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Santa Misa por el trabajo decente

Todos los años, la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) celebra actos en nuestra diócesis con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, que está instituida cada 7 de octubre por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y apoyada por la Iglesia Católica. Este año se celebrará una Eucaristía y se contará de nuevo con la presencia de nuestro obispo, don Antonio Prieto Lucena, que muestra así su interés y solidaridad con el mundo del trabajo como campo de pastoral importantísimo para la Iglesia.
El papa Benedicto XVI, en su encíclica Caritas in veritate afirmaba que «el trabajo decente tiene que ser un trabajo que, en cualquier sociedad, sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer: un trabajo libremente elegido, que asocie efectivamente a los trabajadores, hombres y mujeres, al desarrollo de la comunidad; un trabajo que de este modo haga que los trabajadores sean respetados, evitando toda discriminación; un trabajo que permita satisfacer las necesidades de las familias y escolarizar a los hijos sin que se vean obligados a trabajar; un trabajo que consienta a los trabajadores organizarse libremente y hacer oír su voz; un trabajo que deje espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual; un trabajo que asegure una condición digna a los trabajadores que llegan a la jubilación”.
«Las situaciones en que se vulneran los criterios establecidos para considerar el trabajo como decente (como un salario justo, entornos de trabajo seguro y saludable, respeto a los horarios y al descanso, así como la igualdad de trato, sin distinciones por razón de género, origen o situación administrativa) son múltiples, pues se sigue considerando a la persona trabajadora como un mero factor para la producción y el enriquecimiento», afirman desde la HOAC.
«Actualmente, el empleo no garantiza la integración social. Los jóvenes, mujeres, familias con menores, y migrantes cada vez presentan mayores posibilidades de caer en la pobreza y exclusión social. Ante esta realidad la invitación que nos hizo el Papa Francisco es a organizar la esperanza. Coincidiendo con el año del Jubileo de la esperanza, queremos poner el foco en una de las situaciones más sangrantes de nuestro mundo del trabajo: la de las personas trabajadoras migrantes», concluyen.

