Arturo Tardío es feligrés de la parroquia Santiago Apóstol, en Torrejón de Ardoz, municipio perteneciente al área territorial de la Diócesis de Alcalá de Henares. Pudo ver en Madrid a Juan Pablo II en alguna de sus visitas a la capital de España y también a Benedicto XVI durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en agosto de 2011 en el aeródromo de Cuatro Vientos.
El 6 de junio de 2026, el Papa León XIV aterrizará en Madrid para comenzar su viaje apostólico que, además de Madrid, le llevará a Barcelona, a Gran Canaria y a Tenerife hasta el 12 de junio.
Con este motivo, Arturo ha rememorado las anteriores visitas de papas a Madrid y ha recordado que a «Juan Pablo II le vi por una avenida muy grande que va a dar a la Avenida de América. Venía ya de recogida en su papa-móvil y venía agotado. La avenida estaba sola completamente y yo iba a buscarle. Iba a su encuentro y me crucé con él. Pero lo más anecdótico también, aparte de ese impacto, fue que unos metros más adelante apareció Gloria Fuertes, con lo que significa esa mujer. Y la verdad es que me impactaron los dos, pero Juan Pablo II apareció, él apareció».
Para Arturo, el pontificado de Juan Pablo II fue muy importante en su vida de fe. Explica que «gracias al Santo Padre, despertó en mi conciencia el ‘¿qué estás haciendo, qué estás haciendo para tu prójimo?‘. Y en ese momento yo desperté, realmente fue una experiencia muy personal, muy profunda y, por supuesto, le rezo siempre que puedo porque sé que está conmigo, con nosotros».
Una gran tormenta con el Papa Benedicto XVI en la vigilia de Cuatro Vientos
Además de su encuentro con el Papa Juan Pablo II en las calles de Madrid, Arturo también vivió como voluntario la JMJ 2011. «Cuando Benedicto XVI, acogimos a todos los peregrinos que vinieron a verle y surge la vigilia, la vigilia de Cuatro Vientos. Nos vamos con una ilusión tremenda en el tren de cercanías, llegamos a Cuatro Vientos y la verdad es que fue impactante porque se declaró una tormenta… algo bárbaro. El Santo Padre alabó la labor de todos los que estábamos, de toda esa juventud que estaba dando testimonio. Y fue muy bonito, muy emocionante», explica Arturo.






