«Una experiencia que toca el alma»: el Monasterio de san Bernardo acogió la tercera edición de «La Pasión en Alcalá»

oración huerto olivos

El 27 y el 28 de marzo de 2026, la ciudad complutense se convirtió en el epicentro con la celebración de la tercera edición de «La Pasión en Alcalá», preludio perfecto para la Semana Santa alcalaína, fiesta de interés turístico nacional. Lo que en su día comenzó como un proyecto ambicioso de la Escuela Diocesana de Evangelización se ha consolidado ya como una cita ineludible que, en esta ocasión, ha logrado convocar a varios miles de personas en un marco incomparable: el Monasterio de San Bernardo. «Una experiencia que toca el alma» «La Pasión en Alcalá» no fue una simple exposición o visita, así como tampoco una procesión al uso. Fue una experiencia inmersiva que logró que cada visitante se sintiera parte de la historia. Bajo el lema “¿Y si yo hubiera estado allí?”, el recorrido por las impresionantes tallas de la imaginería popular procesional no dejó a nadie indiferente. Según cuentan desde la Escuela diocesana de Evangelización, los puntos clave del éxito fueron varias. Por un lado, la afluencia masiva. Riadas de alcalaínos y visitantes llenaron las capillas y nave de la iglesia del Monasterio, creando un ambiente de recogimiento y respeto difícil de olvidar. Por otro, las nuevas incorporaciones, dado que la muestra de este año sorprendió con piezas inéditas que elevaron la calidad artística y espiritual del evento. También fue un punto clave de éxito la entrega, disposición y fe de los voluntarios (religiosas, laicos, sacerdotes, en una hermosa comunión) que hacen posible el desarrollo de este importante proyecto. Además, contribuyó el entorno. «El Monasterio de San Bernardo, con su mística propia, sirvió como el encuadre perfecto para esta catequesis plástica», afirman desde la Escuela diocesana de Evangelización. La Pasión en Alcalá es más que arte; está pensada para propiciar un encuentro personal. Es quizás por eso que la respuesta del público fue abrumadora: familias enteras, jóvenes y mayores realizaron el recorrido con una mezcla de asombro y devoción. La Escuela diocesana de Evangelización no mide el éxito de este fin de semana solo en números, sino en el silencio y las miradas de emoción frente a los pasos que narran los momentos más críticos de la Pasión de Cristo, la oración y el encontrarse cara a cara con Jesús vivo y resucitado. «No es solo ver figuras; es sentir que estás dentro de la escena. Te hace preguntarte cuál es tu papel hoy en día y saber lo que Jesús ha hecho por mí y por todos», comentaba agradecido uno de los asistentes a la salida del monasterio. «Sin duda se consiguió presentar el núcleo fundamental de la fe que se celebra en la Semana Grande de una forma fresca, directa y conmovedora», afirma la EdE, la cual agradece a todos los que hicieron posible este precioso fin de semana. «Alcalá sigue latiendo con fuerza, uniendo arte y fe en un abrazo que ya es seña de identidad de nuestra ciudad», aseguran desde este grupo diocesano dedicado a la evangelización.