Así se celebró la procesión del Corpus Christi 2026 en Alcalá de Henares

El domingo 14 de junio de 2026, el casco histórico de la ciudad de Alcalá de Henares acogió la procesión del Corpus Christi. Tras el rezo de vísperas en la Catedral-Magistral, el Santísimo Sacramento en la custodia fue portado en andas hasta la iglesia de Santa María la Mayor. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Diócesis de Alcalá de Henares (@diocesisdealcala) A lo largo del recorrido se dispusieron varios altares y alfombras para honrar a Jesús Eucaristía. Además, el obispo, Mons. Antonio Prieto Lucena, dio la bendición con el Santísimo desde el quiosco de la música, en la plaza de Cervantes. Instantes antes de finalizar la procesión en la parroquia comenzaron a caer del cielo unas gotas que, ya dentro del templo, se convirtieron en una tromba de agua. Palabras del obispo de la Diócesis de Alcalá en la procesión del Corpus Christi 2026 Queridos sacerdotes y seminaristas, consagrados, miembros de Cáritas, que hoy celebráis el “Día de la Caridad”; saludo también a los miembros de las Hermandades y Cofradías y de las Asociaciones y Movimientos de nuestra diócesis, especialmente a la Adoración Nocturna y a los que cultiváis de manera especial el culto a la Eucaristía; saludo a la Sra. Alcaldesa y a las autoridades civiles y militares que nos acompañan. Queridos hermanos todos: Un año más, en nuestra procesión del Corpus Christi, llegamos a la Plaza de Cervantes acompañando a Jesús sacramentado, que quiere bendecir nuestra ciudad y nuestras familias. Damos gracias a Jesús, que ha querido quedarse con nosotros en la Eucaristía ¡a Él sea todo el honor y la gloria! Jesús sabía que, sin Él, estaríamos demasiado solos, por eso se ha hecho nuestro compañero de camino. Cuando dijo que estaría con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, quería decirnos que estaría con nosotros en todas nuestras dificultades. Hace hoy una semana, el Papa León XIV, desde la Plaza de Cibeles, de Madrid, reconociendo la belleza de las manifestaciones exteriores en torno al Corpus Christi, como las preciosas custodias, los cantos eucarísticos, las alfombras florales o los altares por las calles, nos decía que el Corpus Christi es mucho más que una supervivencia folclórica o un simple adorno estético. El Corpus Christi es la fe en la presencia del Señor resucitado, que está vivo, que se hace pan para darnos vida y visitar los rincones de nuestro corazón y de nuestra historia, sobre todo los rincones más oscuros. En el Corpus Christi, Jesús no quiere permanecer encerrado en el templo. Sale a nuestro encuentro, caminando por nuestras calles, atravesando nuestras plazas y visitando nuestros barrios y los lugares donde se desarrolla nuestra vida cotidiana. Nuestro Dios es un Dios cercano, que camina con su pueblo. Es el Señor de la historia, que quiere ser el consuelo de los débiles, la luz para las familias, esperanza para los enfermos y para para todos los que sufren. Nos decía el Papa que no se trata solo de sacar la custodia, sino de dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada, para iniciar un proceso de conversión, que nos ayude a revitalizar nuestra fe y a reconocer la presencia de Cristo en los pobres y necesitados. Nuestra religiosidad – nos decía el Papa – no puede ser un “museo del pasado”, sino una escuela de fe para el hombre de hoy. Una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque “nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano”. Una escuela del amor que se hace don, rompiendo las cadenas del egoísmo. Una escuela en la que aprendemos que Dios es presencia real, y que también nosotros estamos llamados a estar presentes en los desafíos de nuestro mundo contemporáneo, comprometiéndonos en la construcción del bien común. Pidamos a Jesús por los que más sufren en nuestra sociedad: los enfermos, los ancianos que experimentan la soledad, los pobres, los marginados y excluidos, los que no pueden acceder a un trabajo ni a una vivienda digna, y los que no encuentran sentido a su vida. Pidamos para que, siempre y en todo lugar, se respete la dignidad humana, especialmente para que se respete el derecho a la vida, desde su concepción hasta su término natural. Pidamos por la familia, que es la célula fundamental de la sociedad, para que se promuevan sus derechos y se la proteja de todo aquello que pueda desestabilizarla. Pidamos por la convivencia social, basada en el respeto a los derechos y libertades de cada persona, donde se incluye la libertad religiosa. Pidamos por nuestras autoridades civiles y militares. Dios les premie su servicio a la sociedad y les siga dando fuerza en su delicada tarea como servidores públicos. Y pidamos por nuestra Iglesia complutense, fundada sobre el testimonio admirable de los Santos Niños Justo y Pastor. Para que seamos una Iglesia coherente con el Evangelio de Jesucristo, que muestre que no solo de pan vive el hombre, sino también de la Palabra de Dios, que da sentido a nuestra vida. Señor, danos santos y numerosos sacerdotes, porque sin sacerdotes no puede haber Eucaristía ni perdón de los pecados. Concédenos, Señor, que seamos una Iglesia misionera que dé testimonio del amor de Dios por cada persona. Un amor que no desprecia a nadie, que nunca da a nadie por perdido, sino que siempre acoge y siempre perdona. Señor Jesús, tú que eres “el Pan de Vida que ha bajado del cielo”: te necesitamos. Tú eres nuestra fuerza, Tú eres el sentido de nuestra vida. Quédate siempre con nosotros. Fortalece nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad. Gracias por darnos tu Madre como nuestra Madre del cielo, que siempre intercede por nosotros y a quien invocamos como Nuestra Patrona, la Virgen del Val. Quiero dar las gracias a todos los que están haciendo posible esta hermosa procesión del Corpus, adornando las calles y mostrando a Jesús tanto amor y tanta devoción, con sus cantos y oraciones
La Diócesis de Alcalá celebra el Corpus Christi

Muchos municipios de la diócesis de Alcalá de Henares celebraron el domingo 22 de junio de 2025 la solemnidad del Corpus Christi. La procesión principal tuvo lugar por la tarde en la ciudad complutense entre la Catedral-Magistral y la parroquia de Santa María. Estuvo precedida por la oración de vísperas. Tras el rezo de vísperas presididas por Mons. Antonio Prieto Lucena, obispo de Alcalá de Henares, comenzó la procesión con el Santísimo Sacramento en la custodia, que recorrió las calles haciendo estaciones en varios altares preparados con esmero y dedicación. En la plaza de Cervantes, el obispo indicó que llegamos a este lugar «acompañando a Jesús sacramentado, que quiere bendecir nuestra ciudad y nuestras familias. Damos gracias a Jesús, que ha querido quedarse con nosotros en la Eucaristía ¡a Él sea todo el honor y la gloria!» y, antes de la bendición con el Santísimo, pidió «a Jesús por la paz en Oriente Medio, en Ucrania, en Nigeria, en Sudán y en tantos países que sufren la guerra. Como decía el Papa León esta mañana: ‘La guerra no resuelve los problemas, sino que los amplifica y produce heridas profundas en la historia de los pueblos, que tardan generaciones en cicatrizar. Ninguna victoria armada podrá compensar el dolor de las madres, el miedo de los niños ni el futuro robado’». La procesión concluyó a las nueve y media de la noche en la parroquia de Santa María, donde el obispo bendijo con el Santísimo y se rezó la Salve Regina. Misa por la mañana en la Catedral-Magistral de Alcalá Por la mañana, el obispo complutense presidió la Santa Misa en la Catedral-Magistral y en ella recordó que «nunca deberíamos acostumbrarnos al milagro de la Eucaristía, ni vivirlo con rutina. Es el mismo Jesucristo, Dios y hombre verdadero, el que está en la Eucaristía, con su cuerpo, con su sangre, con su alma y su divinidad. No es un símbolo de Jesucristo, es Jesucristo mismo, que vive y nos ama escondido bajo las especies de pan y de vino». Se puede leer la homilía completa de la Misa de Corpus Christi a continuación. Homilía del obispo de Alcalá en el Corpus Christi 2025 Queridos hermanos sacerdotes y hermanos todos: Celebramos la gran fiesta del Corpus Christi, en la que damos gracias a Dios por quedarse con nosotros en la eucaristía. “Yo estaré con vosotros, todos los días, hasta el fin del mundo”, nos dice el Señor. Jesús instituyó la eucaristía y el sacerdocio el Jueves Santo, cuando “habiendo amado a los suyos que estaban en este mundo, los amó hasta el extremo”. La eucaristía es un misterio de amor, es el “amor de los amores”, como cantamos. Nunca deberíamos acostumbrarnos al milagro de la eucaristía, ni vivirlo con rutina. Es el mismo Jesucristo, Dios y hombre verdadero, el que está en la eucaristía, con su cuerpo, con su sangre, con su alma y su divinidad. No es un símbolo de Jesucristo, es Jesucristo mismo, que vive y nos ama escondido bajo las especies de pan y de vino. El Evangelio de la multiplicación de los panes, que hemos escuchado, es una prefiguración del misterio de la eucaristía. Contemplamos la generosidad de Jesús, que se compadece de toda aquella gente que lo había seguido para escuchar su palabra y para presentarle a los enfermos. El día comenzaba a declinar y Jesús es consciente de que están cansados y tienen hambre. Ante esta situación, los Apóstoles proponen una solución razonable: despedir a la gente para que vayan a los pueblos cercanos y puedan comprar alimentos; pero Jesús reacciona de una manera sorprendente: “dadles vosotros de comer”. Jesús parece haberse vuelto loco. Es imposible encontrar comida para tanta gente. Solo hay cinco panes y dos peces. Sin embargo, lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. Jesús toma el pan, eleva los ojos al cielo y pronuncia la bendición. A continuación, comienza el reparto del pan bendecido. Eran unos cinco mil hombres y todos se saciaron, y aún sobraron doce cestos de trozos de pan. El milagro no se habría producido sin la bendición de Jesús, es decir, sin su unión con el Padre. Se trata de un milagro profético, que hace pensar en la institución de la eucaristía, que es un milagro mucho mayor. Si en la multiplicación de los panes, Jesús dijo a los apóstoles: “dadles vosotros de comer”, ahora, en la institución de la eucaristía les dice: “haced esto en memoria mía”. Desde el primer Jueves Santo, el milagro eucarístico se repite todos los días, en cada altar y en la cada celebración de la Santa Misa. Jesús es consciente de nuestro cansancio, de nuestra hambre espiritual, de las enfermedades del alma, y por eso quiere darnos el alimento y la medicina de su cuerpo y de su sangre. En la segunda lectura, San Pablo, con toda solemnidad, nos narra cómo fue la institución de la eucaristía, subrayando que dicha institución fue “la noche en la que Jesús iba a ser entregado”. Jesús instituyó la Eucaristía en unas circunstancias nada fáciles, cuando Judas le estaba traicionando y se acercaba su dolorosa pasión. Jesús era consciente de esta realidad, por eso comienza la cena con un gran dolor en su Corazón: “en verdad os digo que uno de vosotros me entregará”. Jesús sabe que le esperan toda suerte de humillaciones, desprecios y sufrimientos, y, antes de que lleguen, instituye la eucaristía. Antes de que llegue el dolor, Jesús se adelante ofreciéndose por completo: “tomad, comed, esto es mi cuerpo; tomad, bebed, este es el cáliz de la nueva alianza en mi sangre”. Este ofrecimiento de Jesús lo cambia todo. No es lo mismo soportar un sufrimiento involuntariamente, que ofrecerse a sufrir por amor. Aunque el resultado sea el mismo: la defunción, no es lo mismo “sufrir la muerte” que “ofrecer la vida”. Ofreciendo su vida por amor, Jesús cambia el significado de la traición, de las humillaciones y del sufrimiento de la pasión. Todo esto, tan desagradable para nuestra
La diócesis de Alcalá celebra la solemnidad del Corpus Christi el 2 de junio de 2024

El domingo 2 de junio de 2024 se celebra la solemnidad del Corpus Christi. La diócesis de Alcalá de Henares ha preparado una serie de actos litúrgicos en la ciudad complutense. A las 13:00h, Mons. Antonio Prieto Lucena, obispo diocesano, presidirá la Santa Misa en la Catedral-Magistral de Alcalá. Desde el final de la Eucaristía hasta el comienzo de la oración de vísperas a las 18:30h, la Catedral-Magistral permanecerá abierta para poder rezar ante el Santísimo Sacramento. El obispo presidirá el rezo de vísperas y posteriormente, a las 19:00h, la procesión por las calles de la ciudad. El Santísimo procesionará portado en andas por la Cofradía Sacramental del Carmen y acompañado por la música de la Banda de Palio de Juventudes Musicales de Alcalá de Henares y de la Agrupación Musical del Cristo de Medinaceli. A lo largo del recorrido de la procesión habrá altares preparados por la Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía; la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado y Nuestra Señora de la Salud; la Cofradía de Nuestra Señora la Virgen del Val -que estará situado en el Ayuntamiento recordando que la Virgen del Val es alcaldesa perpetua de la ciudad-; la Cofradía del Santísimo Cristo de la Esperanza y el Trabajo; y la Cofradía de María Santísima de la Soledad Coronada. En el quiosco de la música, en la Plaza de Cervantes, el obispo dirigirá unas palabras y bendecirá con el Santísimo. La procesión finalizará en la parroquia de Santa María la Mayor. Además, en todas las parroquias a lo largo y ancho del territorio de la diócesis de Alcalá, también se festejará esta solemnidad con la celebración de la Eucaristía y, en algunos casos, con procesiones.