La Diócesis de Alcalá de Henares celebró la Pascua del Migrante

La Diócesis de Alcalá celebró un año más de la Pascua del Migrante. Este pasado sábado 11 de abril de 2026, más de un centenar de fieles procedentes de cerca de una veintena de países que ya viven su fe en parroquias y comunidades de la diócesis complutense se reunieron para ello en la Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad, de Torrejón de Ardoz. En medio de un ambiente festivo y fraterno, como marcaba la fecha del sábado de la Octava de Pascua y víspera del Domingo de la Divina Misericordia, la jornada convocada por la Delegación de Migraciones de la diócesis de Alcalá de Henares comenzó con una acogida, en la que cada uno de los participantes señaló su país de origen en un mapamundi que luego se presentó como don en el ofertorio de la Eucaristía, que se celebró inmediatamente después. Con este gesto se recordó, como señala san Pablo, que “igual que los granos de trigo son de distintas procedencias, pero se unen para elaborar un único pan, nosotros hemos de vivir unidos para formar el cuerpo de Cristo Resucitado”. Así se pudo palpar al contemplar la alegría y diversidad de la asamblea congregada. “Como comunidad de creyentes venidos de muchos lugares y culturas, hoy reconocemos que Jesús Resucitado camina con su pueblo, acompaña a quienes dejan su tierra y sostiene la esperanza de quienes buscan un hogar”, señaló en la homilía el padre Francisco Javier Martínez, sacerdote diocesano y delegado de Migraciones. “Nadie es extranjero para Dios, en Cristo todos somos familia, su victoria sobre la muerte es también promesa de vida, dignidad y futuro para cada persona”, exhortó. Así lo explicó también el padre Daniel Acedo, originario de Perú y párroco de Nuestra Señora de la Soledad: “Para mí, ha sido un gran momento de comunión y cercanía entre lo que somos: hermanos. He notado, que cada uno venía con su historia particular y se ha sentido acogido en este país”. Este momento de experiencias compartidas llegó tras la celebración de la Eucaristía en un clima de acción de gracias y de colaboración fraterna. “Me ha ayudado mucho ver que, pese a las dificultades que han tenido en el proceso de migración, se han apoyado en la fe que traían de sus países de origen”, remarcó el padre Daniel. Después, como signos concretos de vida compartida, los participantes almorzaron los platos y productos típicos que cada uno había preparado y aportado. Finalmente, disfrutaron de una bellísima exhibición de talentos artísticos; con especial mención al Grupo de Danza ‘Virgen del Carmen’, de Arganda del Rey, que ejecutó una cuidada muestra de folclor ecuatoriano. De este modo, la Pascua del Migrante fue un año más una celebración de encuentro entre las muy diferentes y ricas culturas y tradiciones que conviven en nuestra Diócesis. Y, sobre todo, fue encuentro con Cristo Resucitado y con su Madre, que -como subrayó el delegado- siempre nos invitan a “participar de la fiesta de la vida nueva, de una esperanza que no defrauda, a sentirnos en casa, acogidos con nuestra propia historia, heridas y anhelos”.
Breve crónica de la celebración de la Pascua del Migrante
El pasado 6 de abril la Delegación de Migraciones de nuestra diócesis celebró la Pascua del Migrante, a la que estaban invitados todos aquellos que, habiendo venido de diferentes países, ahora forman parte de la vida de la Iglesia complutense. El centro de la Jornada fue la celebración de la Eucaristía, donde la experiencia de los discípulos iluminó nuestras vidas a la luz de la resurrección del Señor. Presidió la celebración el padre Fran Martínez, delegado diocesano de migraciones, concelebrando varios sacerdotes de la diócesis. La celebración fue animada con los cantos de los coros que procedían de las distintas comunidades que participaron del encuentro. Y tras la Eucaristía, el almuerzo y el festival fueron la ocasión para compartir lo que a cada uno le identificaba con sus raíces, ofreciendo a los demás los platos típicos y los cantos y bailes propios del folclore de cada país.