Kerygma Alcalá celebró ‘Arde Vitoria 2026’: «El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres»

Los días del 5 al 12 de julio de 2026 han dejado una profunda huella en la diócesis de Vitoria con la celebración de Arde Vitoria, una intensa semana de evangelización organizada por el grupo Kerygma de Alcalá de Henares en colaboración con la Escuela de Evangelización de la diócesis complutense que reunió a decenas de misioneros y a cientos de personas en torno al anuncio del Evangelio. En el evento participó un grupo de 36 misioneros inscritos, formados por laicos de toda España, dos religiosas de la congregación Arca de María, y una virgen consagrada, así como todas aquellas personas que se acercaron a formar parte libremente de las actividades programadas. Hubo amplios tiempos de oración y formación por las mañanas y envío misionero por las tardes a diferentes localidades o puntos de Vitoria. La diócesis de Vitoria acogió esta iniciativa de la mano de su obispo, Mons. Juan Carlos Elizalde, quien acompañó de cerca el desarrollo de la misión. “Nos acompañó por las calles, plazas y templos, rezando, dándonos la formación y anunciando el Evangelio”, explican desde la organización de Arde Vitoria. “El misionero siente la llamada del Corazón de Jesús, “tengo sed”, de despertar la fe y facilitar el encuentro de nuestros hermanos alejados, que a través de un primer anuncio pueden recibir un testimonio del amor de Jesús, una invitación a la oración y a pasar a un templo, así como una escucha y conversación sobre sus inquietudes espirituales. Todo comenzó con 150 conventos de vida contemplativa rezando por esta evangelización, porque sin oración no hay misión y porque los corazones tienen que estar preparaos para acoger el anuncio”, explica director espiritual del grupo Kerygma. Los misioneros encontraron a personas de toda condición, muchas creyentes, otras, en un primer momento se declaraban ateas o agnósticas. Además, también se encontraron personas de religión musulmana, de diferentes denominaciones cristianas o procedentes de la nueva era y del mundo esotérico. También pudieron acercarse a hablar con gente sin techo y de diferentes ideologías. “Tantos de ellos se encuentran por primera vez en su vida entrando en un templo católico… pudiendo ser escuchados en sus inquietudes y rezar acompañados de los misioneros”, cuentan desde la organización. A lo largo de la semana, más de 900 personas ofrecieron una vela ante el Santísimo Sacramento; se repartieron más de 10.000 estampas, alrededor de 1.000 rosarios y se impuso un centenar de escapularios. En todas las vigilias hubo sacerdotes disponibles para administrar el Sacramento de la Reconciliación, y la misión concluyó con cinco peticiones de Bautismo. Sin embargo, el director espiritual de Kerygma afirma que “tan solo por uno habría merecido la pena organizar toda la semana de evangelización. Cuanto más sales a evangelizar, más te das cuenta de que el mundo está sediento del encuentro con Dios, y que la vida sin Él no queda llena, ni plena. Totus Tuus, todo tuyos, Madre. A Ella encomendamos los frutos de la misión.