Celebrando el Amor, corazón de la Misión: Así celebró san Valentín la Escuela diocesana de Evangelización

Vigilia evangelización san Valentín 2026

En la festividad de San Valentín, la Escuela diocesana de Evangelización salió a anunciar a todos el Amor de Dios y llevarlos a Sus pies en la Ermita de santa Lucía, donde estaba expuesto para la adoración y veneración de todos. Unas 300 personas llegaron ante Su presencia y depositaron una vela -como signo de sus vidas-, así como sus peticiones.

​En el imaginario popular, san Valentín suele reducirse a postales y gestos románticos. Sin embargo, detrás del mártir del siglo III existe un testimonio de valentía y entrega que resuena profundamente con el propósito de la Escuela Diocesana de Evangelización (EDE). ​Ambas realidades convergen en un punto central: el amor no es un sentimiento pasivo, sino una misión activa que transforma la sociedad.

Escuela Evangelización san Valentín adoración

Un vínculo en la Caridad y el anuncio

​La relación entre la figura del santo y la escuela se articula bajo tres pilares fundamentales: ​por un lado, el amor como testimonio (Kerygma), dado que san Valentín arriesgó su vida para casar a soldados cristianos bajo el rito de la Iglesia, desafiando decretos imperiales. En la EDE, la misión no es solo teórica; se trata de formar evangelizadores que, como Valentín, entiendan que anunciar a Cristo es un acto de amor supremo hacia el prójimo. El segundo pilar fundamental se trata de la formación para el compromiso. El santo no actuaba por impulso, sino por una profunda convicción de fe. La Escuela diocesana busca precisamente que sus evangelizadores no solo «sientan» la fe, sino que sepan comunicarla con coherencia en el mundo actual. En tercer y último lugar se encuentra el sanar y acompañar. Se dice que Valentín devolvió la vista a la hija de su carcelero. De igual forma, la evangelización diocesana busca abrir los ojos del corazón a quienes viven en la indiferencia, el sinsentido o la soledad. Estando además realizando nuestra misión en la ermita de Santa Lucía -patrona de la vista-.

De la devoción a la acción evangelizadora

​Mientras que el mundo celebra el amor eros, la EDE propone redescubrir el amor ágape: aquel que se entrega sin esperar nada a cambio. San Valentín no es solo el «patrón de los enamorados», sino un modelo de evangelizador audaz que supo leer los signos de su tiempo y responder con el Evangelio.

​»Evangelizar es hacer presente en el mundo el Reino de Dios; y ese Reino es, en esencia, la civilización del amor. ​La misión de la Escuela es, por tanto, perpetuar el legado de figuras como san Valentín: formar corazones que ardan en deseos de compartir la Buena Noticia, recordando que toda auténtica evangelización nace de un encuentro personal con el Amor», explican desde la Escuela diocesana de Evangelización.

Colaborando con la Delegación diocesana de Familia y Vida, la Escuela de Evangelización invitó el 14 de febrero a todos los viandantes a participar en la Vigilia de san Valentín que se celebraba a continuación en la Catedral-Magistral, para escuchar interesantes testimonios, recibir la bendición especial del Obispo y, al finalizar, pasar por el manto de la Virgen del Val, bajo su mirada.

«El Amor cimentado en la Roca, que es Cristo, transforma vidas, familias y sociedades», aseguran desde la Escuela.

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