Alcalá de Henares celebró la solemnidad de los Santos Niños 2026: Una fiesta entrañable para nuestra Iglesia diocesana

procesion santos niños 2026 alcala calle mayor clero

La Diócesis de Alcalá de Henares celebró un año más la solemnidad de los Santos Niños Justo y Pastor, sus santos patronos, el 6 de agosto. El obispo diocesano, Mons. Antonio Prieto Lucena, presidió la celebración de la Eucaristía en la Catedral-Magistral de Alcalá y posteriormente la procesión por las calles del casco histórico de la ciudad complutense. Procesión de los Santos Niños 2026 en Alcalá de Henares Homilía de Mons. Antonio Prieto Lucena en la solemnidad de los Santos Niños 2026 Querido D. Juan Antonio, vicarios episcopales, sacerdotes, seminaristas, consagrados, asociación de los Santos Niños, Hermandades y Cofradías, Sra. alcaldesa y miembros de la Corporación Municipal, asociaciones e instituciones de nuestra ciudad. Quiero agradecer especialmente la presencia esta tarde de Mons. Salvador Aguilera, oficial del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Queridos hermanos todos en el Señor: La fiesta de nuestros patronos, los Santos Niños Justo y Pastor, es una fiesta entrañable para nuestra Iglesia diocesana, pero también profundamente provocadora. Al contemplar el martirio de dos niños, de apenas siete y nueve años, surge la pregunta: “¿Qué valor tiene la vida humana?”. La doctrina de la Iglesia enseña que toda vida humana, desde su concepción hasta su término natural, tiene un valor absoluto e inviolable, que nadie puede otorgar ni quitar. Cada uno de nosotros, hemos sido creados por Dios a su imagen y semejanza, y, en el misterio de la redención, hemos sido comprados con la sangre de Cristo, para participar de la comunión con Dios, en un destino eterno. Como afirma el Concilio Vaticano II, “la persona humana es la única criatura que Dios ha amado por sí misma”. Dios es el autor de toda la creación. Una creación maravillosa, pero una creación puesta al servicio del hombre. El autor del Salmo 8 se sorprende al alabar a Dios, cuando afirma: “¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para mirar por él? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad. Le diste el mando sobre las obras de tus manos. Todo lo sometiste bajo sus pies”. A pesar de esta dignidad sagrada de todo ser humano, a los ojos del Imperio Romano, la vida de los niños Justo y Pastor no tenía ningún valor. No eran soldados, magistrados ni filósofos. No tenían riqueza ni influencia. Eran simplemente dos niños. Y, sin embargo, la Iglesia lleva casi dieciocho siglos pronunciando sus nombres. Esto es así porque el martirio revela la dignidad humana, ya que expresa que ningún poder puede concederla ni quitarla. Por eso, el Evangelio nos ha dicho: “No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma”. Jesús nos recuerda que existe un núcleo inviolable de la persona, que ningún poder humano puede destruir. Es la convicción que tenían los hermanos macabeos, cuyo testimonio hemos escuchado en la primera lectura. Ellos sabían que la fidelidad a Dios valía más que la propia vida física, ya que Dios tiene el poder de resucitar para una vida eterna. Los Santos Niños Justo y Pastor descubrieron también muy pronto que la vida sólo alcanza su plenitud cuando pertenece a Cristo, y dieron testimonio de esta gran verdad. En la segunda lectura, San Pedro nos ha exhortado a dar razón de nuestra esperanza, con dulzura y respeto. Así lo hicieron nuestros patronos. Su mayor argumento fue el martirio, que conmocionó a los habitantes de Complutum y de toda la Hispania romana. El martirio cristiano siempre es provocador, como máxima expresión de la libertad humana, y es aún más provocador cuando los mártires son unos niños. Nuestra grandeza, en efecto, no consiste en vivir muchos años, sino en vivir fieles a nuestra conciencia. En este sentido, en el Evangelio, Cristo nos ha hecho una promesa que debemos guardar en nuestro corazón: “al que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él delante de mi Padre”. En nuestros días, a pesar de que hablemos mucho de derechos humanos y de libertad, la dignidad humana está continuamente amenazada. Así lo ponen de manifiesto las guerras, el complejo fenómeno migratorio y las recientes catástrofes naturales. Como nos recuerda el Papa León XIV en su última encíclica, se atenta también contra la dignidad humana cuando se reduce a la persona humana a “sola materia”, sin espíritu y sin apertura a la trascendencia. En este caso, el valor de una persona se acaba midiendo por su utilidad, por su rendimiento, por su capacidad de producir, por su éxito social o por la influencia que posee. Cuando una persona ya no es capaz de producir ni de consumir, entonces se la descarta. La lógica del producir y del consumir es tremendamente destructora. La necesidad de ser productivos nos obliga a ir siempre con mucha prisa, para lograr ser competitivos. Poco a poco, el estrés y la ansiedad se apoderan de nosotros, y esto repercute en nuestra salud física y mental. Por otra parte, el consumismo también nos deja el corazón vacío. Al poco tiempo de adquirir nuestro último coche o teléfono móvil, ya ha aparecido un nuevo modelo, con nuevas prestaciones, que, enseguida, comenzamos a desear. Cuando estamos regresando de un viaje, ya estamos pensando en el siguiente, más lejano y exótico, que nos permita publicitarnos en nuestras redes sociales. El filósofo coreano Byung-Chul Han describe la sociedad contemporánea como “la sociedad del cansancio”. Viene a decir este pensador que la consecuencia de la producción y el consumo desenfrenados es un sujeto humano extenuado, que acaba perdiendo el sentido de la vida. Dice Byung-Chul Han que, en la historia de la humanidad, siempre ha habido personas explotadoras y personas explotadas. Sin embargo, en nuestros días surge un fenómeno nuevo: “la persona que se explota a sí misma, sin necesidad de ningún patrón que la obligue”. Es la persona que se hace esclava del rendimiento, el éxito, la apariencia física o la popularidad, hasta acabar agotada y sin encontrar sentido a

Dos cofradías, festejos taurinos, carreras ciclistas y la presencia de D. Manuel Palero: Así ha sido la devoción a los Santos Niños desde el siglo XVI hasta hoy en Alcalá

medallas asociacion santos niños diocesis alcala

Los Santos Niños Justo y Pastor son los patronos de la Diócesis de Alcalá de Henares. Hoy en día, muchos fieles diocesanos -con gran importancia en el municipio de Tielmes- tienen apego a la figura de estos santos. Esa devoción la aglutina la Asociación Diocesana de los Santos Niños, reinstaurada en 2014 y que cada 6 de agosto prepara los actos litúrgicos y festivos. Mucho antes y ya desde su martirio hubo veneración por San Justo y San Pastor. «El 14 de agosto de 1561 -siete años antes de la reversión de las reliquias- se crea una cofradía que se llama la Muy Noble Cofradía de los Santos Niños, que se subtitula Cofradía de los Pobres de la Cárcel. ¿Qué misión tenía? Colaborar con la iglesia de San Justo en organizar los actos de los Santos Niños. Y cuidar tanto espiritual como materialmente de los pobres encarcelados, atender espiritualmente a los presos», explica Miguel Ángel López Roldán, secretario general de la Asociación Diocesana de los Santos Niños. Esta cofradía la fundaron 25 caballeros alcalaínos e indica Lopéz Roldán «que tenían que tener probada la limpieza de sangre, no podrían ser conversos, ni judíos, ni moriscos. Yo creo que ya estaban muy avanzados los pasos para traer las reliquias. Y la cofradía se crea precisamente para que hubiera una institución que las recibiera. Participan en la gran procesión del 7 de marzo de 1568, en la que estuvo presente la universidad, el cabildo, la nobleza, una guardia suiza… La fiesta más impresionante que ha habido en Alcalá. Hay constancia por los anales complutenses y por Portilla o Ambrosio de Morales, que en esas fiestas de la reversión participa la cofradía de los Santos Niños». Además de esta cofradía, en 1621 se fundó otra. La Cofradía de los Gloriosos Mártires Justo y Pastor. Su labor era atender la ermita que había en la puerta de Guadalajara, en la puerta de Mártires, en donde hoy se encuentra la farmacia de la plaza conocida como los Cuatro Caños. Esta ermita se construyó allí para recordar el lugar por donde entraron las reliquias a la ciudad. Los miembros de esta cofradía eran los vecinos de la zona y se encargaban de mantener encendida una vela día y noche. «Pagaban un dinero tenían que mantener la vela encendida. Y sobre todo pagar si se moría algún hermano, para los entierros, etc. Esta cofradía se va a mantener por lo menos hasta el siglo XVIII. O sea, en el siglo XVIII van a mantenerse las dos. Hay un inventario de un censo que hace el conde de Aranda -esto lo ha estudiado Vicente Sánchez Moltó- que en 1770 existen las dos cofradías», destaca López Roldán. A lo largo de los siglos, estas cofradías tuvieron más o menos número de componentes y alguna de ellas dejó de tener actividad aunque mantenía su existencia jurídicamente. Eso no impidió que los Santos Niños saliesen año tras año por la ciudad complutense en una procesión organizada por la catedral o por la diócesis. Para López Roldán, «una de las razones por las que yo creo que la asociación o la cofradía de los Santos Niños no ha tenido empuje en Alcalá, es porque hay instituciones tan poderosas como la Magistral y el Obispado. En Tielmes, a todos los niños, nada más nacer, les apuntan en la hermandad. Y van tirando el carrito el día de la procesión, allí todo el mundo es de los Santos Niños, y aquí en Alcalá no. Yo creo que porque el promotor o el impulsor de los Santos Niños no ha sido la sociedad civil, ha sido más la Iglesia jerárquica». La devoción a los Santos Niños en Alcalá de Henares durante el siglo XX El secretario general de la asociación de los Santos Niños afirma que «en 1902 hay un dato que dice que existe una cofradía, una hermandad de los Santos Niños, que tiene trece hermanos y dos viudas. Esto es un informe que pide el gobernador civil de la provincia de Madrid de todas las cofradías que hay en la ciudad de Alcalá de Henares. Y todas dan respuesta. La cofradía de la Soledad, la cofradía de los Doctrinos, la Virgen del Val… La respuesta que da la cofradía de los Santos Niños es que en 1902, entre los fines que tiene, pone ‘Dar culto a los santos mártires, patronos de esta ciudad, socorrer con una ayuda en metálico al entierro de los hermanos o a sus esposas‘. Ese es el objetivo. Simplemente honrar y venerar a los mártires y dar dinero para los miembros de la cofradía para el entierro. En 1902 tiene sólo trece hermanos y dos viudas. O sea, quince personas en una ciudad de la que son los patronos…». La cofradía parecía que apuntaba a su desaparición pero dos décadas después, el 10 de julio de 1923, Leopoldo Eijo y Garay, obispo de Madrid-Alcalá, visitó la ciudad complutense y «parece que promueve o decide fundar una asociación compuesta por diez niños. Es la primera vez que aparece la palabra ‘asociación’. Ya no es ni cofradía ni hermandad. Parece que en aquella época se llevaba más el concepto de ‘asociación’; es la época de la acción católica y de los congresos eucarísticos. Esta asociación se creó en 1923. Tenían que pertenecer los niños desde que se bautizaban y hasta los quince años. Eran los miembros numerarios. Y luego, cuando cumplían la quincena, se podían mantener como protectores pero no eran miembros de la asociación. Los miembros de la asociación eran los niños de Alcalá. Desde que les bautizaban, les debían poner la medalla, seguramente, en la cripta de la catedral», explica López Roldán. La importante presencia de D. Manuel Palero y el resurgir de la devoción a los patronos de la diócesis Llegó la Guerra Civil española y la asociación de los Santos Niños desapareció, pero no jurídicamente. «El arca de las reliquias, junto al arca de San Diego de Alcalá, se conservó gracias al alcalde socialista Pedro Blas,

La RSD Alcalá, recién ascendida a Segunda RFEF, realiza una ofrenda floral a los Santos Niños Justo y Pastor

rsd alcala santos niños justo pastor diocesis

La Diócesis de Alcalá de Henares está celebrando en estos días un triduo en honor a los Santos Niños Justo y Pastor, cuya solemnidad tendrá lugar el miércoles 6 de agosto de 2025. El lunes 4 de agosto se realizó el trasladó el arca de las reliquias de los santos mártires al presbiterio de la Catedral-Magistral de Alcalá de Henares. Allí se realizó una ofrenda floral en la que participan el Ayuntamiento de Alcalá, algunas hermandades y cofradías, las casas regionales, varias instituciones y todo aquel que quiso honrar a San Justo y San Pastor a título personal. Entre estas instituciones estuvo la Real Sociedad Deportiva Alcalá, equipo de fútbol complutense recién ascendido a Segunda RFEF. «Agradezco a todas las instituciones, entidades, asociaciones, Hermandades y Cofradías que hoy se dan cita para ofrecer sus flores a los Santos Niños. Este año tenemos que felicitar a la Real Sociedad Deportiva Alcalá, que ha ascendido de categoría, y ha querido agradecer con su ofrenda floral la intercesión de los Santos Niños», afirmó Mons. Antonio Prieto Lucena, obispo de la Diócesis de Alcalá de Henares. Tras el traslado de las reliquias y la ofrenda floral, tuvo lugar la celebración de la Eucaristía, presidida por Mons. Prieto, quien, además de recordar la figura del Santo Cura de Ars, indicó que «los Santos Niños configuran nuestra identidad como pueblo. Su martirio cambió la faz de la ciudad de Complutum. Que los Santos Niños intercedan por nosotros. Que nos traigan la paz, que tanto necesita nuestro mundo. Como nos decía el Papa en el Jubileo de los jóvenes, queramos nosotros ser santos como ellos. Así será posible un mundo mejor».

ÁLBUM DE FOTOS
Eucaristía y procesión. Festividad de los Santos Niños 2024

diocesis de alcala obispo catedral fieles misa

La diócesis de Alcalá celebró en la tarde del 6 de agosto de 2024 la fiesta de los Santos Niños Justo y Pastor. A las 19:30h, en la Catedral-Magistral de Alcalá de Henares dio comienzo una Eucaristía solemne presidida por Mons. Antonio Prieto Lucena, obispo diocesano, y concelebrada por el obispo emérito de la diócesis, Mons. Juan Antonio Reig Pla, y varios sacerdotes. Finalizada la Eucaristía tuvo lugar una procesión por las calles del casco histórico de la ciudad complutense en la que centenares de personas aguardaron el paso de los Santos Niños por zonas como la calle Mayor o la plaza de Cervantes. A continuación se puede ver una serie de imágenes de la jornada.  

D. Florentino Rueda, pregonero de las fiestas de los Santos Niños 2024 en Alcalá de Henares

florentino rueda pregonero fiestas santos ninos alcala 2024

En la tarde del sábado 3 de agosto de 2024, D. Florentino Rueda Recuero, delegado de patrimonio cultural de la diócesis de Alcalá de Henares, dio el pregón de las fiestas de los Santos Niños, en Alcalá de Henares. A continuación se puede leer la transcripción completa de las palabras del pregonero, cuya pronunciación tuvo lugar en el salón de actos del centro cultural Santa María la Rica, en la ciudad complutense. Pregón de las fiestas de los Santos Niños 2024 En primer lugar, buenas tardes a todos. Agradecer a mi gran amigo Vicente lo que ha dicho sobre mi persona. Ha exagerado como de costumbre, ha exagerado y bastante. Lo único que no ha exagerado es en dónde nací, en Gárgoles, que es el mejor pueblo de España, pero ya iremos. Por tanto, muchísimas gracias de corazón por todas tus palabras y seguiremos, si Dios quiere, hablando. Y más hablando y sobre todo ejecutando aquellas cosas que la Comunidad de Madrid o los ministerios nos piden; incluso los ayuntamientos, etcétera, etcétera Me han comunicado que la Excelentísima Señora Alcaldesa hoy no puede estar aquí pero eres tú la sustituta, por no decir la más importante en estos momentos. Quiero saludar a la señora alcaldesa en funciones, quiero saludar, como no, a mi querido y gran obispo D. Antonio. De corazón, D. Antonio, le agradezco el que esta tarde esté aquí con nosotros y entre nosotros, como lo hace siempre desde el año y pico que lleva aquí de obispo en Alcalá de Henares. Siempre está en todo momento en ayuda y en colaboración y en comprensión de él hacia los sacerdotes y no solo hacia los sacerdotes sino también hacia todos los laicos y religiosos y religiosas como habréis podido experimentar a lo largo de este año y pico que lleva entre nosotros. Saludo a las excelentísimas autoridades civiles y militares, a los miembros de la corporación municipal, a los señores presidentes de las distintas hermandades, a mis familiares y amigos, a todos buenas tardes y espero y deseo que no sea -aunque él ya lo ha dicho todo, ya la ha dicho, poco más puedo añadir pero vamos a ver si añadimos alguna palabra importante que nos haga llegar a buen término- no podemos olvidar, queridos amigos, que el patrimonio de la diócesis complutense son los Santos Niños Justo y Pastor. Esos son los que siempre nos han protegido y están con nosotros. Agradezco la invitación de la excelentísima señora alcaldesa Dña. Judith -Dña. Isabel en estos momentos- por haberme encomendado ser el pregonero de la fiesta de los Santos Niños Justo y Pastor. La ocasión es muy propicia para renovar la ilusión y hacer crecer con ardor la fe, la esperanza y la caridad. En la festividad de los Santos Niños Justo y Pastor se marchan muchos alcalaínos celosos de sus tradiciones a sus puntos veraniegos. De ahí que en su compensación se haya querido reactivar el esquinado calendario, es decir, algo que estaba un poco bastante olvidado, para recuperar la festividad de los Santos Niños en la reversión de sus reliquias. Este año 2024 deseo que el pregón sea un canto a la fe para que nos lleve en estos tiempos recios a la ilusión y a la esperanza en el amor. También aprovecho para compartir con ustedes la alegría del encuentro, la fe de nuestros mayores y los muchos recuerdos con los que construyeron el ayer y el mañana, las décadas pasan más las ilusiones y esperanzas permanecen. Los años nos hacen sabios, la fe nos hace eternos. Alcalá es fe y en sus raíces alimentó la esperanza de tantos inmigrantes, hombres recios y de espíritu venturoso que apostaron por un mundo nuevo y mejor. La fe sin la caridad no da fruto y la caridad sin la fe sería un sentimiento por ello la fe y la caridad se necesitan mutuamente. Alcalá no solamente es fe sino también es la esperanza y la ilusión para todos los que llegan a esta bella y hermosa ciudad de Alcalá de Henares pero también Alcalá es amor, amor de corazón generoso que acoge a todos los que llegan a esta bella y hermosa ciudad complutense buscando el bien como un día también acogió a este pregonero cuando con nueve años llegó a Alcalá de Henares para estudiar en el entonces seminario menor deseando ser sacerdote y hacer como niño un acto de fe rezando el Credo en la Cripta de los Santos Niños Justo y Pastor. La ciudad de Alcalá de Henares vio en los Santos Niños el áncora de su fe martirial y como garantía segura de la Misericordia que el Rey de los Cielos ha ido derramando a lo largo de los siglos hasta nuestros días. La verdad de la fe cristiana de Justo y Pastor aprendida y vivida de sus padres, aflorable e imparable en sus labios, resultó ser un gran descaro, así se les entendía a unos niños mocosos y provincianos ante el pretor que representaba la ley romana inflexible y y rotunda. Y Daciano dejó constancia cruenta de la ley de la sangre fecunda de la fe cristiana, desde la escuela, sin que nadie los llamara, se presentaron ante el juez y se autoproclamaron públicamente cristianos testigos de la fe ofreciéndose a soportar por la fe en Cristo los más rigurosos tormentos. Pudo ser San Urbicio, un peregrino del siglo VIII, pastor y anacoreta, el que viera el peligro que corrían las reliquias y se la llevó consigo al norte. Fue entonces cuando las reliquias de los Santos Niños ascendieron geográficamente para conservar la integridad en todo momento. Las reliquias eran el testimonio vivo de su muerte heroica y huyeron a un lugar seguro. Las encontraron en Huesca, en el Valle de Nocito, después en el Pirineo y más tarde en Narbona, cuya catedral lleva su nombre. Como consecuencia de la intervención del rey Felipe II y del papa Pío V en el año 1568 parte de las reliquias de los Santos