400 Años de San Pedro Apóstol de Alcalá de Henares: Peregrinación a Roma en el Año Jubilar de la Esperanza

El 7 de julio de 2025, la parroquia de san Pedro Apóstol de Alcalá de Henares, que cumplía 400 años de su consagración el pasado 5 de junio, partía a Roma en peregrinación con mucha ilusión y como una gran familia de 57 miembros: personas mayores, jóvenes, matrimonios, niños e incluso un bebé de 1 mes y medio, y dos de sus sacerdotes. Durante este viaje que se extendió hasta el día 13 de julio, los peregrinos se encontraban por las mañanas con el Señor en la Santa Misa y a continuación seguían el itinerario espiritual de san Pedro en su relación con el Señor. «Desde el primer encuentro con Jesús en el mar de Galilea hasta el «¿Me amas?» en el mar de Tiberíades, hemos profundizado en su seguimiento a Jesús, su verdadera conversión, su debilidad y su fuerza, cómo se siente amado y cómo en respuesta acepta y realiza su misión», afirma el párroco de san Pedro Apóstol. El itinerario de la peregrinación consistió en la visita a aquellos lugares vinculados a la estancia de Pedro en Roma, y así, confesaron juntos su Fe peregrinando a la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro para ganar la Indulgencia del Jubileo. También rezaron en la Necrópolis Vaticana ante la tumba de San Pedro, en Santa Pudenciana, ante las reliquias de las cadenas en San Pietro in Vincoli, en la Capilla del Crucificado de la Cárcel Mamertina, en los scavis de Santa María in Via Latta, en las Catacumbas de San Sebastián y paseando por la Via Appia Antica. Los peregrinos tuvieron también el privilegio de celebrar la Santa Misa en la capilla de San Juan Pablo II, en la que un matrimonio renovó los votos en su 25º aniversario. También acompañaron a José y Erea, que hace poco pidieron su admisión en la Iglesia Católica procedentes de la confesión Evangélica, viviendo con mucha alegría el bautizo de Mateo, uno de sus tres hijos, en la iglesia nacional Española de Santiago y Montserrat. Por las tardes, los feligreses de san Pedro Apóstol visitaban a algunos de los grandes Santos que están en Roma, así como las estancias donde vivieron y, en las que, en muchos casos, murieron. Además de rezar la oración de vísperas con ellos, los hemos conocido un poquito mejor: la alegría de san Felipe Neri, el amor de santa Catalina por Cristo y su Iglesia, el discernimiento de san Ignacio, la oración y la penitencia de santa Brígida y la perseverancia de santa Mónica. «En estos días», explica el párroco, «hemos renovado nuestra fe y hemos crecido como comunidad, estrechando lazos espirituales que nos sostienen para estar más unidos a nuestra Iglesia particular y con la Iglesia Universal para avanzar por el camino de la Santidad que es Jesús. A Él le pedimos que nos ayude a compartir y transmitir a los hermanos que no han podido acompañarnos tantas gracias recibidas en esta peregrinación y que vivamos la fe adheridos a su Iglesia y al sucesor de Pedro, el papa León XIV».