Ayer, 7 de octubre de 2025, memoria de la Bienaventurada Virgen María del Rosario, los seminaristas Víctor Hervías, Esteban Villalobos y Diego Nicolás Días y el diácono Germán Daniel Benavides hicieron la profesión de fe y el juramento de fidelidad delante del obispo de Alcalá de Henares, formadores y seminaristas. Este es un paso previo a la ordenación en el que los candidatos, de forma libre, asumen los deberes ligados al encargo que recibirán de nuestro pastor.

Contaba D. Antonio en la homilía que esta fórmula, reformada en 1998 por la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe -anteriormente sólo era necesaria en el caso de los obispos-, remarca cinco puntos clave en el ministerio y vida de un diácono y un presbítero. En primer lugar, la adhesión a todas las verdades de fe: uno no se predica a sí mismo, sino la Revelación definitiva en Jesucristo, Nuestro Señor, y contenida en el depósito de la Fe, la Tradición custodiada por el Magisterio de la Iglesia. En segundo lugar, la aceptación de las costumbres de vida del cristiano, y del sacerdote en particular, no como un oficio que se ejerce a la vista de todos y en el que hay que mantener la compostura, sino en todo momento. «Además», añadía, D. Antonio, «la fórmula expresa la adhesión al obispo diocesano y al Santo Padre, pues no se puede ser sacerdote de forma aislada e individual, en palabras de S. Ignacio de Antioquía: nihil sine episcopo (“ninguno sin obispo”). Y esta adhesión se concreta en el oficio al que cada uno han sido encomendados».

Por último, expresaba nuestro pastor, un vínculo de libertad y de gracia que se concretará en las promesas que harán en el momento de la ordenación, que tendrá lugar, Dios mediante, este sábado. «Ese día», concretaba, «será un día de fiesta junto con las familias; pero hoy es nuestra pequeña fiesta, que muestra la comunión de los Seminarios de nuestra diócesis, la fiesta de nuestra pequeña familia».
Continuamos rezando por Germán, que será ordenado presbítero, para que custodie el don que recibe el sábado, por el cual se configurará con Cristo Buen Pastor por la imposición de las manos y la unción con el Santo Crisma. Rezamos también por Víctor, Esteban y Nicolás, que serán ordenados diáconos; para que configurándose con Cristo Siervo de todos, vivan con entrega generosa y confiada el ministerio que les ha sido encomendado.




