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La capilla diocesana de las Santas Formas de Alcalá de Henares celebró su XIII aniversario de adoración eucarística permanente

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El martes 11 de noviembre de 2025, el obispo de la diócesis complutense, Mons. Antonio Prieto Lucena, presidió en la parroquia de Santa María, en Alcalá de Henares, la Eucaristía de acción de gracias por el decimotercer aniversario de la capilla diocesana de las Santas Formas, anexa al templo. En ella estuvieron presentes muchos fieles y adoradores que cada día o cada semana acuden puntualmente a rezar y dar gracias ante el Santísimo Sacramento expuesto.  Homilía del obispo de Alcalá en la Eucaristía por el XIII aniversario de la capilla de las Santas Formas Queridos hermanos sacerdotes, Juan Miguel, Álvaro, a los coordinadores de la Adoración Perpetua, a Mamen y también Juan Miguel, a los adoradores, a las consagradas, queridos hermanos todos, estamos celebrando esta Eucaristía de Acción de Gracias por el decimotercer aniversario de nuestra Adoración Perpetua. Realmente es para darle gracias al Señor. Día y noche, siete días a la semana, todos los meses del año, incluido el verano. Jesús Sacramentado está acompañado por tantos adoradores durante el día y durante la noche. Realmente es algo precioso, es un tesoro, es el pulmón espiritual de la diócesis de Alcalá, esta capilla de las Santas Formas. Y no lo digo como una frase bonita, sino que realmente es así, espiritualmente es así. Los documentos de la Iglesia dicen que la Eucaristía es la fuente y la cumbre de toda la vida cristiana. Es decir, todo desemboca en la Eucaristía. Yo a veces pienso, cuando un misionero se va al extremo del mundo a anunciar el Evangelio, ¿para qué es? Para que la gente conozca a Jesucristo que está en la Eucaristía. Cuando un trabajador de Caritas va a socorrer a un pobre, a llevarle algo de comida, ¿para qué es? Para que pueda acercarse a la Eucaristía. Todo lo que hacemos es para que desemboque en la Eucaristía. También lo que hace un obispo es para acercar a las personas a la Eucaristía, porque en los demás sacramentos está la fuerza de Cristo, pero en la Eucaristía está Cristo mismo con su cuerpo, con su sangre, con su alma, su divinidad. El mismo Cristo que nació en Belén, que predicó en Galilea, que murió por nosotros en la cruz, que resucitó el tercer día, que está glorioso y resucitado en el cielo y también presente, glorioso y resucitado con un corazón palpitante en la Eucaristía. Dios está aquí, como cantamos. Todo nace de la Eucaristía, todo desemboca en la Eucaristía. Si en la Iglesia sigue habiendo vida y vida abundante, si tenemos ganas de evangelizar es porque tenemos en la Eucaristía. La Eucaristía es el pan de los fuertes. Todo nace y desemboca en la Eucaristía. También dice la Iglesia, el magisterio de la Iglesia, que en la Eucaristía se contiene todo el bien espiritual, todo el bien, como un resumen de todo el bien espiritual. Ahí está la botica de los enfermos espirituales, en la Eucaristía. Ahí está el libro donde estudiamos todo lo que tenemos que saber, en la Eucaristía. Ahí se contiene todo el bien espiritual de la Iglesia. Es el gran tesoro de la Iglesia, la Eucaristía. Por eso demos gracias al Señor por estos trece años de adoración perpetua ininterrumpida a la Eucaristía. De la Eucaristía depende nuestra santidad personal y nuestro vigor apostólico. Quitad la Eucaristía de la Iglesia y tendremos anemia espiritual. Como una persona que no come, pues se debilita, no puede moverse, no puede hacer nada, pues quitemos la Eucaristía y nos faltarán las fuerzas para resistir las tentaciones, para luchar por la santidad. Iremos decayendo inevitablemente en la mediocridad, en la tibieza. Por eso se entiende lo que ocurrió en el siglo IV cuando el emperador Diocleciano prohibió a los cristianos que se reunieran para celebrar el domingo, el día del Señor, el día de la Eucaristía. Se cuenta que es un hecho comprobado. En la ciudad de Abitinia, lo que ahora es Túnez, se reunieron 49 cristianos para celebrar la Eucaristía, aunque estaba prohibido. Pero lo hicieron en una casa donde pensaban que no serían descubiertos. La casa de Octavio Félix. Se conocen todos los detalles. Estaban allí, en el salón de casa, escondidos, hablando bajito, pero hubo uno de ellos, un cristiano un poco traidor, que los denunció al procónsul que se presentó allí y los sorprendió infraganti celebrando la Eucaristía. Y les dijo, pues ahora voy a tener que martirizaros. ¿Cómo habéis desobedecido las órdenes? Y respondió uno de ellos: sine dominico non possumus. Es que sin la Eucaristía no podemos vivir. La Iglesia vive de la Eucaristía. Sin la Eucaristía no podemos vivir. ¿Estamos dispuestos a dar la vida antes de que nos priven de la Eucaristía? Sin la Eucaristía no tendríamos esperanza. No tendríamos esperanza. Es tan bonito lo que cuenta el difunto Cardenal Van Thuan, ese cardenal vietnamita que estuvo encarcelado sólo por ser católico, como fue pues recluido en una celda de castigo de unos cuantos metros y llegó a desesperar. Incluso se deseó la muerte. Pero un día recibe de manos del carcelero un pequeño bote como esos cuentagotas que utilizamos para los oídos o para los ojos y ponía: medicina para el estómago. Y él dijo, ‘medicina para el estómago. No estoy enfermo del estómago’. Y descubrió que era un poco de vino. Sus fieles católicos le habían enviado un poco de vino porque intuían que sin la Eucaristía no podía vivir. No podía vivir. Y empezó a celebrar la Eucaristía en la palma de su mano con tres gotas de vino y una de agua. Decía las palabras de la consagración sobre el cáliz y comulgaba. Todo cambió. Todo cambió en él. Lo dice en un libro que se titula ‘Testigos de la Esperanza’. Y luego cuando ya pudo pasar a otro régimen un poco más abierto, celebraba la Eucaristía en su dormitorio escondido y luego la daba a los fieles, también prisioneros en aquella cárcel. Algunos carceleros hasta se convirtieron al ver el clima de alegría, de

URGENTE. Necesidades de turnos de adoración en la Capilla de las Santas Formas

La Capilla Diocesana de las Santas Formas necesita urgentemente adoradores para cubrir varios turnos, como se indica en el cartel más abajo. Quienes estén interesados pueden rellenar la hoja de inscripción que se encuentra en la Capilla y depositarla en el buzón. Tras esto, los coordinadores se pondrán en contacto. En el cartel a continuación también se facilita un teléfono de contacto para quien pueda estar interesado. «En la Adoración del Santísimo Sacramento, María nos dice: «Mira a mi Hijo Jesús, ten los ojos fijos en él, escúchalo, habla con él. Él te mira con amor. No tengas miedo. Él te enseñará a seguirlo para dar testimonio de él en las grandes y pequeñas obras de tu vida, en las relaciones de familia, en tu trabajo, en los momentos de fiesta; te enseñará a salir de ti mismo, de ti misma, para mirar a los demás con amor, como él, que te ha amado y te ama, no de palabra, sino con obras».» (Papa Francisco, Videomensaje con ocasión de la Vigilia de oración en el Santuario romano del Amor Divino, 12-10-2013)

VÍDEO
XI Aniversario de la Adoración Perpetua en la Capilla de las Santas Formas

[clearboth] El 11 de noviembre de 2023, se celebró el XI Aniversario de la Adoración Eucarística Perpetua en la Capilla de las Santas Formas de Alcalá de Henares. El obispo Mons. Antonio Prieto Lucena presidió la Santa Misa a las 19:30 en la iglesia de Santa María, y al final de la Misa hizo un acto de adoración en la Capilla de las Santas Formas. La Capilla de las Santas Formas está siempre necesitada de adoradores que cubran turnos en los que nadie está apuntado o turnos en los que apenas hay un adorador. Si te interesa hacerte adorador pincha aquí para más información: https://diocesisdealcala.es/muy-ur…