Mons. Prieto Lucena participa en la 128ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española

Los obispos españoles están celebrando entre el 18 y el 21 de noviembre de 2025 en la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE) la 128º Asamblea Plenaria. La sesión inaugural tuvo lugar el martes 18 por la mañana con el discurso del presidente de la CEE, Mons. Luis Argüello. Después intervino Mons. Giuseppe Commisso, secretario de la Nunciatura en representación del nuncio apostólico en España, Mons. Piero Pioppo. El inicio se retrasó al martes 18 a causa de la visita de la Comisión Ejecutiva de la CEE al papa León XIV, que tuvo lugar el lunes 17. El presidente de la CEE, Mons. Luis Argüello, pronunció el discurso inaugural comenzando con el saludo a todos los presentes y con un recuerdo especial a dos últimos obispos fallecidos, Mons. Esteban Escudero y Mons. José Antonio Álvarez. Esta Asamblea Plenaria, la primera que se celebra durante el pontificado de León XIV, comenzó un día después de la visita de la Comisión Ejecutiva al Santo Padre. En este contexto, subrayó la unidad con el nuevo pontífice, su obediencia y comunión, y expresando la invitación para que visite España. También tuvo unas palabras de recuerdo para el papa Francisco, tras su fallecimiento el pasado 21 de abril, lunes de Pascua. Reafirmar la fe que nos une Precisamente, el presidente de la CEE destacó el seguimiento que tuvo por millones de personas la muerte del papa Francisco, las exequias, el cónclave y la elección del nuevo Papa. Unos acontecimientos, que, junto con el jubileo de los jóvenes o la posición de la Iglesia sobre asuntos de gran interés, entre otros, han llevado el debate «sobre Dios y al debate mediático». Un debate, que se ha reavivado con Lux, el nuevo disco de Rosalía, el éxito de Los Domingos o el premio Princesa de Asturias al filósofo católico Byung-Chul Han. Señales que advierten de que «hay una vuelta a coordenadas espirituales que parecían proscritas». El presidente también hizo referencia al acto ecuménico que va a tener lugar en la catedral de La Almudena el jueves 20 de noviembre, para conmemorar el 1700º aniversario del Concilio de Nicea con el que «deseamos reafirmar esta fe que nos une» junto a cristianos de otras de otras denominaciones. Cercanía a los pobres Mons. Argüello también se detuvo en la primera exhortación apostólica de León XIV, Dilexi te, en la que establece la fuerte conexión entre el amor de Cristo y la cercanía a los pobres. «El papa nos vuelve a decir, como en el inicio de su pontificado, ‘es la hora del amor’. La preocupación por la pureza de la fe ha de ir unida a la preocupación por aportar, con una vida teologal integral, la respuesta de un testimonio eficaz de servicio al prójimo, y particularmente al pobre y al oprimido, a los que se ha de ofrecer ‘una atención religiosa privilegiada y prioritaria’», resaltó. El presidente de la CEE continuó su discurso con una referencia al Informe FOESSA, que describe una sociedad con crisis demográfica, precariedad laboral, y la vivienda vista como inversión. A pesar de la bonanza económica, persiste la desigualdad, la pobreza se cronifica (especialmente en la infancia, con una tasa del 29%) y España transita hacia una «sociedad del miedo» y un repliegue individualista. Ante esta situación, abogó por adoptar una ética de largo alcance que surja «desde la espiritualidad y la conversión» y ponga en el centro a la persona, la interdependencia y el cuidado. Además, destacó la necesidad de que los laicos cristianos crezcan en presencia pública «ejerciendo la caridad social o política». La inhumanidad del aborto El también arzobispo de Valladolid dedicó unas palabras en su intervención para referirse a la inhumanidad del aborto y cómo la polarización que se plantea en el debate impide «abordar el tema en todo su dramatismo» en el plano social y político. También señaló que el «atajo del aborto para solucionar problemas» es un síntoma del debilitamiento moral de la democracia y manifestó el compromiso de la Iglesia «para ayudar en esta situación». Este compromiso nace del reconocimiento de cada vida humana y pasa por abordar «todos los factores en juego». Cincuenta años de la muerte de Franco y de la proclamación del Rey Otro de los temas que abordó fue la conmemoración de los cincuenta años de la muerte de Franco y la proclamación del Rey. Mons. Argüello rescató las palabras de los cardenales Vicente Enrique y Tarancón (entonces presidente de la CEE) y Marcelo González Martín en los funerales de Francisco Franco, que «muestran el recorrido de la Iglesia española de la adhesión a Franco al distanciamiento crítico en la línea del Concilio Vaticano II y el pontificado del papa Pablo VI». Un recorrido en el que también se detuvo en su discurso. El presidente de la CEE señaló como «punto de inflexión» el documento de la Asamblea Plenaria, de 1973, La Iglesia y la comunidad política. También valoró que el papel de la Iglesia facilitó una Transición democrática fundada sobre el consenso y la reconciliación entre los españoles. Por último, propuso que estos tres próximos años (en 2028 se celebran los 50 años de la Constitución) sean un ejercicio de «purificación de la memoria» lejos de la polarización ideológica y ahondando en la reconciliación que se logró en los años de la Transición; además de abordar los nuevos desafíos. Trabajos de la Asamblea Plenaria El último apartado de la intervención estuvo dedicado a los trabajos que va a realizar esta Asamblea Plenaria. Entre ellos, la aprobación de las líneas de acción pastoral para el periodo 2026-2030, la aplicación del documento final del Sínodo y la profundización en la presencia pública de los laicos. También destacan el impulso al plan «Formar pastores misioneros» en los seminarios y la intensificación del trabajo del Plan PRIVA y la atención a las víctimas de abuso, buscando un «equilibrio justo entre la presunción de inocencia y el derecho a denunciar». El presidente de la CEE concluyó su discurso subrayando la necesidad de ir a la