Palabras del obispo de Alcalá de Henares ante la tragedia ferroviaria en Adamuz
Al conocer la noticia del trágico accidente ferroviario sucedido ayer en la localidad cordobesa de Adamuz, quiero invitar a todos los diocesanos de Alcalá de Henares a rezar por el eterno descanso de las víctimas, por la pronta recuperación de los heridos y por el consuelo de las familias afectadas.
Por mi procedencia cordobesa, me encuentro particularmente afligido por este accidente, por la magnitud de la tragedia y por el inmenso dolor de los damnificados. He podido saber que el párroco y la parroquia de Adamuz, y la entera diócesis de Córdoba, junto con las autoridades civiles y los servicios públicos, se han volcado y siguen trabajando para ayudar a paliar las consecuencias del terrible accidente, con todos los medios que están a su alcance.
Desde la diócesis de Alcalá queremos estar unidos a nuestros hermanos que sufren de las diócesis de Córdoba, Málaga y Huelva, que son las más afectadas por la tragedia.
Compartimos su consternación y el duelo por los fallecidos, queremos ofrecerles nuestra cercanía fraterna, y, al mismo tiempo, queremos aferramos con ellos a la fe en Dios, “que nos consuela en cualquier tribulación” (2Co 1,3). Ruego a los sacerdotes que ofrezcan la Santa Misa en sufragio por los fallecidos, y a toda la comunidad diocesana que se una en oración, pidiendo la esperanza y el consuelo para todos los afectados.





