Equipos de Nuestra Señora del Sector Alcalá de Henares reúne a 29 matrimonios para su retiro anual

El pasado fin de semana 5 y 6 de abril de 2025 los Equipos de Nuestra Señora del Sector Alcalá de Henares tuvieron su retiro anual en el Monasterio de Valfermoso de las Monjas (Guadalajara). El retiro reunió a 29 matrimonios y 19 niños acompañados por el  vicario parroquial de la Parroquia de San Juan de Ávila de Alcalá de Henares, el sacerdote José Miguel Hernández, quien dirigió el retiro.

«Ante un fin de semana de tiempo incierto -amenazaba lluvia- y con el hándicap de que los niños no pudieran estar disfrutando del entorno tan espléndido como nos ofrecía el Monasterio de Valfermoso de las Monjas, pusimos este retiro en las manos del Señor y de nuestra Madre María», declara uno de los participantes del retiro. «El Señor nos invitaba, apartándonos del mundanal ruido, a descansar y disfrutar, de estar con Él, en familia, como niños en brazos de su madre. Pues a pesar de que llegamos el sábado por la mañana, encapotado y amenazando lluvia, el fin de semana fue ganando en “bonanza”, tanto desde el punto de vista meteorológico, como en el espiritual», afirman desde Equipos.

El Señor cambió la lluvia meteorológica en lluvia de gracia. Del mismo modo, las meditaciones fueron ganando en intensidad y profundidad. Desde la primera meditación, el Señor fue abriendo la mente y el corazón de los matrimonios para acoger los dones que el Señor les tenía reservados. Un momento a resaltar del retiro fue la toma de conciencia de lo que ocurrió el Jueves y el Viernes Santo. Dos frases centrales resonaron con fuerza: “Se hizo de noche” y “Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros”.

El compartir final reflejó cómo el Señor se había quedado en cada uno de los corazones de los presentes. Parecía haberse cumplido la promesa de Jesús: “Venid a mí los cansados y fatigados y yo os daré descanso”. Así, cuando los matrimonios se unieron al salmo de ese domingo pudieron decir verdaderamente: «El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres».

Como afirma uno de los asistentes al retiro: «Alegres y felices, con el corazón lleno del amor de Dios, regresamos a nuestros hogares dando gloria a Dios, alabándole y bendiciéndole por lo que había hecho con nosotros».

 

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