El pasado sábado, 21 de junio de 2025, víspera de la solemnidad del Corpus Christi, a las 17:30h, la Catedral-Magistral de Alcalá de Henares fue el escenario de las ordenaciones sacerdotales y diaconal de dos nuevos presbíteros y un diácono, de la Asociación Siervos del Hogar de la Madre, presentes en la diócesis. Los Hnos. Luis Escandell Millán-Puelles y Benjamín McArthur Gurries recibieron el presbiterado y el Hno. Pablo Fernández Bracher el diaconado, de manos de nuestro obispo, D. Antonio Prieto.
Dos de ellos, el Hno. Ben y el Hno. Pablo, han pasado varios cursos en la comunidad que los Siervos tienen en Villalbilla, mientras estudiaban en la facultad de San Dámaso.
El Hno. Luis y el Hno. Pablo quizá son más conocidos por los programas de Catholic Stuff, con aquella conocida frase de: «Soy tu presentador. Este es tu programa ideal si quieres evangelizar el mundo», una apuesta de los Siervos del Hogar de la Madre por el humor para explicar la fe y la vida espiritual a los jóvenes.
Don Antonio, se dirigió así a los ordenandos en la homilía:
«Queridos Luis y Benjamin: haced de vuestra vida una Eucaristía. Queridos ordenandos: gracias por responder afirmativamente a la llamada del Señor. A través del sacramento que hoy recibís os configuráis más íntimamente a Cristo, a quienes debéis entregaros con un corazón indiviso. Que Cristo sea vuestro tesoro más preciado, que jamás Jesucristo sea para vosotros una idea, más o menos abstracta, sino una persona viva, de corazón palpitante, a la que tenéis que amar apasionadamente y a cuyo servicio os entregáis y os consagráis para bien de vuestros hermanos, los hombres. Ayudad a los fieles a que ellos también vivan su vida como una Eucaristía. Que ofrezcamos en cada Misa nuestra vida con sus alegrías, con sus penas».
Al despedirse, el obispo felicitó a las familias de los recién ordenados, especialmente a los que venían de más lejos (EE.UU.), y a toda la Asociación del Hogar de la Madre «por esta ordenación que será de mucho fruto y de mucha fecundidad para toda la Iglesia».
El Hno. Pablo describe así su experiencia de la ordenación: «He vivido la ordenación con mucha paz y profunda emoción. El corazón se me llena de una gran alegría y una inmensa gratitud al Señor por haber recibido el don de la ordenación diaconal. ¡Qué bueno es el Señor! A pesar de nuestras fragilidades y nuestras miserias, Dios no se desdice. Es fiel a su llamada y no cesa de sostenernos. ¡Qué grande es la misericordia del Señor! «¡Gustad y ved qué bueno es el Señor!» (Sal 34, 8). Pido vuestras oraciones para que viva mi ministerio diaconal totalmente entregado a Dios y a las almas y para que no me acostumbre nunca de tratar en la Eucaristía al Santo de los santos».







