempre, con lo más posible que puedas de sonrisa y tomando las contrariedades de la vida como una forma también de mortificación, de crecimiento y de llegar hacia Dios. ¿Tienes alguna anécdota que nos puedas contar de un momento en el trabajo donde tuvieras la oportunidad de presentar a Dios y hablar de Él? He tenido varias oportunidades. El hecho de dar clase o estar en diferentes foros te ayuda bastante porque predicas con el ejemplo. Hubo un momento en el que me tocó hacer mentoring a través de un voluntariado. Fue con un joven universitario que tenía problemas. Tuvo problemas la familia, tuvo problemas él, terminó la carrera y no encontraba trabajo. Entonces le acompañamos en una mentoría para, una vez que sales de la universidad, encontrar fácilmente trabajo. Me acuerdo que esta persona me vino a decir que no sabía por qué estaba conmigo, primero porque trabajaba en banca y odiaba los bancos, porque había visto mi pasado político y era de derechas, porque encima le dije que era católico, o sea, era como la antítesis a lo que yo representaba, a lo que representaba a él, sus valores. Yo le dije, ‘oye, nos han macheado, nos han puesto a los dos en común, vamos a intentarlo, a ver qué sale de aquí. Pero si no quieres estar conmigo, yo encantado, te deseo todo lo mejor’. Y fue muy curioso porque desde la primera conversación, desde la primera mirada entre los dos, hubo química. Yo creo que él estaba necesitado de que alguien le contara, de que alguien hablara con él, como se suele decir, a calzón quitado, y yo tenía ganas de alguien como él que me pusiera un reto, porque además intelectualmente era una persona muy buena, joven, valiente, muy directo. Y yo

Alma, la niña de la Diócesis de Alcalá de Henares que fue bendecida por León XIV a su llegada al aeropuerto de Madrid-Barajas: «Hemos podido ver el amor de Dios»

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La visita del Papa a España del 6 al 12 de junio de 2026 sigue descubriendo historias conmovedoras. A su llegada al aeropuerto de Madrid-Barajas, León XIV era esperado por un grupo de familias con sus hijos, algunos de ellos con enfermedades o discapacidades intelectuales o físicas. Al entrar en las instalaciones, el Santo Padre se acercó para bendecirles y saludarles, uno por uno. Entre ellos se encontraba Alma, diagnosticada con un tumor cerebral cuando tenía tan solo un año de vida, junto a su madre Alina. Esta niña de 12 años recibe cuidados paliativos en el Hospital Niño Jesús, acude junto a su familia a la parroquia de Natividad de Nuestra Señora en Mejorada del Campo, y fue la primera a la que el Santo Padre León XIV bendijo al pisar suelo español. «Una sonrisa de la Virgen» Alina cuenta con emoción que la única explicación de su presencia en el Aeropuerto en primera fila es la «Santa Providencia». En el Hospital Niño Jesús les presentaron a una señora de la Hospitalidad de Lourdes «muy entrañable» y un día, poco antes de la visita de León XIV, recibieron una llamada: habían pensado en Alma para que estuviera en Barajas para dar la bienvenida al Papa una vez cumplidos los primeros protocolos. «Dios ha querido que estuviese ahí ese día», asegura Alina. «Los caminos del Señor, que funcionan así… Con tantos niños que hay con situaciones también muy llamativas no sé cómo hemos acabado nosotras ahí. Seguimos viendo la mano de Dios en todo esto, porque otra explicación no tendría», afirma la madre de Alma. Les habían avisado que, por diversas circunstancias, quizás el Santo Padre solo podría saludar de lejos. Pero León XIV se acercó. «Estábamos nosotras ahí colocadas, se acercó, le dio la bendición, la saludó y luego ya siguió niño por niño. Hemos podido ver el amor de Dios. Es lo que hemos sentido. Como una sonrisa de la Virgen«, explica. Alma también lo vivió emocionada, «con muchísima ilusión». Su madre explica que las dos estaban temblorosas y que no podían articular palabra. «Hablaron los corazones, no hemos dicho ni una palabra, y eso que se trataba de darle la bienvenida… menos mal que los demás han sido más despiertos», bromea Alina. En el sufrimiento «muy cuidados y muy amados» Su hija padece un tumor cerebral desde el primer año de vida. «Llevamos toda la vida con cirugías, tratamientos, quimioterapias… y varias recaídas a lo largo de este tiempo. Y ya después de la última recaída empezamos a entrar en ensayos clínicos. Y llevábamos así 3 ó 4 años, empalmando uno con otro. En septiembre del año pasado la intervinieron quirúrgicamente otra vez», explica Alina. El procedimiento fue muy bien, pero desde ese momento la familia decidió pedir cuidados paliativos, por el soporte y la asistencia que les dan. En medio de todo, la fe de Alma y su familia no se tambalea. La presencia de la Virgen es fundamental. «Ella es nuestra Madre que nos cuida. Nos sentimos muy cuidados y muy amados por ella. Sobre todo esta devoción a la Virgen de Lourdes es la devoción que más tenemos. Solemos ir a Lourdes todos los años a ser posible. Es nuestro rinconcito del Cielo aquí en la Tierra donde nos llenamos de paz», explica Alina. Aunque pudieron darle la bienvenida a León XIV en Barajas, Alma y su familia siguieron todo la visita por la televisión. Pero Alina no se olvidará nunca de sus impresiones del Papa a su llegada. En comparación con las masas de gente en la calle que quería conseguir una foto o una grabación lo más cerca posible el contraste en el aeropuerto era grande. Las familias con sus niños estaban esperando. Esta feligresa de la Natividad de Nuestra Señora cuenta cómo le impresionó ver al Papa «pedir permiso» para acercarse a los niños. «Qué humildad, qué ternura, qué amor. Qué emoción. Se acercó con los ojos llenos de lágrimas. Intercambiamos una mirada, que yo me quedo con eso guardado en el corazón para siempre. Nos sentimos súper dichos, afortunados… Yo nada más que decía ‘Señor, no soy digna; Señor, no soy digna…’», concluye Alina. 

María y Cristina, las jóvenes de la Diócesis de Alcalá que pudieron saludar a León XIV en la vigilia de oración en Madrid: «Te daba la mano, pero te ‘abrazaba’ también»

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La visita del Papa León XIV a España del 6 al 12 de junio de 2026 ha movido multitudes. Las personas que habían acudido a ver al Santo Padre, agolpadas en las calles y en los distintos recintos, querían tener la oportunidad de recibir su saludo y su bendición. Algunos consiguieron ese saludo de manera inesperada, como sucedió con María y Cristina, dos jóvenes de la Diócesis de Alcalá de Henares, que participaron en la vigilia de oración de jóvenes y en la Misa celebrada en Cibeles el día del Corpus Christi. Durante el encuentro que mantuvo el Papa con los jóvenes en la Plaza de Lima, estuvieron en primera fila y pudieron darle la mano a León XIV. María Yebra no tenía pensado ir a ningún evento organizado con ocasión de esta visita apostólica. “No iba a ir al encuentro, me ponía excusas con el tema de la movilidad», explica esta joven de 24 años procedente de Torres de la Alameda, que por una discapacidad tiene que desplazarse en silla de ruedas. Pero su amiga Cristina Dios, de la parroquia de San Juan de Ávila, le insistió para que se inscribiera de manera que no quedara sin ir si al final se animaba. Atravesadas por una mirada Esta joven de 22 años se ofreció a acompañar a María, a empujar su silla en el recinto hasta la zona reservada para personas con movilidad reducida. Allí, sin quererlo, terminaron estando en primera fila. León XIV bajó del papamóvil y comenzó a saludar, una por una, a cada persona que se encontraba en esa zona. Llegado el momento María y Cristina pudieron darle la mano. “Fue increíble, la verdad. Fue un momento de mirarle a los ojos… yo, de hecho, iba con gafas de sol; me las quité para mirarle… Fue muy emocionante porque yo saqué, en contexto, que nos miraba con una mirada de “te comprendo, te acompaño en el dolor que puedas sufrir en tu día a día como persona que tiene una discapacidad”. Me sentí muy bien: te daba la mano pero te «abrazaba» también. Fue muy emocionante“, cuenta María. Fue solo un instante, algo muy rápido, pero a Cristina tampoco se le olvida la mirada del Santo Padre. “Ahí están los ojos de Jesús, ¿no? Me lo llevo grabado para siempre. Tantas personas que hay en este mundo y Dios está pendiente de mí…”, explica emocionada. Momento en el que el Papa León XIV saluda a María (la joven con las gafas de sol en la cabeza) y a Cristina   La Providencia y la visita del Papa Además del inesperado saludo y la mirada que han marcado a Cristina y a María, las jóvenes cuentan también cómo la Providencia ha estado presente a lo largo del fin de semana de la visita del Santo Padre. “He visto mucho al Espíritu Santo. He visto mucho a la Providencia. El domingo íbamos sin entradas para la zona de movilidad reducida y acabamos estando allí porque nos encontramos con las personas adecuadas en el momento adecuado. El Señor cuida tanto de mí que me ha colado en la zona de movilidad reducida”, indica la joven de Torres de la Alameda “Me llevaré para siempre esa mirada pero, además, ha sido un fin de semana de aprender a confiar muchísimo más. No teníamos entradas el domingo y estábamos en Colón, y acabamos llegando a Cibeles… nos iban abriendo vallas, nos iban acompañando…”, continúa su amiga Cristina. María afirma que esta visita del Papa ha servido para darse cuenta de que no está sola. Todo el mundo estaba dispuesto a coger la silla de ruedas, a ayudar a estas dos jóvenes. “Cristina se encargaba dentro del recinto de empujar de mi silla. Pero no solo ha sido Cristina la que ha empujado de mi silla. Ver cómo todo el mundo se acercaba y me decía “quiero llevarte” para mi ha sido muy bonito… a ti te está costando físicamente el llevarme pero lo estás haciendo para que a mi no me cueste estar a vuestra altura. Lo que me llevo es eso: darme cuenta de que realmente no estoy sola y que me tengo que dejar de excusas y dejarme cuidar y acompañar”, afirma María. Cristina, por su parte, indica que en ningún momento sintió como una carga el servicio de empujar la silla de su amiga. «Es un regalazo poder ir con la diócesis como hemos ido y tantos jóvenes dispuestos a servir. De carga nada, ha sido un regalazo poder servir así y vivir esto con María”, concluye esta joven de San Juan de Ávila.

6 de abril de 2024. Vigilia de oración en el Monasterio de San Bernardo con ocasión de la Jornada por la Vida

El próximo lunes 8 de abril la Iglesia conmemora la Anunciación; ese mismo día se celebra la Jornada por la Vida, que este año tiene como lema «La vida, buena noticia», para indicar el valor de cada vida y su dignidad, desde su concepción hasta la muerte natural. Este año la Delegación Diocesana de Familia y Vida de la diócesis complutense y la Fundación Spei Mater han organizado con ocasión de la Jornada por la Vida una vigilia de oración a las 21:00 h del sábado 6 de abril en el Monasterio de San Bernardo de Alcalá de Henares. A lo largo de la vigilia los asistentes podrán escuchar el testimonio sobrecogedor de Mónica Armas, una mujer que encontró a Dios en una iglesia de Madrid y en Medjugorje tras años después de haber abortado al que hubiera sido su primer hijo y de haber buscado la paz en el Reiki y la Nueva Era.