En nuestra vida cotidiana nos cruzamos con todo tipo de personas y conversamos de cualquier tema con hombres y mujeres. No obstante, muchas veces desconocemos si tienen o no tienen fe.
En nuestra serie «Inesperados» hemos entrevistado a la que algunos llaman la profesora española más famosa de Internet. María Jesús Villanueva, originaria de Orense y profesora de Educación Primaria en un colegio de Madrid, vive su fe en la parroquia de la Natividad de Nuestra Señora de Mejorada del Campo, un municipio de la Diócesis de Alcalá de Henares. Es esposa, madre de tres, y docente. En 2017 dio el paso de lanzarse a YouTube con una serie de vídeos explicativos. En sus canales de YouTube, TikTok e Instagram @susi.profe publica vídeos dedicados a la enseñanza de Matemáticas, Física, Química, e incluso Lengua y Literatura para Primaria, ESO y Bachillerato. A día de hoy tiene casi 2 millones de suscriptores en YouTube, aunque su número de seguidores en el total de sus redes asciende a más de 2 millones y medio.
Susi nos ha hablado sobre el nacimiento de su vocación a la docencia, de cómo reza y por qué le da las gracias a Dios. Además, explica la clave para que los profesores no se desanimen en su trabajo es el cultivo del asombro. Explica cómo los docentes no deben temer a la IA si comprenden que su vocación no es solo nutrir a los alumnos de conocimientos, sino sacar de ellos lo mejor, ayudarles a descubrir para qué están en el Mundo. Ella lo tiene muy claro: si no hubiera cambiado de rumbo y decidido estudiar Magisterio hoy no sería tan feliz.
¿Cómo nace tu vocación a la docencia?
Es muy bonito mi camino porque yo de primeras no quería ser profe… o no me daba cuenta de que quería ser profe. Es verdad que he disfrutado siempre mucho de enseñarle a los demás todo lo que aprendía. Incluso yo con 15 años a mis compañeros siempre les enseñaba. Si tenían alguna dificultad me quedaba con ellos en los recreos. Lo típico ¿no? Era la de clase que ayudaba a los demás enseñándoles lo que les costaba. Y además era chulísimo que me decían: “Jo, es que me encanta cómo explicas.” Entonces a mí me gustaba que me dijeran eso. Decía: “Jo qué guay, no sé por qué razón resulta que les ayuda mucho cómo explico.” Ahí empezó a surgir un poco la semilla de esa vocación profesional, pero yo no le hacía mucho caso. Yo lo veía un poco como “tengo un don (que en ese momento no le ponía esa palabra), por lo que sea ayuda.”
Con el tiempo me fui dedicando a dar clases particulares, un poco también para ayudarme en los estudios, por lo típico de sacarte tus primeros dinerillos. A la vez terminé Bachillerato. Yo siempre he sido una buena alumna de sacar muy buenas notas, de que me ha gustado mucho aprender. Y el punto fue cuando yo me encontré en Segundo de Bachillerato con que me gustaba todo, pero no sé a qué dedicarme, no sé qué carrera elegir. Termino selectividad y no sabía cuál elegir.
Claro, mis orientadores cercanos del cole me iban diciendo: ‘Susi, como eres un perfil así de buenas notas, vete a una carrera que tenga muchas salidas, que sea una carrera top‘. Entonces empecé a estudiar Derecho y ADE. Empecé y como todo, pues buenas notas, disfrutándolo, disfruté mucho todo lo que aprendí, pero no me veía. Era el punto ese de: ‘hay algo que rechina, hay algo en lo que me noto que no encajo.’
Entonces ahí comenzó un momento muy bonito de discernimiento y además en ese momento empecé a tener director espiritual y aparte de apoyarme mucho en mis padres que me conocían, algún profesor que me conocía mucho y muy bien. Fue fundamental ahí la dirección espiritual. Entonces en dirección espiritual, trabajándolo mucho, estuve casi dos años discerniendo, hasta el punto de que hice hasta tercero de carrera, porque no quería tampoco dejarlo sin una opción ¿no? Y seguir cumpliendo un poco, pero viendo a qué me llamaba el Señor y qué bonito fue descubrir que me estaba llamando a la enseñanza pero no lo estaba viendo, claro, o me estaba resistiendo. Porque claro, además visto el panorama de todo lo que trabajamos los profes y que el salario pues no era lo que a lo mejor… Pero ya está, fue romper con eso.
Yo llegaba tardísimo a casa, agotada porque tenía Universidad por la mañana, luego mis clases particulares que terminaba a las diez de la noche porque iba casa por casa -yo ahí con mi cochecito- y de repente llegar a casa agotada y decir: “ojo, estoy cansada pero contenta”. Eso era ya también una señal de que ese era mi talento, mi don que no tenía que frenar. Y mira qué bonito y qué pasada porque pude al final dar el salto a estudiar magisterio y darme a tope como profe, y efectivamente es que me apasiona tanto y noto tanto que es mi vocación que menos mal ¿no? Y doy muchas gracias a que el Señor me pusiera en ese momento un director espiritual.

Entras en el mundo de la docencia y en 2017 das el salto a YouTube, a la enseñanza online. ¿En qué momento y por qué das ese paso?
Pues ese momento fue un momento súper bonito, ahora mirando hacia atrás, porque me coincidió a mí en una época en la que terminé la carrera (yo me casé a mitad de carrera con 23 añitos). Claro, seguía estudiando, yo empezando ahí mi matrimonio, mi casa sencillita… Y a casa era a donde venían mis alumnos de clases particulares. Teníamos el salón preparado, con la pizarra que es la que tengo ahora, que sigue siendo la misma, con la mesa típica extensible y con taburetes. Y eso ya también lo vivía mi marido. Claro, venían alumnos con muchas dificultades, que habían suspendido, que les faltaba motivación, y a lo mejor después de un año trabajando conmigo salían reforzados, y no solo eso, les encantaban las Matemáticas cuando venían de odiarlas.
Mi marido se dedica al mundo un poco técnico, le gusta mucho el tema de imagen, de sonido, y los dos veíamos que yo daba una clase, (y esto nos pasa mucho a los profes en el aula) pero se le llevaba el viento. Y luego además tenía alumnos que muchas noches me llamaban (porque yo les daba mi número) porque al día siguiente tenían un examen, y con los nervios: ‘Susi, es que no me sale este ejercicio y tengo mañana el examen, a ver si me ayudas’. Y yo ahí por la noche, como podía, por WhatsApp explicándole con fotos, de aquella manera, y el ‘run run’ venía otra vez: ‘Jo, si esto lo tuviera en vídeo’. Entonces empezó ahí, se fue generando el caldo de cultivo para que un día entre los dos (mi marido y yo) dijéramos: ‘oye, pues ¿podríamos hacer cápsulas explicativas en vídeo y de alguna manera mandárselo a los alumnos cuando tengan problemas?’
Y luego el siguiente paso fue por qué no hacerlo un proyecto ‘chulo’. En ese momento la plataforma que se nos ocurría era YouTube. Vídeos explicativos en YouTube, a los que cualquiera pueda acceder. Y así empezó todo.
¿Qué prefieres: la enseñanza presencial o la enseñanza online?
Las dos. Cada una tiene su potencial. Al final la presencial nunca debe desaparecer, y nunca desaparecerá. Y la online es que estoy viendo que ayuda tanto el que muchísimos alumnos con dificultades puedan acceder a la enseñanza de forma gratuita… Me llega de alumnos que por lo que sea tienen que pasar mucho tiempo en el hospital, y pueden seguir el curso gracias a que están estos vídeos.
Tuve el otro día la oportunidad de estar en el Centro Penitenciario del Soto, y desde allí se usan también mis vídeos. No sabes a dónde llegas, pero donde llegas, enseñas. Aprenden contigo. Y eso te lo da el online también. Entonces yo no puedo separarlas.
¿Qué has aprendido tú de los alumnos a nivel humano?
Enfocándolo en concreto a Primaria, que es lo que trabajo más en presencial, su sencillez y su forma de ver el mundo con esa sorpresa, con ese asombro y esa curiosidad. Es un poco de lo que más me encanta nutrirme de ellos. El vivir la vida, el vivir el mundo como un niño. Justo Jesús decía: ‘El que no sea como uno de estos, no entrará en el Reino de los Cielos.’ Lo vivo en el día a día y entiendo perfectamente por qué Jesús dijo eso.

¿Crees que en algún momento la IA podrá reemplazar a la educación humana?
Yo creo que los profesores tenemos que recordar en este momento tan tenso que estamos teniendo qué es lo que hacemos. Si entendemos qué es educar no tenemos que tener ningún miedo. Educar no es llenar al alumno de contenidos. No. Es sacar del alumno eso que lleva dentro (el Señor también nos lo pide), sacar ese potencial, ese don, ese talento. Y si entendemos eso, en eso la IA no nos va a reemplazar. En contenidos, sí. En contenidos es mucho mejor que nosotros.
O sea, quitémonos ya la imagen del profesor que lo sabe todo, que para empezar no lo sabemos. En eso va a ser mucho mejor la IA. Pero si entendemos la educación así, como debe ser, tú te tienes que empeñar en ese niño que ante ti se presenta como un don, incluso como un hijo, del cual tienes que sacar eso para lo que está llamado. Ahí a la IA, nada de miedo. Nada de miedo si entendemos la educación así.
¿Te preocupa que las Redes Sociales o la Inteligencia Artificial puedan reducir o estén reduciendo la capacidad de atención de los estudiantes?
Sí, por supuesto. A ver, como todo la Inteligencia Artificial en sí misma no es ni buena ni mala. Lo que hace bueno o malo es el uso que se haga de ella y otras herramientas, Redes Sociales incluso. Yo si no fuera por las Redes Sociales no podría dar ese acceso gratuito a la enseñanza tampoco.
Sin embargo, es un arma de doble filo porque por un lado los jóvenes están yendo ahí a usarla de malas maneras. Lo que dices tú, por usar estas herramientas pueden empezar a perder la capacidad de atención por cómo están diseñadas. Sí que es algo que a mí me preocupa -que en general a los profesores nos preocupa- porque sí que vemos los efectos en el aula. Pero con más razón yo veo ahí una misión súper importante nuestra y que no debemos cansarnos.
No debemos cansarnos de dar la lucha con las familias sobre todo, porque son las que veo que están más perdidas en esto y necesitan una palabra nuestra. Para dársela con criterio sí que veo necesaria nuestra formación: empeñarnos precisamente en esto, en adentrarnos en los entresijos de la IA. ¿Qué herramientas usan nuestros alumnos? (Que ya las están usando, no podemos cerrar los ojos) Enseñarles los peligros…
Tenemos que hablarlo y no lo escucharán a la tercera ni a la cuarta, pero a lo mejor a la mil… y nunca sabes qué fruto tendrá eso en un futuro. Pero sí, es un tema muy delicado, son herramientas muy potentes que creo que se están poniendo en las manos no adecuadas, pero por lo que sea ha pasado. Pues ahora tenemos que nosotros dar un paso al frente y posicionarnos.
Tienes más de dos millones y medio de seguidores en todas las redes en las que estás, en todas las plataformas en las que estás. ¿Qué significa para ti tener éxito?
¡Qué buena pregunta! Es que creo que no soy del todo consciente de esa cifra. Voy siendo consciente cuando a lo mejor por la calle me van parando, me van diciendo: ‘es que me ayudas un montón’. Y además lo viven de verdad de esa forma tan intensa. Ahí voy siendo un poco consciente, pero no soy consciente del todo. Y, a ver, el éxito… como soy profe y yo creo que el profesor ya es un ‘influencer’ (el profesor es el primer ‘influencer’ que tienes en tu vida)… Influyes en tus alumnos. El cómo tú te apasionas por las cosas, el cómo tú vives ya es un testimonio para todos los que te están viendo, que son tus niños, tus alumnos. Yo lo que veo de diferencia es que se ha multiplicado a cuántas personas puedo influir, pero nada más.

Y ¿cómo definirías el verdadero éxito humano?
El verdadero éxito humano para mí es encontrarte con Dios, por supuesto. Y es lo que yo busco para mis alumnos. Yo creo que también mucha de la pasión en cómo vivo las cosas es precisamente por eso. Una vez que entiendes que Dios te ha amado con tanta locura, lo único que puedes es desbordarlo, ¿no? Encontrarme a Dios ha sido la clave de mi felicidad. Al final es mi fuerza, es mi sostén, el que da sentido a cada día.
Muchos te conocen quizás solo en tu faceta de ‘edutuber’, pero tú eres una persona de fe. ¿Qué lugar ocupa Dios en tu vida? ¿Siempre has tenido fe?
Dios, lo he dicho ya, es mi fuerza. Me levanto cada mañana y es al primero que miro, al primero que hablo. En mi matrimonio es nuestra fuerza también, y con mis hijos y con mis amigos… Tengo suerte de estar rodeada de otros matrimonios que vivimos todos la fe, entonces no concibo el vivir sin Dios.
¿Tener fe? Es verdad que yo he sido muy cuidada, he tenido suerte de tener una madre empeñadísima en que viviéramos la fe desde pequeñitos, entonces he ido a Misa, he tenido mis Sacramentos, el regalo de tenerlos desde pequeña…
Pero empezar a ser yo consciente de que hay un Dios que me ama a mí, de que no es simplemente un cumplir, no es una tradición que estoy cumpliendo, fue con 15 años, además en Lourdes. Mi encuentro con Dios fue a través de la Virgen. Ahí fue donde empezó ya mi encuentro personal, y desde donde he tenido momentos, lógicamente, más de bajón, de subidón,pero desde ese momento ya no me he podido separar de Él.
¿Cómo rezas y qué le pides a Dios?
Bueno, va por tiempos, y hay veces que soy “más fan” de Dios Padre, otras veces soy “más fan” -en el sentido de que rezo más- a Dios como Padre, o que rezo más a Jesús… Ahora mucho al Espíritu Santo, diariamente, la verdad.
Y a la Virgen…tengo etapas. Es curioso porque hay veces que digo: “Madre, qué desagradecida porque… como que me estoy olvidando de ti.” El pasado mes de mayo fue un resurgir con ella, y además de pedirle mucho la ternura, porque con los peques en casa y muchos días de cansancio noto que es un don que me falta últimamente. Entonces ahora apoyándome mucho en ella, en cómo viviría ella la ternura.
¿Y cómo rezo a Dios? Bueno, mi oración ahora, al ser madre y trabajando (que tenemos unos días que son una locura), hago mucho oraciones «del día a día», de «en este momento estoy agotada… pues ofrezco con mi cansancio», o «en este momento me tengo que quedar con el niño jugando, pues que este momento sea oración».
Entender mucho que las Horas Santas que a lo mejor hacía antes, ante el Santísimo, ahora son con mis hijos jugando, o con mis hijos llevándoles a dormir. Pero luego aprovechando muchas opciones que tengo en el día a día; tengo un regalo de colegio en el que hay un templo enorme, y hay varias capillas dentro. Pues intento en el rato de la comida hacer tercia, me gusta mucho rezar la liturgia. Los salmos tienen mucho que ver conmigo, o sea, Dios me habla mucho a través de ellos. Y Laudes… no todos los días los rezo. Eso sí, el Evangelio diario. Y si no lo puedo rezar, pues a lo mejor con los niños leyéndolo por la noche. Siempre me gusta utilizar la tecnología para cosas así, y hay un sacerdote que me gusta mucho en YouTube que reza el Evangelio del día, hace una pequeña meditación… Intento cuidar la intimidad con el Señor pero en este entresijo de rutina que tenemos, que a veces es caótico y me cuesta encontrar esos momentos íntimos con Él. Pero eso, aprovechando ahí como cada hueco, buscándolo como dice también el Salmo: La cierva que busca el agua… que tiene sed…

¿Por qué cosas le das gracias a Dios?
Ya por existir. Yo por la mañana digo: ‘Gracias, Señor, por un día más, ayúdame con lo que tenga por delante, porque ‘tela’’. Sé cómo empieza el día pero nunca cómo acaba, pero eso también es bonito. Pero yo primero siempre he sentido que soy una mimada del Señor. Siempre. Porque he vivido cosas que digo: “estos son detalles del Señor, que no tenía por qué haberlos tenido y los ha tenido”. Y como que lo veo muy claro, entonces, también digo: ‘Gracias, Señor, por hacérmelo tan evidente, o por estos detalles, ¿por qué a mí? ¿Por qué me tienes que dar esto en concreto?’
Mira, también gracias por mi marido, que fue un regalo del Señor, gracias por cada uno de mis hijos, no sé, gracias por estar cuidada desde pequeña. Me emociono por eso, porque me siento así, muy bendecida. A veces mi oración es solo dar gracias, y “Señor, lo que tú quieras darme.” A veces es que no sé qué pedir, no sé qué pedir porque me parece hasta egoísta. He aprendido que el pedirse es más bien decir: “Señor, mira, te presento mi realidad, que es esta.” Pero eso, me parece hasta egoísta pedir.
¿Qué crees que Dios espera de ti, Susi, especialmente en relación con la influencia digital que tienes?
Cuando empezábamos con el proyecto rezamos mucho si salir adelante, porque era algo que veíamos que el Señor nos ponía en el corazón, pero había que discernir si era algo de Dios o no. A mí se me presentaba como algo que podía ser peligroso por el hecho de justo llevarlo a Redes Sociales, ¿no? Entonces, yo lo que sí que siento que me pide el Señor es que todo esto que yo vivo, esta belleza de vida, este encuentro que he tenido con Él, llevarlo, llevarlo a Redes, llevarlo, a veces a lo mejor no es con la palabra ‘Dios’ concretamente, pero sólo por la pasión con la que vives o por lo alegre que estás. Es que yo estoy alucinando, porque a veces simplemente por el hecho de cómo ríes llamas la atención. Pero es que esta sonrisa que llevo en la cara muestra algo que vivo, ¿no? Entonces eso: llevar eso con lo que me he encontrado yo, desbordar del amor de Dios.
¿Cómo evangelizas en redes sociales? ¿O separas fe y trabajo?
Hago directos en YouTube en los que me pongo a estudiar con los alumnos porque les estoy enseñando un poco cómo generar rutina (les cuesta muchísimo) y a lo mejor en esos momentos salen conversaciones, pues por ejemplo, ven el anillo de casada, pues: ‘¡Ah, ya estás casada!’ ya solo eso está siendo un romper con lo que al final hoy en día la sociedad está desechando, ¿no? A los jóvenes les llama la atención que me casara tan joven.
Y luego cuando voy a coles o cuando voy a universidades y ellos me preguntan ya más en concreto, en pequeños círculos, en pequeños grupos, pues sí, ahí no tengo ningún problema. El otro día, por ejemplo, me preguntaron unos alumnos de Magisterio con los que hablamos un poco de cómo está hoy el día el profesorado, y les angustiaba un poco porque ellos estaban de prácticas y veían que los profesores están agobiados, que muchos están incluso con depresión y que no saben cómo gestionar tanta burocracia o tantos problemas en el aula con muchas familias y alumnos. Claro, me pedían tips o consejos para llevar esos días duros. Yo ahí me preguntas eso y yo es que no te puedo mentir: ‘Mira, es que para mí mi fuerza es Dios.’
Ahí va surgiendo de forma natural, simplemente no callando cuando me preguntan concretamente.

¿Y qué has descubierto sobre Dios enseñando a millones de personas?
¿Qué he descubierto sobre Dios? Pues cómo mira a cada uno sin juzgarle. Mi misión como profe es justo dar esas segundas, terceras, cuartas, quintas, infinitas oportunidades. O sea, el empaparme yo de la mirada de Dios, de Él.
¿Y crees que se puede llegar a Dios explicando ecuaciones?
Sí, llegar a Dios con la belleza del conocimiento… soy muy pro de ello. No es lo mismo, por ejemplo, explicar los números fraccionarios así porque sí, o explicarlos con la historia de cómo el ser humano fue teniendo una necesidad de contabilizar, y al contar empezó con los números naturales. Luego tuvo necesidad de contar no solo con naturales sino también con números enteros, y la necesidad de partir, entonces los fraccionarios. Vas hilando las Matemáticas con la humanidad, y la humanidad al final con esos inicios y con ese Dios creador, ¿no?
Además creo que en Matemáticas, en las Ciencias en general, lo tenemos todavía más fácil porque conforme te vas adentrando en lo que tienes alrededor, en cómo funciona, en la exactitud y la belleza de las Matemáticas, estás entendiendo el lenguaje con el que Dios ha hecho la Creación. Eso es brutal.
El anterior “Inesperado”, Javier, te hace la siguiente pregunta: Cuando te caes, ¿cómo te levantas?
Desahogándome mucho con Dios y entendiendo que al final Él cuenta conmigo. Esa es la forma en la que Dios me levanta.
¿Qué pregunta tienes para el siguiente entrevistado de «Inesperados»?
Que si se ha planteado que Dios cuenta con él para ser santo: ¿Tú quieres ser santo?
¿Podrías lanzar un consejo a los maestros, a los educadores, católicos y no católicos?
Pues en este momento en el que lo tenemos tan duro, porque sí que el profesorado estamos viviendo movimientos difíciles: que no se rindan. Que no se rindan y que cuidemos a quien tenemos delante, que son nuestros alumnos y somos testigos para ellos, somos testimonio. Muchas veces podemos llegar a quemarnos y eso lo notan. La pasión con la que entremos en el aula es tan decisiva… la pasión con la que vivamos nuestra asignatura, que estemos formados en ella para vivirla nosotros también con ese asombro…
El asombro lo tendrán los niños, nuestros jóvenes, nuestros adolescentes si lo tenemos nosotros primero. Tendrán esa curiosidad si nosotros se la transmitimos, y eso lo transmitimos con pasión. Entonces, cada uno, por favor, que alimente su pasión como buenamente sabe. Los católicos ya sabemos a qué fuente ir, ¿no? Pero yo creo que es donde nos la jugamos. Y justo también hablando con el tema de la IA, que ha salido antes, justo ahí es donde también no tenemos que tener miedo a la IA. Si nosotros entramos con pasión en el aula, si los alumnos piensan del profe ‘es que quiero ser como él’, pues no hay que temer a la IA porque ya has conseguido ser su referente.

¿Podrías lanzar un consejo a los maestros, a los educadores, católicos y no católicos?
Pues en este momento en el que lo tenemos tan duro, porque sí que el profesorado estamos viviendo movimientos difíciles: que no se rindan. Que no se rindan y que cuidemos a quien tenemos delante, que son nuestros alumnos y somos testigos para ellos, somos testimonio. Muchas veces podemos llegar a quemarnos y eso lo notan. La pasión con la que entremos en el aula es tan decisiva, la pasión con la que vivamos nuestra asignatura, que estemos formados en ella para vivirla nosotros también con ese asombro…
Los alumnos tendrán esa curiosidad si nosotros la transmitimos, y eso lo transmitimos con pasión. Entonces, cada uno, por favor, que alimente su pasión como buenamente sabe. Los católicos ya sabemos a qué fuente ir, ¿no? Pero yo creo que es donde nos la jugamos. Y justo también hablando con el tema de la IA, que ha salido antes, justo ahí es donde también no tenemos que tener miedo a la IA. Si nosotros entramos con pasión en el aula, si los alumnos piensan del profe ‘es que quiero ser como él’, pues no hay que temer a la IA porque ya has conseguido ser su referente.
Alguien con tanta pasión por la enseñanza como tú quizá ha podido tener en su infancia, en su adolescencia, incluso en la universidad, algún referente en los educadores con los que ha coincidido. ¿Has tenido algún maestro que te ha marcado?
Por supuesto. He tenido muchos profes porque me mudé varias veces y he estado en cuatro colegios diferentes. Luego la Universidad, otra Universidad…estuve en dos. Sigo teniendo profes porque estoy estudiando un Máster, así que sigo teniendo referentes.
Pero sí, tuve varios profes referentes en Primaria. Me acuerdo en concreto de uno mucho, que me acuerdo que me incitaba mucho a buscar más, me proponía artículos de temas que me interesaban. Estaba muy empeñado en alimentar esa sed que tenía de conocimiento. José María se llamaba. Luego en Secundaria, Don Isidro, Sonia… Don Isidro empeñado en Matemáticas, Sonia en Física. En Bachillerato también he tenido profes que me han ayudado mucho. Gema una de ellas, me acuerdo.
Además, me acuerdo de los nombres, incluso. Y me acuerdo, más que de los contenidos, de cómo se empeñaron en mí en momentos que me costaban, de sacarme y decirme ‘Susi, ¿qué te está pasando? ¿Por qué te cuesta esto?’ O sea, el empeño personal. Eso para mí ha sido un sello que a lo mejor yo lo hago ahora gracias a que lo recibí de ellos.
Y luego también he tenido el referente en contrario. Profes que he aprendido de ellos lo que yo no quiero hacer.
Al principio has contado cómo descubriste tu vocación de manera ‘tardía’. Te metiste en una carrera y de repente descubres tu vocación a la docencia. Además haces un discernimiento. Tienes experiencia de haber cambiado el camino. ¿Qué le dirías a alguien que ve que el camino no es aquel en el que se ha metido y tiene miedo de dar la vuelta y cambiar a donde ve que se le está llamando?
Cuando hay esa sensación hay como una intuición y yo ahí sí que siento que es una llamada de Dios. Puede ser una intuición de verdad, sincera. Pero esa intuición hay que asentarla, hay que trabajarla. Yo ahí me apoyaría en personas que tengas a tu alrededor que te conocen de verdad. No me vale el amigo que tenemos al lado que nos dice lo que queremos escuchar. Personas que son capaces de conocer nuestras fortalezas, nuestras debilidades. Entonces, primero, que a esa intuición sí que le haría caso, pero para luego discernirla, trabajarla con personas alrededor que te conocen mucho. Entonces ya ves un punto de vista más allá del tuyo.
Si hay un cambio en el camino, que a veces se entiende así, a lo mejor es que no es un cambio, es que es la ruta que tú tienes que seguir, que a veces son varias curvas, no es toda recta. Pero ya está, forma parte del camino. Yo hubo un momento en el que tuve la tentación de mirar hacia atrás a esos tres años de carrera como diciendo: ‘he perdido el tiempo’. Y no. No lo he perdido, al contrario, lo he ganado, porque además gané amigos en la carrera (que fue un regalazo tenerles), aprendí un montón… Y era un tiempo que necesitaba. Yo necesitaba esos tres años para todavía confirmar con mayor ahínco que ser profe era donde lo iba a dar todo. A mí los ‘y si’ no me gustan mucho, pero a lo mejor si no hubiera tenido esos tres años de esa carrera, no hubiera deseado tanto cuando empecé a ser profe, ¿no? Entonces, se hizo esperar, pero así lo cogí como con mayores ganas.
Escucha a Susi Profe en El Espejo de la Diócesis de Alcalá




