La Diócesis de Alcalá de Henares se suma a la iniciativa «24 horas para el Señor» los días 13 y 14 de marzo

Los días 13 y 14 de marzo de 2026 la Iglesia celebra, por iniciativa de la Santa Sede, las «24 horas para el Señor». La Diócesis de Alcalá de Henares se suma a esta celebración invitando a las parroquias y comunidades cristianas a tiempos prolongados de adoración eucarística, y solicitando a los sacerdotes que estén especialmente disponibles para el sacramento de la penitencia. Ante las situaciones de guerra que asolan nuestro mundo, especialmente ante la situación en Irán, los obispos de la Conferencia Episcopal Española, nos invitan a que, en las «24 horas para el Señor» de este año pidamos especialmente por la paz, esa paz desarmada y desarmante, basada en el respeto a la vida y dignidad humanas, la justicia y el diálogo, en la búsqueda de acuerdos que aseguren el respeto a los derechos humanos. Por eso, se ruega que se rece esta oración compuesta por el Papa León XIV. Oración del Papa León XIV En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Señor de la Vida, que moldeaste a cada ser humano a tu imagen y semejanza, creemos que nos creaste para la comunión, no para la guerra, para la fraternidad, no para la destrucción. Tú que saludaste a tus discípulos diciendo: «La paz esté con vosotros», concédenos el don de tu paz y la fortaleza para hacerla realidad en la historia. Hoy elevamos nuestra súplica por la paz en el mundo, rogando que las naciones renuncien a las armas y elijan el camino del diálogo y la diplomacia. Desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia, para que podamos ser instrumentos de reconciliación. Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad no nace del control que alimenta el miedo, sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos. Señor, ilumina a los líderes de las naciones, para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte, detener la carrera armamentista, y poner en el centro la vida de los más vulnerables. Que nunca más la amenaza nuclear condicione el futuro de la humanidad. Espíritu Santo, haz de nosotros constructores fieles y creativos de paz cotidiana: en nuestro corazón, nuestras familias, nuestras comunidades y nuestras ciudades. Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo. Amén.