Mons. Prieto Lucena en la ordenación diaconal: «Querido Juan Pedro: gracias por haber respondido generosamente a la llamada del Señor»

El 24 de octubre de 2026, la Catedral-Magistral de Alcalá de Henares acogió una ordenación diaconal. Monseñor D. Antonio Prieto Lucena, obispo complutense, ha sido ordenado diácono el seminarista Juan Pedro Bernal, acompañado por numerosos sacerdotes y fieles, familiares y amigos. Homilía de Mons. Antonio Prieto Lucena en la ordenación diaconal Querido Juan Pedro, que dentro de unos momentos vas a recibir la ordenación diaconal; queridos padres y familiares de nuestro ordenando; queridos hermanos sacerdotes, formadores y seminaristas; queridos hermanos todos en el Señor: Hoy es un día de profunda alegría para nuestra Iglesia diocesana de Alcalá de Henares. El Señor nos concede el don de un nuevo diácono, llamado a servir al pueblo de Dios y a prepararse para recibir, cuando llegue el momento, la ordenación sacerdotal. Querido Juan Pedro: gracias por haber respondido generosamente a la llamada del Señor. En tu camino hacia las Órdenes Sagradas no han faltado las dificultades, como en la vida de cualquier otro vocacionado, pero has experimentado la fuerza y la misericordia de Dios, que siempre sale a nuestro encuentro. Hoy, después de estos años de formación en nuestro Seminario, la Iglesia reconoce tu vocación y te llama a recibir el sacramento del Orden en el grado del diaconado. 1.- Antes de formarte en el vientre, te elegí En la primera lectura, hemos escuchado la vocación del profeta Jeremías. Dios le dice: “Antes de formarte en el vientre, te elegí; antes de que salieras del seno materno, te consagré”. La Palabra de Dios pone de manifiesto que la vocación no comienza con una decisión nuestra. La vocación comienza en el corazón de Dios, que nos conoce y nos ama desde siempre. Juan Pedro comenzó a descubrir su vocación sacerdotal en la Jornada Mundial de la Juventud de 2011, en Madrid, donde participó como peregrino, pero también como voluntario. En el servicio, Juan Pedro descubrió que Dios le llamaba para algo más grande. Es un detalle hermoso. Muchas veces, hay que dejar de estar pasivo y ponerse a servir para descubrir lo que Dios quiere de nosotros. Después, querido Juan Pedro, vinieron los años de Universidad, las actividades parroquiales, las dudas sobre tu futuro y las dificultades para dar una respuesta definitiva. Hasta que en una peregrinación a Fátima, en 2014, un sacerdote te dijo unas palabras que han quedado grabadas en tu corazón: “Hagas lo que hagas en tu vida, que la cruz de Cristo sea el centro”. Comprendiste entonces que no podías seguir dilatando tu respuesta afirmativa al Señor. La vocación es así. Dios llama, pero respeta nuestra libertad. Nos invita, nos espera, nos ayuda a vencer nuestros miedos y nos concede la gracia de responder. También Jeremías tuvo miedo. Cuando escuchó la llamada de Dios, respondió: “¡Ay, Señor, Dios mío! Mira que no sé hablar, que solo soy un muchacho”. Jeremías se fijaba en su debilidad, en su falta de experiencia, en sus limitaciones. Pero Dios le respondió: “No tengas miedo, que yo estoy contigo”. Esta es la verdadera garantía de una vocación: no nuestras cualidades, sino la fidelidad de Dios. Dentro de unos momentos, mediante la imposición de mis manos y la oración de ordenación, recibirás un don nuevo del Espíritu Santo. Quedarás configurado sacramentalmente con Jesucristo “Siervo”, y recibirás la gracia necesaria para desempeñar tu ministerio. No confíes solamente en tus fuerzas. Confía en Aquel que te ha llamado. 2.- Tomando pie de este pasaje, le anunció la Buena Nueva de Jesús La segunda lectura nos ha presentado una escena de los Hechos de los Apóstoles. El diácono Felipe recibe una indicación del Espíritu Santo: debe ponerse en camino hacia Gaza. Felipe obedece y se encuentra con un funcionario etíope que regresa de Jerusalén y está leyendo al profeta Isaías. Felipe se acerca, escucha lo que aquel hombre está leyendo y le pregunta: “¿Entiendes lo que estás leyendo?”. El etíope responde: “¿Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?”. Entonces Felipe sube a la carroza, se sienta junto a él y, partiendo de aquel texto de la Escritura, le anuncia a Jesucristo. Querido Juan Pedro: esta escena contiene un verdadero programa para tu ministerio diaconal. Lo primero que comprobamos es que el diácono Felipe es un hombre dócil al Espíritu Santo. No organiza su vida según sus propios proyectos, está dispuesto a ir donde el Señor lo envía. También tú, como diácono y después como sacerdote, tendrás que aprender a dejarte conducir por Dios. No siempre podrás elegir los lugares, las personas o las tareas que se te encomienden. Pero puedes estar seguro de que, cuando uno vive con espíritu de fe la obediencia, el Señor hace fecundo su ministerio. En segundo lugar, Felipe sabe acercarse a las personas. No comienza pronunciando un discurso. Primero escucha. Se interesa por aquel hombre, descubre sus inquietudes y se sienta a su lado. ¡Qué importante es esto para un ministro de la Iglesia! Necesitamos diáconos y sacerdotes capaces de escuchar, de acompañar, de comprender las dificultades de las personas y de caminar junto a ellas. Pero Felipe no se queda solamente en la cercanía humana. El libro de los Hechos nos dice que “le anunció la Buena Nueva de Jesús”. Esta es nuestra misión fundamental: llevar a las personas al encuentro con Jesucristo. No estamos llamados a predicarnos a nosotros mismos, ni a buscar la admiración de los demás. Somos servidores de un tesoro que no nos pertenece, del tesoro de Jesucristo. Por eso, querido Juan Pedro, cuida siempre tu relación personal con el Señor. No me cansaré de repetírtelo. Que Jesucristo nunca sea para ti una idea abstracta, que sea una persona viva, a la que amas apasionadamente y a cuyo servicio entregas tu existencia. Un ministro de la Iglesia vale lo que vale su oración. No prives nunca al pueblo que te sea encomendado del alimento de tu oración. Se nota que amamos al Señor cuando sabemos dedicar tiempo a la oración. 3.- El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir El Evangelio, que
Pastoral Vocacional: Carta del Seminario Mayor a los sacerdotes de la diócesis complutense

CARTA DEL SEMINARIO MAYOR DIOCESANO A LOS SACERDOTES DE LA DIÓCESIS COMPLUTENSE 1 de noviembre de 2023 Querido hermano sacerdote: Desde el Seminario de la Inmaculada y de los Santos Niños queremos hacerte partícipe de la pastoral vocacional en nuestra Diócesis y de las distintas actividades e iniciativas que realizaremos en el presente curso. Ante todo, hemos de ser conscientes de que “la pastoral vocacional no puede reducirse a un «sector separado e independiente» sino que ha de «animar toda la pastoral de la Iglesia…». Esto es un aspecto importante de la conversión pastoral a la que estamos llamados”.[1] Con el deseo de que todos los sacerdotes trabajemos para fomentar las vocaciones en nuestra Diócesis de Alcalá, te mandamos el siguiente material: -Un sencillo folleto con oraciones vocacionales que puede ayudarte a crear en tu parroquia un clima de oración y de sana preocupación por las vocaciones al sacerdocio. Te animamos a celebrar un día al mes una misa por las vocaciones a las sagradas órdenes (en el folleto encontrarás la Eucología oportuna). -Estampas con la imagen del icono del Buen Pastor y una oración por las vocaciones. A lo largo del curso te facilitaremos carteles con las distintas actividades organizadas desde la Delegación de Pastoral Vocacional y el Seminario: retiros de inquietud vocacional (te adjuntamos el cartel del primer retiro), tanda de ejercicios espirituales, excursiones, día del monaguillo, etc. Aprovechamos para adelantarte algunas fechas, para que puedas incluirlas en la agenda y animar a los jóvenes de tu parroquia (más adelante te ofreceremos toda la información): Retiros de inquietud vocacional para chicos: Sábado 16 de diciembre de 2023 y sábado 16 de marzo de 2024. [En el Seminario] Ejercicios espirituales para chicos y chicas: Fin de semana del 2 al 4 de febrero de 2024. [En Valfermoso de las Monjas] Día del monaguillo: Sábado 15 de junio de 2024. [En el Seminario] Éstas y otras actividades serán publicadas a través de la cuenta de Instagram del Seminario (@seminarioalcala) para facilitar su difusión. Por otra parte, te recordamos que el icono del Buen Pastor seguirá recorriendo las parroquias de la Diócesis, aunque esta vez lo hará acompañando al Obispo en su visita pastoral. Otro icono continuará su itinerario por las comunidades religiosas presentes en nuestra Diócesis. Esperamos que pueda ser una oportunidad para intensificar la oración por las vocaciones al sacerdocio. El Seminario de nuestra Diócesis es una institución abierta a todos los sacerdotes del presbiterio. No dejéis de contar con él, de preocuparos por él y de haceros presentes de una forma u otra. Y por supuesto, rezad mucho por los seminaristas y por el equipo de formadores. Somos muy conscientes de que la promoción de vocaciones al sacerdocio no se puede circunscribir a lo que desde el Seminario podamos ofrecer, sino que ha de darse en cada rincón de nuestra Diócesis, de la mano de cada presbítero. Nos encomendamos a tu oración y te deseamos un feliz curso. Que Dios bendiga tu labor y conceda a nuestra Diócesis numerosas vocaciones. Recibe un cordial saludo, Seminario Mayor Diocesano de la Inmaculada y de los Santos Justo y Pastor [1] Formar pastores misioneros. Plan de formación sacerdotal, n. 62. [twocol_one_last] [box] Cartel de actividades de la Pastoral Vocacional para el curso 2023/2024[/box] [/twocol_one_last] [clearboth] Para más información o inscripciones puede escribirse al correo electrónico de la Pastoral Vocacional: dpv@obispadoalcala.org