Cuatro jóvenes entran en el seminario mayor diocesano de la Inmaculada y los Santos Niños Justo y Pastor, de Alcalá. Así ha sido su convivencia de inicio de curso

Como inicio de este próximo curso 2026/2027, coincidiendo con la vuelta de todas las etapas formativas de nuestros seminarios a su sede de Alcalá de Henares, los jóvenes que se preparan para ser sacerdotes han ido a pasar unos días de convivencia en la Diócesis de Santander. El domingo 6 de septiembre de 2026 salieron de Alcalá para tener un primer encuentro en el monasterio de Iesu Communio en La Aguilera (Burgos). Allí pudieron disfrutar de un momento de encuentro con algunas de las hermanas (entre ellas, varias procedentes de nuestra Diócesis) y celebrar la Misa en el Santuario de San Pedro Regalado. Los primeros días les acompañó nuestro obispo, D. Antonio, el cual les predicó un retiro el lunes día 7 de septiembre. En sus pláticas ponía las bases para, desde la oración y el encuentro con el Señor, comenzar este nuevo curso. Por la tarde, tras el rezo de vísperas, pudieron visitar la catedral de Santander, de la mano de su vicario general. También saludaron al obispo de Santander, D. Arturo Ros. Ya el martes, nuestros seminaristas peregrinaron al Monasterio de Santo Toribio de Liébana, realizando la última etapa del Camino Lebaniego. Allí, pudieron celebrar la Eucaristía con el resto de peregrinos que se congregaban y venerar la reliquia de la Santa Cruz que allí se conserva. En la jornada del miércoles, por la mañana visitaron la cueva de “El Soplao”, contemplando una de las grandes maravillas de la Creación. En esta cueva, se formaron (y siguen haciéndolo) durante millones de años, estalactitas y estalagmitas por la filtración del agua en dicha cueva. En la tarde, pudieron comer y pasear por la ciudad de Santander y pasar un buen rato de convivencia juntos. Damos gracias a Dios por nuestro Seminario, por cada uno de los que allí se forman (especialmente por los cuatro jóvenes que entran este nuevo curso) y por sus formadores. También pedimos al dueño de la mies, que siga enviando operarios a su mies, que nuestra diócesis tenga numerosas y santas vocaciones.
Juan Pedro, seminarista de Alcalá de Henares: «San José me enseña a vivir la paternidad a la que estoy llamado»

El Día del Seminario 2026 se celebra el 22 de marzo, primer domingo después de la fiesta de San José. Este año, el lema de la jornada es «Deja tus redes y sígueme». Con motivo de la festividad del patrón de los Seminarios y de las vocaciones sacerdotales, hemos conversado con varios seminaristas de la Diócesis de Alcalá de Henares. Juan Pedro Bernal tiene 33 años y actualmente realiza una experiencia misionera en Perú. La primera vez que fue consciente de que Dios le llamaba a ser sacerdote fue en la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid en 2011. Cuenta cómo se quedó mudo con lo que le dijo un sacerdote al confesarse con él en inglés en Fátima. Y destaca que la fruta, la buena acogida de la gente o los «parlantes» le acompañan en su día a día al otro lado del océano Atlántico. ¿Siempre has estado vinculado a la Iglesia católica? Desde pequeño fui bautizado, recibí el sacramento de la Eucaristía a los nueve años y la Confirmación a los 17; diría que mi familia siempre fue católica, pero si bien es cierto, a partir de comenzar la catequesis de comunión comenzamos a ir a la parroquia con mayor asiduidad. Después seguí ligado a lo que se llamaba catequesis de “postcomunión” y a los campamentos de mi parroquia, San Diego de Alcalá. Diría que nunca estuve alejado del todo de la fe y de la Iglesia, pero si es verdad que tuve épocas de mayor tibieza o de comodidad con respecto al Señor. ¿En qué momento de tu vida dices sí al Señor y abrazas tu vocación al sacerdocio? Cuando cuento mi vocación, siempre digo que fui un poco rebelde con el Señor, bueno no sé sí rebelde o al menos intenté imponer mi voluntad, sobre todo, intentaba “negociar” y “regatear” con Él. La primera vez que fui consciente de que el Señor me llamaba de manera especial fue en la JMJ de Madrid, en 2011. Allí, la experiencia vivida, la llamada de Benedicto XVI a no conformarnos nada más que con el amor y la verdad y el testimonio de mi párroco supusieron un antes y un después. Eso sí, yo tenía mis propios planes: estaba saliendo con una chica de la parroquia y comenzaba mi vida universitaria. En este tiempo, a pesar de ignorar un poco esa llamada, seguí ligado a la parroquia como catequista y monitor en los campamentos, y comencé el grado en Magisterio en el Centro Universitario Cardenal Cisneros. Durante este tiempo, yo sabía que había algo en mi vida que no encajaba. La Virgen María siempre ha estado presente en mi vocación: la primera vez que fui al santuario mariano de Fátima en 2014, el domingo antes de la Misa internacional que se celebra allí, quise ir a confesarme. Como lo había dejado para el último momento, la fila para los confesores de lengua española era enorme, y yo, ni corto ni perezoso, fui a confesarme en inglés. Allí el sacerdote me hizo una pregunta: ¿cuál crees que es tu vocación? ¿estás seguro de que Dios te llama al matrimonio? Y me dijo que, fuera la que fuera, la Cruz de Cristo fuera el centro de mi vida. Yo me quedé mudo, en este tiempo de dudas, de lucha interior entre mi querer y el querer de Dios… ¿cómo un sacerdote iba a plantearme esto, cuando él ni me conocía? Ahí conocí cómo el Señor habla en los acontecimientos y a través de personas y mediaciones concretas. Aun así, seguí haciendo mi vida durante tres años, y fue en 2017 cuando, volviendo a Fátima por segunda vez, decidí ponerme en las manos del Señor y de su madre, y plantearle de verdad todo esto a mi párroco, Matías. Y ya en septiembre de 2018 ingresé al Seminario de nuestra Diócesis. Como anécdota graciosa puedo contar, que, antes de todo esto, nuestro obispo emérito D. Juan Antonio siempre me decía: deja el magisterio y vente a estudiar el Magisterio de verdad. Desde hace meses estás en Perú. ¿De dónde y cómo nace esta decisión de ir a América por un tiempo? Esta decisión nace de un anhelo que el Señor puso mi corazón hace años: tuvimos en la diócesis un congreso vocacional al que acudió el P. Cristopher Hartley, y me tocó recogerle de su casa en Madrid. Entablé amistad con él y me interpeló mucho su testimonio, pero después llegó la pandemia y aquello como que se apagó un poco. Ya en 2024, yo tenía previsto como plan de verano irme a una parroquia en Newark en Estados Unidos; pero Dios tenía otros planes. Un compañero del Seminario de Madrid me habló de su experiencia con las Misioneras de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta y me invitó a ir con un grupo de jóvenes y un sacerdote de Madrid. Dios, que sabe más que este pobre seminarista, fue reavivando en el corazón ese anhelo y hablándome claro: cada dos por tres me encontraba en un libro, escrito o artículo una frase de Santa Teresa de Calcuta. Lo vi claro, y no me arrepiento. Ese verano fui con ese grupo 15 días a Varsovia (Polonia) y la verdad que me cambió el corazón. El curso pasado, me comunicaron que la formación se alargaría y la verdad que está siendo un tiempo de gracia. Enseguida, hablando con D. Antonio me brotó del corazón pedirle hacer una experiencia misionera. Él me habló de la misión que tiene la Diócesis de Córdoba en Picota, en Perú (la conoce bien, estuvo viniendo durante cinco veranos); y aquí estamos, embarcados en esta aventura de la mano del Señor. Llegué el 12 de enero y regreso a España el 8 de abril. ¿Allí en Perú se rompe la rutina o tienes una vida diaria parecida cada jornada? Un tiempo antes de venir, le pregunte a Samuel (ahora vicerrector del Seminario) cómo era la misión, pues él estuvo aquí en 2024 con un grupo de
El Papa León XIV recibe a los seminaristas de Alcalá de Henares: «el seminario es siempre un signo de esperanza para la Iglesia»

El Papa León XIV recibió este sábado 28 de febrero de 2026 en el Palacio Apostólico Vaticano al seminario diocesano y al seminario Redemptoris Mater de Alcalá de Henares junto al seminario menor de Toledo, al interdiocesano de Cataluña y al de Cartagena-Murcia. Al salir de la audiencia, la corresponsal de COPE en el Vaticano pudo entrevistar a Mons. Antonio Prieto Lucena, obispo de la Diócesis de Alcalá de Henares, a uno de los seminaristas y a los rectores de los seminarios de la diócesis complutense. En la plaza de San Pedro, Mons. Prieto indicó que la audiencia con el Vicario de Cristo «ha sido un momento muy emocionante, un momento de gracia en el que el Santo Padre nos ha invitado a ser fieles a nuestra vocación, a la vocación de estos seminaristas y nos ha hablado a mirar la realidad con ojos de fe, con mirada sobrenatural y nos ha invitado a no perder la presencia de Dios durante el día». «El Papa ha tenido palabras de ánimo para vivir la formación en nuestros seminarios» Luis Eduardo Morona Alguacil, rector del seminario diocesano, destacó que «estamos muy agradecidos al Santo Padre, al Papa León. Esta mañana ha sido un gozo podernos juntar varios seminarios de España para escuchar al sucesor de Pedro, que ha tenido palabras que han sido de confirmación en la fe y de ánimo para vivir la formación en nuestros seminarios. Le damos gracias al Señor, le damos gracias al Papa que nos ha animado a seguir a Jesucristo, a no perder la presencia de Dios en nuestra vida de cada día y a vivir con ilusión esta entrega que es el ministerio sacerdotal». Por su parte, el rector del seminario Redemptoris Mater, Óscar Antonio Flores Solórzano, indicó que «lo que nos ha dicho el Papa es tener una mirada trascendente, que lo necesitamos en el seminario. Una mirada de fe para vivir nuestro ministerio y la vocación de los seminaristas». Más información en la web de Vaticano News. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Diócesis de Alcalá de Henares (@diocesisdealcala)
El Papa León XIV recibirá en audiencia al seminario de Alcalá de Henares el sábado 28 de febrero

El próximo sábado 28 de febrero de 2026, el Papa León XIV recibirá en el Vaticano a los seminaristas y formadores del Seminario diocesano y del Seminario Redemptoris Mater de Alcalá de Henares. Será en una audiencia privada junto a otros seminarios de España como el de la Diócesis de Cartagena-Murcia, el interdiocesano de Cataluña o el menor de la Archidiócesis de Toledo. «La audiencia se empezó a gestar hace más de un año. La pedimos al Papa Francisco para tenerla en la peregrinación diocesana a Roma y otros lugares de Italia junto a nuestro obispo y a los fieles de la diócesis para ganar el Jubileo. El Papa no pudo recibirnos, estaba hospitalizado en ese momento y luego, como todos sabemos, falleció. Yo recordé esta Navidad que podíamos volver a pedir esa audiencia con el Papa León. Volví a escribir a la Prefectura de la Casa Pontificia y a los pocos meses recibí la respuesta afirmativa», explica Luis Eduardo Morona Alguacil, rector del seminario. El seminario de Alcalá de Henares viajará a Roma para encontrarse con el Vicario de Cristo. Morona indica que «siempre que uno acude a Roma, en el fondo está acudiendo a la raíz de la fe apostólica. Es un momento de unirnos íntimamente al sucesor de Pedro y a toda la Iglesia. Es la capital donde dieron su vida los apóstoles Pedro y Pablo. Poder vivirlo con nuestro obispo D. Antonio es un momento de catolicidad. De la visita espero que el Papa nos diga unas palabras que nos alienten en este camino de formación sacerdotal, en este camino de lo que es la vida de un seminario. El Papa está teniendo varias intervenciones sobre el tema del sacerdocio y sobre el tema de la formación sacerdotal que están siendo verdaderas joyas». Próximos sacerdotes en la Diócesis de Alcalá de Henares Actualmente, el seminario diocesano tiene siete seminaristas con tres formadores, el vicerrector, el padre espiritual y el rector. Todos ellos están viviendo con intensidad la preparación de la ordenación presbiteral de Víctor Hervías, diácono que se ordenará junto con otros dos diáconos del seminario Redemptoris Mater el próximo 25 de abril de 2026. Además, en la actualidad hay cuatro chicos en discernimiento para poder entrar en el seminario el curso que viene.
Los seminaristas y sus formadores mantuvieron un encuentro prenavideño con Mons. Antonio Prieto Lucena

La tarde del 22 de diciembre de 2025 fue especial en el Seminario Mayor de la Diócesis de Alcalá de Henares. El obispo, Mons. Antonio Prieto Lucena, presidió la Eucaristía en la que estuvieron presentes los seminaristas y sus formadores, tanto del Redemptoris Mater como de la Inmaculada y de los Santos Niños. En su homilía, Mons. Prieto insistió, comentando las lecturas, en que Dios sigue actuando en la historia y que la humildad es el único camino para acceder a la intimidad con el Señor y para vivir la formación con gozo y esperanza. Tras la santa Misa se incorporaron los sacerdotes que acogen en sus parroquias a los seminaristas y colaboran con su formación, se bendijo el Belén y pasaron a disfrutar de una cena donde pudieron gozar del don de la fraternidad. Pidamos al Señor que siga mandando trabajadores a su mies.
Germán, futuro presbítero: «Si el Señor me lo permite, espero poder mostrar su misericordia de manera plena»

Germán Daniel Benavides Flores es nicaragüense y actualmente diácono. Dios mediante será ordenado presbítero por Mons. Antonio Prieto Lucena, obispo de Alcalá de Henares, en la Catedral – Magistral el sábado 11 de octubre de 2025. ¿Cómo nació tu vocación sacerdotal? Mi vocación surge en el seno de una comunidad del Camino Neocatecumenal. Es una historia bastante amplia. Los hitos de esta historia son cuando en un momento de crisis, donde la Iglesia no me decía nada, fui con un sacerdote y habló conmigo de una manera tan cercana que me rompió varios esquemas. En medio de la conversación me dijo si me quería confesar y accedí a confesarme, le dije: «Tardaremos un poco» y me dijo: «Yo no tengo nada que hacer, estoy aquí para ti, ¿te quieres confesar?» Entonces me me quise confesar absolutamente de todo, de hecho, tenía la mala intención de escandalizar un poco al sacerdote, pero este, en lugar de escandalizarse y hablarme con un tono justiciero o moralista, se comenzó a reír. Y eso rompió mis esquemas y después de eso yo salí de esa confesión, pues marcado. Fue mi primera gustación de lo que es la misericordia de Dios. Después de eso, haciendo el trípode en el Camino Neocatecumenal nos invitaron a una convivencia donde el catequista dijo: «¿Alguna vez le has preguntado a Dios qué es lo que quiere de ti?» Y yo me hice la pregunta seriamente. Cuando comenzó esta insistencia del corazón, realmente yo me escandalicé. Traté de buscar una novia para casarme formalmente. Pero bueno, no cuajó hasta que en un momento dado le pregunté seriamente de nuevo a Dios: «¿Qué es lo que quieres de mí? Pero háblame de una manera que yo te entienda». Y el Señor me habló. Recuerdo que abrí la Biblia al azar y fue Génesis 24, la manera en cómo Abraham envía a buscar mujer para Isaac y la manera en que habló el eunuco a Dios me dio una pista y yo comencé a pedirle al Señor que se manifestara de una manera que entendiera, que es lo mismo que dijo el eunuco y éste le propuso una serie de cosas, yo hice lo mismo y pues resulta de que yo siempre le ponía como tranquillas al Señor para entrar al seminario pero el Señor siempre me dio la facilidad, me daba las facilidades para estar en el seminario, para hacer primeramente el vocacional, luego para entrar al seminario me fue allanando todos los caminos. Luego en el seminario, a pesar de los momentos de tristeza, de no saber si realmente es lo que Dios quiere de mí, pues el alma se inquieta. También estaba tremendamente feliz, contento. Independientemente de la tristeza, siempre estuve contento, feliz. Luego fui enviado a misión, estuve un año en Francia, donde el Señor también me puso a prueba de manera fuerte. Y llegó un momento donde me planteé seriamente dejarlo porque las circunstancias no me agradaban. Pero aún así el Señor se manifestó con grandeza conmigo, con mucho amor, mucho cariño. Hablé con el formador que me dio una Palabra tremenda. Y también me puso de frente la cruz. Porque si bien todos tendemos a lo fácil, Él me dijo: «Aquí se te está hablando claro, esto te lleva a la cruz. Pero si te quedas en la muerte en la cruz, no haces nada. Tienes que ver la resurrección». Y con estas palabras yo cobré fuerzas de nuevo, también hablé con mis catequistas que me dieron otra Palabra tremenda, y eso me ayudó. Entonces quise mantenerme en la misión, luego por diversas circunstancias me cambiaron de misión y fui a África, a Costa de Marfil, y en Costa de Marfil la verdad es que todo el mundo le cierto repelús porque en África se dan bastantes enfermedades tropicales, pero yo dije: «Si es lo que el Señor quiere de mí, yo voy contentísimo». Y a pesar de las precariedades que se pasan, también estuve muy contento y siempre la cruz me relativizaba todo. Y así cuando volví para hacer la pastoral ya en una parroquia aquí en la diócesis, me dijeron que si estaba dispuesto a acceder a las ordenaciones, yo dije que sí. Y ahora como diácono ejerciendo en la parroquia, ¿qué te puedo contar? Bautizar es tremendo, bendecir, a mí es que me conmociona, me puede, porque no bendigo yo, es la bendición de Dios dada a través de mí y eso es que es algo tan grande que me gustaría explicarlo, pero me quedaría corto, me quedaría realmente corto. Y sobre todo el poder participar de manera cercana a la Eucaristía, poder levantar el cáliz, todo está cumplido. A mí es que eso me llena de una emoción, de una alegría, que no te lo puedo explicar. Sí que antes de la ordenación pensaba, ¿realmente serviré yo, seré útil?, y dije, si el Señor me ha llamado, Él pondrá los medios, Él me ha allanado los caminos durante todo el tiempo de preparación, y allanará los caminos en el tiempo de hacer el servicio. Así que, vamos, yo estoy contentísimo por todos lados. Ya eres diácono. ¿Qué va a suceder a partir del día 11 de octubre? Es el día más esperado… el poder consagrar… Vamos a celebrar la primera Misa en la parroquia Nuestra Señora de la Soledad. No solamente es el poder celebrar directamente la Misa, sino también poder dar lo que yo he recibido. El que otros se puedan encontrar con la misma misericordia con la que yo me he encontrado es lo que me mueve. Y por otro lado, las confirmaciones que va haciendo el Señor en cada etapa. Solamente espero poder hacerlo bien y, si el Señor me lo permite, poder mostrar su misericordia de manera plena. ¿Qué le pides al Señor en vistas a tu ordenación sacerdotal? Le pido al Señor los dones del Espíritu Santo. Que me regale el poder dar consejo cuando se me pida, poder mostrarme fuerte cuando sea necesario y
Víctor, futuro diácono: «Al Señor le sigo pidiendo que esté presente, que esté conmigo, me sostenga y acompañe. Sin Él no puedo hacer nada»

Víctor Hervías Bel es seminarista del seminario mayor diocesano de la Inmaculada y los Santos Niños Justo y Pastor, en Alcalá de Henares. El sábado 11 de octubre de 2025, Dios mediante, será ordenado diácono en la Catedral-Magistral por Mons. Antonio Prieto Lucena, obispo complutense. ¿Cuándo nace tu vocación? Mi vocación empieza hace no tanto, en realidad, porque tuve un momento en mi vida donde estaba bastante alejado de la Iglesia, desde los 12 hasta los 20 años. Es tras una conversión donde yo me vuelvo a acercar a la Iglesia, donde acudo de nuevo, donde participo de la Eucaristía, donde conozco a los sacerdotes. Es a partir de ahí donde toda mi vida cristiana renace y junto con ese renacer de mi vida cristiana vuelve a surgir o surge la vocación. Por eso tengo que hablar a partir de los 20 años y no me puedo remontar tampoco a mi infancia, que podría haber alguna cosa, pero nunca fue determinante. Es, sobre todo, primero con el encuentro con los sacerdotes. Conocer por primera vez personalmente a algunos sacerdotes de manera cercana, además, que venían a cenar a casa, con los que podías hablar, cómo eran ellos, qué tenían de normal y de particular. Un hecho muy importante fue recibir el sacramento de la Confirmación y cómo toda mi vida se reordena a partir de entonces, cómo el Señor ilumina toda mi vida, cómo Dios se hace presente de una manera nueva y cómo todo empieza a cobrar un sentido. Y en ese ir avanzando poco a poco en la vida cristiana, en ese volver a caminar en la vida cristiana casi como un niño, comienza a surgir también esa pregunta. Que es una pregunta que siempre me ha gustado decir que es muy infantil al principio. Igual que un niño se dice ‘pues yo de mayor quiero ser bombero’, yo me preguntaba, oye, ¿por qué no ser sacerdote? La pregunta me pillaba con 20 años, ya con la vida bastante más organizada, con los estudios, con trabajo, con proyectos de vida. Pero esa pregunta no se iba y, según crece mi relación con el Señor, se profundiza, se ahonda y descubro que es Dios mismo quien me llama y quien me lo pide. Y descubro que es una vocación en su sentido más exacto, que no es algo que yo esté poniendo de mí, sino que es Dios que me llama y que me invita a seguirle. Entonces, hay una pelea fuerte porque yo me sentía -y aún hoy en día me siento- muy incapaz de ello y de responder. Pero si es Dios quien llama con esa certeza, con ese amor que uno ha conocido, con ese modo en el que el Señor le mira y le dice ‘Ven y sígueme’, yo no podía hacer otra cosa más que lanzarme y entrar al seminario. ¿Qué va a pasar después del día 11 de octubre? A partir del día 11 de octubre voy a estar como diácono aquí en la Catedral Magistral de Alcalá de Henares y voy a estar ayudando y participando de la pastoral. Continúo, además los estudios de derecho canónico que me pidieron que hiciese y que disfruto enormemente. Participaré de la vida de la parroquia como ya he estado experimentando un año en San Juan de Ávila. Participar, estar con la gente, ayudar en las diferentes pastorales y ahora, además, como diácono participando de una manera nueva en la liturgia ya predicando, pudiendo celebrar bautizos, pudiendo asistir en las bodas y teniendo muy presente que este es un paso transitorio antes de lo que será la ordenación sacerdotal, que es para lo que nos estamos preparando y estamos deseando. ¿Y qué le pides al Señor? Al Señor le pido en mi oración fuerza y paz, sobre todo, mucha paciencia y que me siga ayudando a descubrirle presente en todo momento, a tenerle siempre a Él presente y en el centro. No ha cambiado mucho mi oración, simplemente es mucho más nerviosa y mucho más ante la inminencia del hecho. Pero al Señor le sigo pidiendo lo mismo que le he pedido durante todos estos años, que es que Él esté presente, que Él esté conmigo, que Él esté junto a mí, que Él me sostenga y me acompañe, porque soy consciente de que sin Él no puedo hacer nada. No podía antes, no puedo ahora y no podré después. Entonces, como dice Él mismo, ‘a cada día le basta su afán’ que en el día de hoy me ayude y me sostenga.
Esteban, futuro diácono: «Quiero llevar a la gente la alegría, que disfruten de ser cristianos, que no tengan miedo de apostar por el Señor»

Esteban Villalobos Mattey es costarricense y desde niño ha estado vinculado al Camino Neocatecumenal. Hoy es seminarista del seminario Redemptoris Mater de Alcalá de Henares y el 11 de octubre de 2025, Dios mediante, será ordenado diácono por Mons. Antonio Prieto Lucena, obispo complutense, en la Catedral-Magistral de Alcalá. ¿Tu vocación al sacerdocio cuando llegó? Mi vocación empieza desde pequeño. He sido formado en una familia cristiana, concretamente en el carisma del Camino Neocatecumenal. Con cuatro años, en mi inocencia, yo le dije a mi madre que quería ser Papa. Fui creciendo dentro de la Iglesia, dentro de este carisma. Con siete años murió mi padre, algo que me hizo cuestionarme la vida y que creo que hoy profundamente está en función de la vocación a la que Dios me me llama. Fui creciendo, empecé el instituto, me gustaban las chicas, quería tener novia, lo intentaba de todas las maneras posibles, pero veía que el Señor no quería que tuviese novia. Con 17 años, en una ‘convivencia de transmisión’ que hacemos dentro de este itinerario de fe del Camino Neocatecumenal, los catequistas preguntaron si había algún chico que sentía la llamada a ser presbítero. En ese momento yo me puse en pie, empecé un tiempo de prevocacional y estuve un año y medio. A los 18 comencé mi tiempo de seminarista. Empecé en el seminario Redemptoris Mater de Costa Rica. En mi segundo año de seminario me preguntaron si estaba dispuesto a irme a cualquier parte del mundo. Entonces dije que sí y fui enviado a una convivencia que se hace en Italia, en Porto San Giorgio, y allí me salió que iba a empezar en el núcleo del nuevo seminario Redemptoris Mater de Alcalá de Henares, que al principio no sabía dónde estaba. Empezamos a vivir en las familias, no teníamos casa todavía, estuvimos un tiempo en familias, luego ya nos dieron el seminario. El tiempo de seminario ha sido un regalo. En primer lugar porque el Señor me ayudó a redescubrir mi dignidad de persona que antes no veía. Me ayudó a tener una estructura de vida. En primer lugar, a ser cristiano y luego concretamente a la vocación que me está llamando, a ser presbítero. He tenido mis crisis, estuve a punto de dejar el seminario porque me había enamorado de una chica de Costa Rica pero el Señor me ayudó a salir de allí. Luego también situaciones difíciles con los seminaristas, con los compañeros, con los formadores. El tiempo de seminario ha sido un tiempo de conocer quién es Esteban, de descubrir quién es Esteban, de ver mi precariedad, de ver mis debilidades, mi miseria, pero ir descubriendo que Dios así me quiere, me ama. También me llama a llevarle este amor a la gente, esta misericordia que yo he descubierto en mi vida, veo hoy también que la gente lo necesita y creo que el Señor me llama también a llevar esta misericordia. Cuando terminé mis estudios fui enviado a Israel un año. Estuve seis meses en Galilea y seis meses en Jerusalén. El contacto con los lugares santos, con la Escritura y con sus catequesis me ayudó bastante en mi formación y también en mi ser cristiano. Después de estar en Israel regresé a España y estuve un año en la pastoral, en la parroquia Nuestra Señora del Templo, en San Fernando de Henares. Pasó este tiempo, pero vi que necesitaba un tiempo más y me faltaba madurar un poco. El Señor me hizo verlo, pedí un tiempo y fui destinado a Kenia. Estuve un año y he regresado este curso. Este tiempo de misión para mí ha sido un regalo porque ha sido descubrir otras culturas, otras personas y que me ha ayudado en mi manera de ser. ¿Cómo va a ser tu servicio como diácono a partir del sábado 11 de octubre? Voy a empezar mi servicio como diácono en la parroquia de Virgen de Belén, aquí en Alcalá de Henares, con el párroco Ramón Manrique. Allí estaré haciendo mi pastoral y mi misión será estar al servicio de todas las personas que el Señor me quiera mostrar en este camino. Estar al servicio de la gente de la parroquia, de todo lo que necesiten, por las personas que se me acerquen y tratar de llevar un poco de alegría, de misericordia, de estar con la gente, de que la gente disfrute, que vea que el ser cristiano no es algo aburrido, sino que vale la pena serlo y que el ser presbítero es un regalo, es un regalo que viene de Dios, que nos llama a todos a estar al servicio. Quiero llevar a la gente la alegría, que disfruten de la vida, que disfruten de ser cristianos, que no tengan miedo de apostar por el Señor, que vale la pena arriesgar por Jesucristo. ¿Y qué le pides al Señor en esta nueva etapa de tu vida? Le pido al Señor que me conceda la gracia del servicio, de servir a los demás en todo momento, de entregarme por completo, de ayudar a la gente, de no mirarme tanto a mí mismo, sino de ver lo que la gente necesita, de estar al servicio, de quererles. Sobre todo lo que yo quiero es llevarles la misericordia que yo he experimentado en mi vida. Eso es lo que quiero entregarle a la gente y que se sientan queridos como son, que se sientan amados, que vean que Dios realmente les quiere y hacerlo desde mi experiencia.
Nicolás, futuro diácono: «Voy a estar al servicio de la gente para que puedan encontrarse con Jesucristo»

Diego Nicolás Dias nació en Argentina y es seminarista del seminario Redemptoris Mater de Alcalá de Henares. El 11 de octubre de 2025, Dios mediante, será ordenado diácono por Mons. Antonio Prieto Lucena en la Catedral-Magistral de Alcalá. ¿Cómo surge tu vocación? Mi vocación surge dentro de una iniciación cristiana que es el Camino Neocatecumenal hace ya 15 años, más o menos. Estaba estudiando una ingeniería y tenía novia pero me sentía vacío por dentro, sin ninguna respuesta en un futuro. O sea, no sabía si realmente iba a ser feliz con esto y realmente en ese momento no tenía expectativa de la vida. Y es así que dentro del Camino Neocatecumenal, gracias a las catequesis, gracias a una comunidad, gracias a la Palabra que cada semana celebrábamos, el Señor poco a poco me fue anunciando que me amaba, que me quería y me aceptaba como era, y que Él daba sentido a mi vida. Es verdad que eso no fue de un día para otro. Fue un tiempo largo en el que fui discerniendo si esta era mi vocación o no, si el matrimonio era mi vocación o no. En el Camino, en el inicio de curso, se hace un encuentro donde se piden vocaciones y cada chico tiene su libertad si siente del Señor levantarse y arriesgar según esa llamada a progresar en esta vocación. Yo un año me levanté, me dispuse a ver si la Iglesia veía en mí también este llamado y a partir de ahí comenzó de un día para el otro rapidísimo a avanzar. Dejé a esta chica, dejé los estudios, dejé un montón de cosas que veía que no alcanzaba a cumplir con mis expectativas o no me hacían feliz. Comencé el discernimiento vocacional junto a esta comunidad y junto a los catequistas. También me invitaron a un encuentro en Italia donde se envía en misión a chicos a distintas partes del mundo y ahí me tocó Alcalá de Henares. Fue un tiempo, la verdad, rapidísimo porque esto fue en 2017. Vine para Alcalá y, poco a poco, fue creciendo la vocación dentro del seminario, que también fue un tiempo de discernimiento, de pruebas, de crisis, pero en que el Señor fue afianzándola según los años pasaban. El 11 de octubre serás ordenado diácono. A partir de entonces, ¿cómo continuará tu pastoral? Después de la ordenación estaré en la parroquia Nuestra Señora del Templo, en San Fernando de Henares, y mi servicio va a ser todo lo que disponga el párroco. Creo que estará centrado en el Camino Neocatecumenal. Allí se hacen catequesis del Camino, pero no solamente eso, sino las catequesis de confirmación y de comunión de los niños. Voy a estar al servicio de la gente, de escucharla, de atenderla, de darle una respuesta y de que puedan encontrarse con Jesucristo especialmente. Yo creo que ese es el servicio que voy a hacer como diácono en esa parroquia. ¿Y qué le pides al Señor? ¿Qué le pido al Señor? Exactamente eso, que esté pendiente de la gente. Que no busque esta ordenación para crecer, sí para crecer como persona pero no para mí egoístamente, sino buscando también el bien de los demás. Tener estos ojos de estar pendiente, de estar al servicio, de no buscar mi propio bienestar ni mi propia vida, sino buscar que la gente se encuentre con Jesucristo, que es lo principal, lo fundamental. Eso mismo que me ha pasado a mí que también le sucede a ellos. Ese encuentro con Jesucristo que cambia la vida y que llena. Que lo mismo que he recibido, lo dé.
Pastoral Vocacional: Carta del Seminario Mayor a los sacerdotes de la diócesis complutense

CARTA DEL SEMINARIO MAYOR DIOCESANO A LOS SACERDOTES DE LA DIÓCESIS COMPLUTENSE 1 de noviembre de 2023 Querido hermano sacerdote: Desde el Seminario de la Inmaculada y de los Santos Niños queremos hacerte partícipe de la pastoral vocacional en nuestra Diócesis y de las distintas actividades e iniciativas que realizaremos en el presente curso. Ante todo, hemos de ser conscientes de que “la pastoral vocacional no puede reducirse a un «sector separado e independiente» sino que ha de «animar toda la pastoral de la Iglesia…». Esto es un aspecto importante de la conversión pastoral a la que estamos llamados”.[1] Con el deseo de que todos los sacerdotes trabajemos para fomentar las vocaciones en nuestra Diócesis de Alcalá, te mandamos el siguiente material: -Un sencillo folleto con oraciones vocacionales que puede ayudarte a crear en tu parroquia un clima de oración y de sana preocupación por las vocaciones al sacerdocio. Te animamos a celebrar un día al mes una misa por las vocaciones a las sagradas órdenes (en el folleto encontrarás la Eucología oportuna). -Estampas con la imagen del icono del Buen Pastor y una oración por las vocaciones. A lo largo del curso te facilitaremos carteles con las distintas actividades organizadas desde la Delegación de Pastoral Vocacional y el Seminario: retiros de inquietud vocacional (te adjuntamos el cartel del primer retiro), tanda de ejercicios espirituales, excursiones, día del monaguillo, etc. Aprovechamos para adelantarte algunas fechas, para que puedas incluirlas en la agenda y animar a los jóvenes de tu parroquia (más adelante te ofreceremos toda la información): Retiros de inquietud vocacional para chicos: Sábado 16 de diciembre de 2023 y sábado 16 de marzo de 2024. [En el Seminario] Ejercicios espirituales para chicos y chicas: Fin de semana del 2 al 4 de febrero de 2024. [En Valfermoso de las Monjas] Día del monaguillo: Sábado 15 de junio de 2024. [En el Seminario] Éstas y otras actividades serán publicadas a través de la cuenta de Instagram del Seminario (@seminarioalcala) para facilitar su difusión. Por otra parte, te recordamos que el icono del Buen Pastor seguirá recorriendo las parroquias de la Diócesis, aunque esta vez lo hará acompañando al Obispo en su visita pastoral. Otro icono continuará su itinerario por las comunidades religiosas presentes en nuestra Diócesis. Esperamos que pueda ser una oportunidad para intensificar la oración por las vocaciones al sacerdocio. El Seminario de nuestra Diócesis es una institución abierta a todos los sacerdotes del presbiterio. No dejéis de contar con él, de preocuparos por él y de haceros presentes de una forma u otra. Y por supuesto, rezad mucho por los seminaristas y por el equipo de formadores. Somos muy conscientes de que la promoción de vocaciones al sacerdocio no se puede circunscribir a lo que desde el Seminario podamos ofrecer, sino que ha de darse en cada rincón de nuestra Diócesis, de la mano de cada presbítero. Nos encomendamos a tu oración y te deseamos un feliz curso. Que Dios bendiga tu labor y conceda a nuestra Diócesis numerosas vocaciones. Recibe un cordial saludo, Seminario Mayor Diocesano de la Inmaculada y de los Santos Justo y Pastor [1] Formar pastores misioneros. Plan de formación sacerdotal, n. 62. [twocol_one_last] [box] Cartel de actividades de la Pastoral Vocacional para el curso 2023/2024[/box] [/twocol_one_last] [clearboth] Para más información o inscripciones puede escribirse al correo electrónico de la Pastoral Vocacional: dpv@obispadoalcala.org