Erea y José Pedro, protestantes conversos al catolicismo que viven su fe en la parroquia de San Pedro, en Alcalá: «Ha sido todo un regalo de Dios»

Del 18 de enero al 25 de enero de 2026 se celebra la semana de oración por la unidad de los cristianos. Este año lleva como lema «Un solo Espíritu, una sola esperanza». Con este motivo, en el programa de radio ‘El Espejo de la Diócesis de Alcalá’ del pasado 16 de enero conocimos el testimonio de conversión del protestantismo al catolicismo de Erea y José Pedro, un matrimonio de nuestra Diócesis de Alcalá de Henares que vive su fe en la parroquia de San Pedro, en la ciudad complutense. Una historia de regreso al hogar. José Pedro, ¿por qué os acercasteis a la Iglesia Católica siendo protestantes? Pues en mi caso, sobre todo al inicio de este camino, fue buscando un fundamento doctrinal. Llevaba como dos años profundizando en temas doctrinales y sí que es verdad que me encontraba un tanto confundido. Al final, muchas de las cosas en las que el protestante doctrinalmente cree, pues tienes que decantarte por unas denominaciones u otras y andas un poco haciendo tu propia doctrina, cogiendo de aquí, de allá. me pasaba mucho eso. Empezamos con reuniones en casa y yo tenía, en parte, la responsabilidad de dirigir esas reuniones y con muy buena intención de querer realmente volver a ese cristianismo primitivo. Quería hacer las cosas realmente como la Biblia manda o como Jesús estableció. Y es ahí cuando empecé a entrar un poco en esa crisis. Si aquí hay denominaciones que tienen una postura en cuanto a la Cena del Señor, que en el catolicismo es la Eucaristía, el bautismo, la doctrina de la justificación, por ejemplo, que fue clave para mí, pues eran preguntas que me hicieron entrar en una pequeña crisis y a partir de ahí lo último ya que me quedaba era decir, bueno, y la fe católica ante todos estos todos interrogantes que yo tengo, ¿qué tiene que decir? Y a partir de ahí fue cuando me empecé a interesar también por el catolicismo. Erea, ¿qué fue lo que os hizo dar finalmente el paso eh de vuelta a casa? Se me viene a la mente cuando nos sentamos frente al sacerdote de la parroquia de nuestro pueblo, que estuvo hablando con José Pedro y luego a mí me dijo, ‘tú no hace falta que te conviertas porque él se convierta’. Y yo le respondí, ‘es que si mi marido da ese paso, si Dios le está guiando por ahí, a mí también me tiene que guiar por ahí’. Entonces fue ahí cuando yo empecé a profundizar más. Porque en ese momento yo no lo tenía nada claro y me tuvieron que hacer un bautizo sub conditione porque yo estoy bautizada por la Iglesia evangélica, y la Iglesia católica lo admite siempre que sea trinitario en el nombre del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo. Y yo sé que fue así, pero no había ningún documento ni ninguna prueba que lo que lo justificara. Entonces, me hicieron un bautizo sub conditione, que es por si acaso no ha valido, pues valdría ese. Y junto con mis hijas, el 1 de marzo del 2025 dimos el paso, nos bautizamos, hicimos la profesión de fe y luego hicimos el sacramento del matrimonio el día dos. Al principio fue un paso de fe porque yo no entendía muy bien por qué me tenía que volver a bautizar… eso de volverse a casar, volvernos a poner los anillos… Yo ya me sentía casada, bautizada, pero sí que más adelante lo pude entender. Hasta Jesús mismo se bautizó sin tener pecado, ¿por qué no me voy a volver yo a bautizar aunque ya estuviera por si acaso no fuera válido? Porque al final es un testimonio también de cara a la Iglesia. Entender los medios de gracia es muy diferente a cómo se vive en el mundo protestante. Erea, ¿crees que es importante que los matrimonios estén acompasados en la fe, en su espiritualidad y su carisma, incluso aunque compartan la misma fe? Siempre he pensado, tanto siendo protestante como ahora católica, que es importante. Al final es lo idílico, ¿no? No todas las situaciones son iguales, por desgracia, pero lo idílico sí creo que es compartirlo todo porque al final somos una carne y entre semana se suele estar liado trabajando. Cuando uno tiene tiempo para la familia son los fines de semana. Si los fines de semana cada uno tiene una reunión en un sitio diferente, según el carisma, que hay algunos que tienen más retiros, convivencias…, si cada uno las hace por un lado diferente, es muy difícil combinar eso. Lo idílico, lo perfecto, creo que sería ir todos juntos de la misma mano. Pero luego hay muchas situaciones que se pueden entender y a lo mejor lo pueden llevar bien, pero yo creo que lo idílico sería compartirlo todo. José Pedro, ¿qué fue lo más difícil de aceptar del catolicismo y qué belleza encontrasteis en la fe católica que no había en la en la que teníais antes? Para mí lo más difícil de aceptar fue que en la justificación también están involucradas nuestras obras. Antes por la sola fe, la rama que yo más seguía dentro del protestantismo, afirma que una vez que tú estás justificado solo por la fe, ya eres salvo, sí o sí. Eso fue lo que más difícil al principio fue para mí aceptar, ver que la fe católica en la doctrina de la justificación hace una armonía muy buena, muy bonita entre fe y obras. Una vez que entendí cómo explicaba la Iglesia católica la doctrina de la justificación, fue para mí como una nueva conversión. Empecé a sentir un llamado muy fuerte porque yo llevaba dos años tratando de hacer el puzle por mí mismo. Y entonces descubrí esa belleza y, por fin, encontrar la pieza que me faltaba después de esos dos años profundizando en la doctrina de la justificación, para mí fue como una nueva conversión. Entonces, me acuerdo que fui corriendo a mi mujer y