Mons. Prieto, en la Coronación Canónica de la Virgen del Carmen: «No dejemos que nadie nos arrebate el amor a nuestra Madre»

En la mañana del sábado 18 de octubre de 2025, Mons. Antonio Prieto Lucena, obispo de la Diócesis de Alcalá de Henares, presidió la Eucaristía en la Catedral-Magistal con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen del Carmen. A continuación se puede leer su homilía. Homilía del obispo de Alcalá en la Coronación Canónica de la Virgen del Carmen Querido Don Juan Antonio, vicarios episcopales, Provincial de la Orden del Carmen, Prior de Alba de Tormes, sacerdotes, consagrados, Presidente y Junta de Gobierno de la Hermandad del Carmen de Alcalá de Henares, miembros de otras Hermandades y Cofradías; saludo con todo respeto a Sra. Alcaldesa de Alcalá y a las autoridades aquí presentes, y quiero enviar un saludo especial a los que siguen esta celebración a través de la televisión. Queridos hermanos todos en el Señor: La coronación canónica de una imagen de la Virgen es un rito litúrgico con el que honramos a nuestra Madre del cielo como Reina, al mismo tiempo que reconocemos la devoción y la raigambre de una determinada advocación mariana en el pueblo cristiano. Aunque la imagen de la Virgen del Carmen, que vamos a coronar, fue bendecida en 1940, la Hermandad que le da culto tiene una larga historia, que se remonta al siglo XVII. Alcalá es muy carmelitana. Del siglo XVI data la fundación de tres conventos carmelitanos en nuestra ciudad, dos femeninos y uno masculino, que se convirtieron en centros de irradiación de la devoción a la Virgen del Carmen. San Juan de la Cruz, estudiante de la Universidad cisneriana, fue rector del convento masculino; y Santa Teresa de Jesús vivió un tiempo en el Convento carmelita de la Purísima Concepción, donde se conserva su celda. No es de extrañar, por lo tanto, que el amor a la Virgen del Carmen, arraigado en nuestros antepasados alcalaínos, cristalizara en la fundación de una Hermandad que promoviera su culto. Hoy, con la coronación de la Virgen del Carmen, asistimos a un momento culminante para esta Hermandad secular. Para preparar este acto, desde el año 2017, se han sucedido las iniciativas de oración, de evangelización, de formación y caridad con los más necesitados. Enhorabuena, querida Hermandad. Gracias por vuestra entrega y dedicación. La primera lectura, que hemos escuchado, nos ha trasladado al monte Carmelo, uno de los parajes más hermosos de la costa mediterránea de Israel. Desde allí, en un periodo de larga sequía, el profeta Elías divisó una nube pequeña, como la palma de la mano, que derramó una lluvia copiosa para la salvación de todo el pueblo. En el siglo XII, unos religiosos se reunieron en el monte Carmelo, para dedicarse a la alabanza divina, bajo la protección de la Virgen María. En la hermosura del monte y en aquella pequeña nube, del profeta Elías, reconocían a la Virgen, desde la que se ha derramado la lluvia de la salvación, en la persona de Nuestro Señor Jesucristo. Surgió así la orden carmelitana. Un siglo más tarde, huyendo de la persecución de los turcos, los carmelitas tuvieron que trasladarse a Europa. Aquella huida forzada fue crucial para que la devoción a la Virgen del Carmen se difundiera en el mundo entero. Sin embargo, en 1251, por todas estas vicisitudes, San Simón Stock, siendo general de la orden, temió por la desaparición de la nueva congregación. Decidió ponerlo todo en manos de la Virgen, que respondió pronto entregándole su escapulario, y prometiéndole una especial protección a quien lo llevara. Hoy la orden carmelitana cuenta con miles de monjes y monjas repartidos por el mundo entero. La Iglesia ha aprobado repetidas veces la devoción al escapulario del Carmen, concediéndole muchos privilegios espirituales. Es importante señalar que el escapulario no es un amuleto, es un signo de nuestra pertenencia a la Virgen, que se presenta a nosotros con estas credenciales: “en la vida protejo, en la muerte ayudo, y después de la muerte, salvo”. El escapulario es un vestido que nos regala la Virgen, que representa la gracia santificante. María no quiere que este vestido esté roto, ni manchado por el pecado. María quiere que mantengamos siempre limpia la vestidura blanca, que recibimos el día de nuestro bautismo. De otro modo, no podremos entrar en el banquete de las bodas eternas, en el cielo. El escapulario expresa que María nos lleva siempre por camino seguro, y nos ayuda a superar todas las tentaciones y dificultades. En la segunda lectura, hemos contemplado a los Apóstoles, reunidos en el cenáculo, después de la Ascensión del Señor, esperando al Espíritu Santo, junto con María. María tuvo un papel decisivo en la Iglesia naciente. En medio de tantos temores e incertidumbre, Ella fue fuente de serenidad y de consuelo. Con Ella, los Apóstoles tomaron las primeras decisiones que llevarían a Cristo al mundo entero. Hoy, como ayer, la Iglesia necesita a María. Ella será siempre el camino “más corto, más seguro y más perfecto” para llegar a Jesús, como decía San Luis María Grignion de Monfort. Si Ella fue elegida por Dios para que Jesús viniera al mundo, Ella es también el camino de vuelta, que nos conduce al Redentor. La mejor manera de manifestar nuestro amor a la Virgen es imitar sus virtudes. En el Evangelio, hemos podido admirar su obediencia a la voluntad de Dios, que le pedía la entrega total de su vida. “Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Acto seguido, la vemos asistiendo a su prima Isabel y ayudando a unos novios a los que faltó el vino el día de su boda. El amor de Dios, si es verdadero, nos conduce siempre a vivir la caridad fraterna y al servicio a los más necesitados. María es modelo de fe: “Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. Es modelo de humildad y de alegría: “Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humildad de su esclava”. María nos enseña a vivir de la Palabra de Dios, que
Alcalá de Henares ya está preparada para la Coronación Canónica de la Virgen del Carmen

Mañana, sábado 18 de octubre de 2025 será la Coronación Canónica de la Virgen del Carmen, en Alcalá de Henares. Para contarnos todo acerca de la organización, en el programa de radio ‘El Espejo de la Diócesis de Alcalá’ entrevistamos a José Luis Amaro, de la comisión organizadora de dicha Coronación. Buenas tardes, José Luis, ¿desde cuándo y por qué eres cofrade de la Muy Antigua e Ilustre Hermandad del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora del Carmen de Alcalá de Henares? Yo soy cofrade hermano del Carmen casi a la vez de que se solicita la coronación canónica. Soy desde 2013. Yo llego a la Hermandad del Carmen, como muchos más, a través de amigos. Acabas yendo a la Casa Hermandad, acabas conociendo a gente y, al final, te acabas haciendo hermano. Además, de una tradición familiar. Recuerdo siempre que mi abuela era muy devota de la Virgen del Carmen. Siempre llevaba en el mandil prendido el escapulario chiquitito, típico que nos dan en las parroquias, y la velita siempre para todos los santos cuando en el pueblo había algún difunto. Me acuerdo de la foto, siempre, de la Virgen del Carmen y la vela, el velón encendido. Entonces, casi que la Virgen me ha ido llevando hacia ser miembro de esta hermandad, a través de mi historia personal. Así que, un poquito, un cúmulo de todo, de amistades, de relaciones personales y de historia personal, me llevó al final a hacerme hermano de esta hermandad. Siguiendo un poquito esto que dices de tu historia personal, de estas amistades, ¿cómo se concreta para ti la devoción a la Virgen del Carmen? ¿Qué significa para ti? A mí me gusta mucho hacer una comparativa que escuché una vez, que es como tener una foto de tu madre, una foto de tu padre, a quien poder hablar, a quien poder pedirle, a quien poder dirigirte en esos momentos buenos, y a dar gracias, y en los momentos malos, también. Los cristianos tenemos mucha suerte que tenemos a Dios y a la Virgen, y no hay nada imposible para nosotros siempre que estén ellos de por medio. Creo que es una devoción universal, la devoción a la Virgen del Carmen. Ese privilegio sabatino del escapulario, esa presencia en cada pueblo y en cada rincón de España, y del mundo casi. La Virgen es patrona en Chile, en México… es prácticamente la Virgen más importante que hay en varias ciudades. Creo que aquí, en Alcalá de Henares, la hermandad está haciendo un trabajo muy bueno, desde la refundación en 2002, haciendo un trabajo muy bueno con las salidas a la calle, que es donde verdaderamente una cofradía «se vende», y es donde recopila devotos para luego ir creciendo en cultos y demás. La Hermandad del Carmen es muy antigua y en su trayectoria ha habido muchos avatares, pero sí que es verdad que desde ese 2022, la hermandad vive una época dorada. ¿Podrías contarme un poquito más acerca de esta historia de la Hermandad? Bueno, pues la historia de la Hermandad se remonta a 1630, cuando el Cardenal-Infante Don Fernando de Austria firma los primeros estatutos de los esclavos del escapulario de la Virgen del Carmen, que se funda en la calle Carmen Calzado, en el Colegio de los Descalzos, en el colegio de los carmelitas descalzados, lo que ahora es la Escuela de Arquitectura, en Alcalá de Henares. En 1630 ya teníamos la presencia de una hermandad de esclavos del escapulario en la ciudad de Alcalá, unida a los dos conventos de la rama femenina de la orden descalza, mas el masculino de la orden de los calzados. Es una devoción más que asentada en la ciudad desde hace casi 400 años. Dentro de cuatro años estaremos de celebración del cuarto centenario de la fundación de la Hermandad de la Virgen del Carmen. La hermandad, como toda la historia de la ciudad de Alcalá de Henares, es un vaivén de cosas buenas y desastres. Se pierde muchísima documentación de la hermandad. Los avatares, tanto de la Revolución Francesa como de la Desamortización de Mendizábal, hacen que la hermandad no desaparezca pero sí que se reduzca un poco ese culto público a la Virgen del Carmen, pero en los conventos se sigue dando. Tenemos tres conventos carmelitas en la ciudad a lo largo de toda la historia. Hoy en día queda solo uno, porque el convento del Corpus Christi se cerró -ahora, gracias a Dios están las Sierva del Hogar de la Madre- pero se cerró en 2017 porque las carmelitas se trasladaron al convento de la calle Imagen, que es un convento con una vida extraordinaria. Y a través de todos esos avatares y la Guerra Civil se reorganiza la hermandad otra vez y se bendice la nueva imagen de la Virgen María. Y hay un dato importante, y que no sabíamos hasta hace muy poco, en la segunda mitad del siglo XVII la hermandad se une con una Hermandad del Santísimo Sacramento. Hoy en día, la Hermandad del Carmen somos una hermandad sacramental. El Santísimo Sacramento es titular nuestro desde hace ya casi también 400 años, que no lo sabíamos. Y, como digo, en la Guerra Civil se bendice una nueva imagen que no tenemos muy claro si es una nueva imagen o es una remodelación o una restauración de la Virgen antigua que había en el convento. Hoy en día la Virgen que tenemos es la antigua, lo que pasa es que en Guerra Civil la imagen fue destruida y quedó solamente la cabeza y en muy malas condiciones. De hecho, hasta hace muy poco, el cuerpo de la Virgen, como dato curioso, era un maniquí, propiamente dicho, un maniquí que te puedes encontrar en una tienda. Solamente tenía el cuerpo, la cabeza y las manos. Hoy en día ya es una imagen de Candelero, restaurada y cien por cien fiable, porque el maniquí no era muy fiable. Y el Niño Jesús tiene una historia muy curiosa. Y es que