«Que la Palabra del Señor siga avanzando y sea glorificada» (2 Ts 3, 1): que este Año de la fe haga cada vez más fuerte la relación con Cristo, el Señor, pues sólo en él tenemos la certeza para mirar al futuro y la garantía de un amor auténtico y duradero. Las palabras del apóstol Pedro proyectan un último rayo de luz sobre la fe: «Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un poco en pruebas diversas; así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe; la salvación de vuestras almas» (1 P 1, 6-9). La vida de los cristianos conoce la experiencia de la alegría y el sufrimiento. Cuántos santos han experimentado la soledad. Cuántos creyentes son probados también en nuestros días por el silencio de Dios, mientras quisieran escuchar su voz consoladora. Las pruebas de la vida, a la vez que permiten comprender el misterio de la Cruz y participar en los sufrimientos de Cristo (cf. Col 1, 24), son preludio de la alegría y la esperanza a la que conduce la fe: «Cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Co 12, 10). Nosotros creemos con firme certeza que el Señor Jesús ha vencido el mal y la muerte. Con esta segura confianza nos encomendamos a él: presente entre nosotros, vence el poder del maligno (cf. Lc 11, 20), y la Iglesia, comunidad visible de su misericordia, permanece en él como signo de la reconciliación definitiva con el Padre.
Confiemos a la Madre de Dios, proclamada «bienaventurada porque ha creído» (Lc 1, 45), este tiempo de gracia.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el 11 de octubre del año 2011, séptimo de mi Pontificado.
De la Carta Apostólica Porta Fidei del Papa Benedicto XVI
Web del Año de la Fe
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[box]Página Web Oficial del “Año de la Fe” (dominio propio), Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización [/box]
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[box]Página Web Oficial del “Año de la Fe” (en vatican.va)[/box]
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Carta Pastoral de Mons. Reig Pla con ocasión del Año de la Fe:
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[box]“El que cree tiene vida eterna” (octubre 2012) [/box]
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Materiales preparados por la Diócesis Complutense
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[box]Orientaciones Pastorales 2012-2013[/box]
[box]01. Boletín diocesano del “Año de la fe” (octubre 2012)[/box]
[box]02. Boletín diocesano del “Año de la fe” (noviembre 2012)[/box]
[box]03. Boletín diocesano del “Año de la fe” (diciembre 2012)[/box]
[box]04. Boletín diocesano del “Año de la fe” (enero 2013)[/box]
[box]05. Boletín diocesano del “Año de la fe” (febrero 2013)[/box]
[box]06. Boletín diocesano del “Año de la fe” (marzo 2013)[/box]
[box]07. Boletín diocesano del “Año de la fe” (abril 2013)[/box]
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[box]08. Boletín diocesano del “Año de la fe” (mayo 2013)[/box]
[box]09. Boletín diocesano del “Año de la fe” (junio 2013)[/box]
[box]10. Boletín diocesano del “Año de la fe” (julio-agosto 2013)[/box]
[box]11. Boletín diocesano del “Año de la fe” (septiembre 2013)[/box]
[box]12. Boletín diocesano del “Año de la fe” (octubre 2013)[/box]
[box]13. Boletín diocesano del “Año de la fe” (noviembre 2013) ¡¡¡último!!! [/box]
[box]Cantos para la Apertura del “Año de la fe” en la Diócesis Complutense[/box]
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Documentos y materiales
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[box]Profesión de Fe Católica [/box]
[box]Catecismo de la Iglesia Católica [/box]
[box]Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica [/box]
[box]Concilio Ecuménico Vaticano II [/box]
[box]Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia[/box]
[box]Índice analítico del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia[/box]
[box]Carta Apostólica en forma de Motu propio “Porta Fidei” (11-10-2011) del Sumo Pontífice Benedicto XVI con la que se convoca el “Año de la Fe”[/box]
[box]Nota con indicaciones pastorales para el “Año de la Fe” (06-01-2012), Congregación para la Doctrina de la Fe [/box]
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[box]Presentación del “Año de la Fe” (21-06-2012) [/box]
[box]Presentación del “Año de la Fe” (audios)[/box]
[box]Logo en Latín del “Año de la Fe” (jpg) [/box]
[box]Logo en Español del “Año de la Fe” (jpg) [/box]
[box]Explicación del Logo del “Año de la Fe” [/box]
[box]Eventos del “Año de la Fe” presididos por el Santo Padre [/box]
[box]Decreto con el que se conceden indulgencias con ocasión del Año de la Fe (14 de septiembre de 2012). Penitenciaría Apostólica[/box]
[box] Indulgencias en el «Año de la fe». Disposiciones del señor Obispo[/box]
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Anexo
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[box]Pablo VI. Homilía de 29 de junio de 1967: Inauguración del «Año de la Fe» en el XIX centenario del martirio de San Pedro y San Pablo [/box]
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«Que la Palabra del Señor siga avanzando y sea glorificada» (2 Ts 3, 1): que este Año de la fe haga cada vez más fuerte la relación con Cristo, el Señor, pues sólo en él tenemos la certeza para mirar al futuro y la garantía de un amor auténtico y duradero. Las palabras del apóstol Pedro proyectan un último rayo de luz sobre la fe: «Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un poco en pruebas diversas; así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe; la salvación de vuestras almas» (1 P 1, 6-9). La vida de los cristianos conoce la experiencia de la alegría y el sufrimiento. Cuántos santos han experimentado la soledad. Cuántos creyentes son probados también en nuestros días por el silencio de Dios, mientras quisieran escuchar su voz consoladora. Las pruebas de la vida, a la vez que permiten comprender el misterio de la Cruz y participar en los sufrimientos de Cristo (cf. Col 1, 24), son preludio de la alegría y la esperanza a la que conduce la fe: «Cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Co 12, 10). Nosotros creemos con firme certeza que el Señor Jesús ha vencido el mal y la muerte. Con esta segura confianza nos encomendamos a él: presente entre nosotros, vence el poder del maligno (cf. Lc 11, 20), y la Iglesia, comunidad visible de su misericordia, permanece en él como signo de la reconciliación definitiva con el Padre.