El 12 de abril de 2026 se celebra la fiesta de la Divina Misericordia. Es una devoción surgida en Polonia, que es también muy conocida y muy querida en España. Con tal motivo, en el programa de radio ‘El Espejo de la Diócesis de Alcalá» entrevistamos al sacerdote Czeslaw Piela.
Es párroco en la iglesia de San Bartolomé, en Alcalá de Henares, párroco de la comunidad polaca de la diócesis y coordinador de la misión polaca en España. Además es religioso de la Compañía de Cristo para los emigrantes polacos.
¿Cómo surge esta devoción a la Divina Misericordia?
La devoción surge en Polonia antes de la Segunda Guerra Mundial, entre las guerras, la primera y la segunda. Jesús misericordioso busca a alguien como Sor María Faustina Kowalska para que recordemos una vez más la importancia de la misericordia divina. Prácticamente todo empieza con el año 1931-1932 cuando Faustina Kowalska ya está en la congregación de las Hermanas de la Misericordia, en Cracovia.
Sabemos que nació en 1905 y a partir de 1931 empiezan esas apariciones. El Señor, como ella misma lo había escrito en su diario, la llama ‘Secretaria de la Misericordia Divina’, para que anotase todo esto y lo anunciase así también con su vida, con la oración, y con todas las devociones que surgen también con esta petición del Señor. El Señor lo quería así.
Él le revela todos esos pasos para que anunciase y que llegase la misericordia de Dios a todos los países del mundo. La misericordia de Dios es prácticamente anunciada en toda la revelación divina, desde la creación del mundo. Dios se nos revela como Dios misericordioso, el atributo de nuestro Dios es la misericordia, y pienso que aquí está la base también para esta devoción.
La misericordia se refiere especialmente a las almas del purgatorio. La oración por las almas. Y también se refiere a cada uno de nosotros, pero especialmente a los pecadores, a los alejados de Dios, especialmente los que han caído en esta desgracia de vivir o tener todavía corazones endurecidos, los corazones cerrados a esta misericordia.
Dios misericordioso quiere llegar con este amor especialmente a estas personas, a los alejados de Dios, de la Iglesia, y al mundo. Especialmente hoy, que es tan importante esto, que penetre, que llegue exactamente, no sólo el mensaje, sino la gracia de la misericordia, es decir, el perdón que toca los corazones de los hombres, que les parece que el pecado no existe.
En este mundo que está al margen de Dios, al margen de su misericordia, prácticamente hay dos cosas que parece que se nos olvidan, que Dios existe, y su misericordia existe, porque también hay infierno, hay pecado, hay condenación, hay peligro. Entonces la devoción entra aquí.

¿Cuáles son las prácticas ligadas a la Divina Misericordia?
La primera cosa que el Señor le pide a la Hna. Faustina es pintar el cuadro de la Misericordia. Hay dos cuadros que están pintados, uno en Vilna (Lituania), donde también la hermana estaba, y después en Cracovia. El más famoso es el de Cracovia, que parece más bonito. Cuando lo veía cuando lo pintaban, Sor Faustina decía todo el tiempo, ‘no, no es este, no se parece’ y lloraba y se quejaba. Pero claro, no se puede pintar lo que es Jesús misericordioso de verdad. Es algo parecido.
El Señor le decía, el cuadro sirve como un recipiente para sacar agua de la fuente de la misericordia. Es un contacto visual con Jesús misericordioso, por eso es tan importante este cuadro, esta devoción está también en las estampas que llevamos y en las imágenes que ya están en muchas parroquias, también de Alcalá de Henares.
Y después, la oración de la coronilla de la misericordia divina. El Señor le decía que recen como el rosario pero con las palabras que Él dictó: eterno Padre, por su dolorosa pasión, ten misericordia de nosotros.
La hermana ayudaba, tenía de alguna forma un don de estar en contacto con las almas del purgatorio y las hermanas que ella conocía, que habían fallecido, de alguna forma tenía este contacto de acompañarles, de ayudarles también a ganar las indulgencias para pasar directamente al cielo.
Después, la hermana ofrecía muchos ayunos y hacía penitencias especiales. Decía que los momentos difíciles de nuestra vida, los sufrimientos de cada día o dificultades son como las flores que están creciendo alrededor de la Misericordia.
Su vida religiosa era muy sencilla porque era portera o cocinera, nunca ocupaba ningún lugar muy elevado. Y esto le servía para dar respuestas a Jesús el misericordioso que se le aparecía. Ella hablaba con Jesús diariamente, lo veía y tenía este contacto, tenía este carisma, este don de Jesús, del Señor misericordioso para comunicarse con Él.
Entonces sería la oración, especialmente la coronilla, la hora de la misericordia que era a las tres de la tarde y después sus sufrimientos, sus dificultades que vivía todos los días, siempre ofrecerlos por alguien, por las almas, por las personas que están alejadas también de Dios.
¿Cómo estáis preparando esta fiesta en la parroquia de San Bartolomé?
En San Bartolomé, los polacos lo vivimos de modo especial. A partir del Viernes Santo empezamos la novena, siempre hay una imagen de Jesús misericordioso que nos acompaña, después los cantos, las oraciones, las letanías… y nunca podemos olvidarnos también que hay catorce obras de misericordia: siete espirituales y siete corporales
Entonces también se incentiva muchísimo en esto para vivirlas, que son muy exigentes. Por ejemplo, las espirituales, pacientemente llevar o aguantar las ofensas o el mal que la gente nos hace, perdonar, consolar a los necesitados, aconsejar o corregir a los pecadores. Son cosas exigentes pero con la misericordia, con este don de Dios sí que se puede y esto es la forma de espiar nuestros pecados también, no sólo la oración, no sólo la devoción, sino también las obras de misericordia.
Tenemos todo preparado, hasta las casullas con la imagen de Jesús misericordioso, la iglesia estará preparada. Y otra forma de la misericordia divina en la que también ponemos mucho hincapié es el sacramento de la penitencia, porque sin esto no se puede vivir la misericordia.
Quien se confiese y comulgue ese día tiene la indulgencia plenaria, ¿no es así?
Sí. Jesús le presenta a Sor Faustina las promesas especialmente de no morir en pecado, de recibir esta gracia de estar reconciliado con Dios y con la Iglesia.
¿Qué ha significado en tu vida primero como cristiano y luego como sacerdote esta devoción a la misericordia?
Personalmente me atrae muchísimo esta devoción. Como Dios es misericordioso, Dios es amor, la misericordia es el amor de los amores. Por encima del amor hay misericordia. Por eso la misericordia es de Dios, es divina. Dios no conoce otra forma de actuar como en misericordia o ser misericordioso, es lo principal. La misericordia es el corazón que vela la miseria, las necesidades de los demás, el corazón que está abierto a la miseria de este mundo.
El sacerdocio es la misericordia, pura misericordia y no hay forma mejor de vivir esta vocación que ser misericordioso, es decir, vivir de lo que participo, de lo que recibo, ser misericordioso. La Eucaristía es fuente de la misericordia, es nuestro pan de cada día, y el sacramento de la penitencia, que está directamente conectado a la vida. Esto se vive día a día, plenamente, siempre unidos al Señor y al sacerdocio.

¿De qué se encarga la capellanía polaca?
Primeramente quería agradecer a la diócesis, también al obispo, por acogernos aquí, por recibir este privilegio, esta invitación para asumir una parroquia aquí en Alcalá de Henares, de San Bartolomé, y después de alguna forma integrar, unir esas dos comunidades, dos parroquias, española y polaca.
Yo lo llamo así porque también soy párroco de los polacos. El espacio que tenemos, la acogida de los feligreses de San Bartolomé, de los polacos también, estamos muy bien integrados, hay una buena colaboración en la vivencia de la fe y también especialmente en las devociones, porque es una riqueza enorme que tenemos en la Iglesia, especialmente en esta diócesis.
Sé que los obispos, tanto D. Antonio como D. Juan Antonio, también están muy arraigados a esta forma de como los polacos vivimos la fe, especialmente lo que se refiere a la familia, a las devociones, la devoción mariana, la misericordia divina.
Estoy lleno de admiración por la comunidad polaca que está aquí. Prácticamente no hay grupos nuevos, no hay personas nuevas que vienen de Polonia, son muy pocos. Son todos los que hace años que están aquí, hace 20 o 30 años, conocen la lengua española.
Vienen a la comunidad polaca porque es muy difícil rezar en otra lengua. La lengua materna es fundamental para la fe. La poesía no se traduce, entonces están muy arraigados, viven de verdad la fe, lo comparten también con todos. Entonces estoy muy contento de poder unir esas dos realidades, dos parroquias, una parroquia de inmigrantes, no solo de polacos, también de otros países, hay mucha gente de América Latina que también participa y estamos formando y de alguna forma viviendo lo que es la familia.




