Covadonga, diocesana de Rivas-Vaciamadrid que está viviendo el cónclave mientras estudia teología en Roma

Cuando Covadonga Gómez -a quien le gusta que le llamen Cova- llegó hace ocho meses a Roma no imaginaba que iba a vivir tantos momentos históricos como los que están aconteciendo en estas últimas semanas en la Ciudad Eterna. Sí que estaba programado el Jubileo 2025 convocado por el Papa Francisco pero no su ingreso en el hospital, su muerte y el cónclave que ya ha comenzado para elegir a su sucesor. Diocesana de la parroquia de Santa Mónica, en Rivas-Vaciamadrid, estudió Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad Rey Juan Carlos y comenzó su andadura profesional en el diario deportivo AS. A comienzos de este curso empezó a estudiar Teología en la Universidad de la Santa Croce, junto a la romana Piazza Navona. «Roma es y ha sido este año… ¿cómo lo diría? Una ciudad en movimiento. No solo por el Año Jubilar sino porque en Roma pasan muchas cosas. Aquí hay siempre muchos eventos deportivos, conciertos, eventos sociales… pero sí que se ha notado estas últimas semanas mucho más movimiento. Aquí siempre ves a sacerdotes por la calle -y te llegas incluso a acostumbrar- pero ver a tantos cardenales ya es más especial», explica Cova. Más de 5.000 periodistas de todo el planeta se han acreditado para este cónclave y en la Via della Conciliazione es habitual ver a comunicadores y reporteros con la acreditación amarilla en la solapa de la chaqueta entrevistando para la radio, la televisión o para la prensa escrita, y buscando una historia que contar conversando con cualquier persona que se acerque en las inmediaciones de San Pedro. «Hay que tener cuidado si vas cerca del Vaticano porque seguro que te hacen una entrevista… Estamos viviendo un momento histórico y vivirlo tan de cerca te golpea de una manera diferente, te emociona…», afirma Covadonga. «Francisco se acercaba a cada uno con la mirada, sentías el abrazo del Santo Padre» Entre clase y clase de Teología en la universidad, nuestra diocesana ripense pudo participar el pasado mes de enero en el Jubileo de los Comunicadores en el Vaticano. Con tal motivo, en el Aula Pablo VI del Vaticano se celebró un encuentro con el Papa Francisco. Allí «el papa nos saludó y pasó muy cerquita de mí con su silla de ruedas y yo creo que me miró. Supongo que todo el mundo dirá lo mismo, pero es verdad que se acercaba a cada uno con la mirada, sentías así el abrazo del Santo Padre. Fue la última vez que le vi antes de su ingreso en el hospital. Cuando volvió del ingreso hospitalario, ya todos intuíamos que estaba empezando la última parte de su pontificado», recuerda. En las posteriores celebraciones del Jubileo 2025,Francisco no participó y en Semana Santa solamente se le pudo ver unos instantes el Domingo de Ramos y el Domingo de Resurrección. Cova piensa que «tiene sentido que cancelasen algunos eventos o fuesen sin la figura del papa, la verdad, porque se veía que ya su salud no era la misma. Puede ser que lo que no tenía sentido, dentro de nuestra lógica, es que estos dos domingos haya salido. Pero ya sabemos que Francisco no se regía por el sentido aburrido y humano común, tenía una misión y lo sabía. Me lo imagino regañando un poco con sus consejeros o las personas que estaban más cerca de él, diciéndoles ‘dai, dai’, una expresión muy italiana que es algo así como ‘vamos, vamos’ para decir ‘sacadme a ver a la gente, sacadme a ver a la Iglesia’. Vi el Domingo de Resurrección al papa en el papamóvil. Estaba ya muy mal, pero salió hasta el final de la plaza, a saludar a todos. ‘Todos, todos, todos’, como decía él. Nos vio a nosotros, porque miraba con fuerza, aunque no le quedaba mucha ya. Estábamos algunos de toda la Iglesia, pero yo me sentí que llevaba a mucha gente, si el papa me vio a mí entre la masa de gente, estaba viendo a todo Madrid, a toda España. Yo creo que eso fue lo que vio. Igual que cuando Jesús miró a sus discípulos por última vez. Veía a la vez toda la Iglesia de todos los siglos. Igual Francisco. Además en la Pascua de Resurrección. Qué bonita coincidencia». Una cola de cuatro horas para velar al Papa Francisco Un día después, el lunes 21 de abril, el cardenal camarlengo Kevin Farrell anunciaba que Francisco había partido a la Casa del Padre. «Estaba en Misa con mis padres por la mañana, porque habían venido a Roma algunos días de la Semana Santa, y antes de acabar la Eucaristía, el sacerdote nos dio la noticia. Nos quedamos de piedra. Sobre todo porque le habíamos visto el día anterior. Fue un poco shock pero a la vez fue paz«, recuerda Covadonga. A la muerte del papa le siguió el velatorio en la capilla ardiente junto al baldaquino de la basílica de San Pedro, el posterior funeral y la sepultura en la basílica de Santa María Mayor. Cova explica que «hice una cola de cuatros horas ese día que fui a velarlo… pero fue impactante. Había muchísima gente, mucha gente rezando, turistas… escuchabas rosarios en voz alta en muchos idiomas distintos. Y el sábado, el funeral fue increíble. Como una loca salí de casa a las cuatro y media de la madrugada y fui con unas amigas. Estuvimos bastante cerca del altar. Una ceremonia muy bonita, con el ataúd presente, ya cerrado. Me impresionó bastante al final de la Misa, la Súplica de las Iglesias Orientales, y la oración del Patriarca de Antioquía en griego. Seguro que Francisco estaba sonriendo desde el cielo mientras tomaba mate. Fueron días especiales, también mucha gente me escribió preguntando cómo lo estaba viviendo aquí. Incluso, amigas mías con las que no comparto la fe, pero somos amigas, me escribieron para ver cómo estaba… fue bonito la verdad». Y casi sin tiempo para volver a la rutina diaria se anunció la fecha del inicio del cónclave que elegiría
Clara, una diocesana de Alcalá viviendo en la Roma del cónclave que elegirá al sucesor del Papa Francisco

Hoy 7 de mayo de 2025 da comienzo el cónclave que elegirá al sucesor del Papa Francisco. Hasta que desde la chimenea instalada en el tejado de la Capilla Sixtina surja un humo blanco -la famosa fumata blanca-, el foco mediático y la mirada de los más de 1.400 millones de católicos que hay en todo el planeta estarán puestos en la Ciudad Eterna y en el Vaticano. Clara Vargas estuvo en Roma de Erasmus hace 20 años y luego volvió en 2010 para quedarse. Desde entonces trabaja y vive en Roma con su familia. Vivió gran parte de su infancia y juventud en Alcalá de Henares. Creció en la Parroquia Santiago Apóstol, donde participó en la celebración de los sacramentos, colaboró como catequista e hizo grandes amigos en convivencias y campamentos. Después de dos décadas dejándose querer y atrapar por la capital romana, esta alcalaína de corazón explica que «por su condición de centro de la cristiandad y gran belleza patrimonial, Roma es una ciudad acostumbrada a recibir muchas visitas. Cuando llega la primavera, los turistas aumentan y el tráfico también. El año pasado, con vistas al Jubileo, la ciudad estaba llena de obras y era realmente difícil atravesar algunas partes del centro. Este año, los precios de los vuelos han subido, así como los alquileres y los alojamientos turísticos. Digamos que la situación urbana se ha complicado, pero al mismo tiempo esto te hace pensar en lo privilegiada que es Roma. Ya he vivido aquí dos cambios de papa -cuando llegué hace 20 años, falleció Juan Pablo II– y no deja de ser emocionante». La muerte del Papa Francisco el pasado 21 de abril tocó el corazón de muchos romanos. Prueba de ello es que es habitual que los taxistas, camareros en restaurantes o periodistas acreditados de forma permanente ante la Sala Stampa (sala de prensa) de la Santa Sede, tengan algunos buenos recuerdos protagonizados por el Santo Padre en estos últimos doce años de pontificado. El fallecimiento del papa «nos pilló de sorpresa porque parecía que se estaba recuperando, ya que salió el Domingo de Pascua a saludar a la plaza. Después de la noticia, en torno a la Plaza de San Pedro se percibía un ambiente de oración y gran expectación por conocer al sucesor. El funeral lo vimos por televisión, porque nos parecía una locura acercarse a San Pedro con la multitud que había, además el tráfico estaba cortado. Unos amigos nuestros que viven al lado, fueron a las seis y media de la mañana para entrar por la columnata pero, al estar cerrado ese acceso, les mandaron al inicio de Via della Conciliazione. A las ocho y media consiguieron entrar en el recinto de la plaza. De diez a once de la mañana, más o menos, fue la celebración, pero no consiguieron volver a casa hasta las dos de la tarde porque tuvieron que esperar a que todos los líderes políticos se fueran», destaca Clara. Me gustaría que el nuevo papa fuese «carismático, con capacidad para dirigir a la Iglesia, pero con la humildad de dejarse guiar por el Espíritu Santo» Ese ambiente de oración y expectación por saber quién será el nuevo Vicario de Cristo en la tierra se ha ido acrecentando conforme se acercaba el 7 de mayo. Nuestra ‘complutense romana’ afirma que «en alguna conversación con amigos sale de vez en cuando el tema. Tratando de imaginarse el proceso, preguntan ¿habéis visto la película ‘Cónclave’? Es curioso que estos días salen expertos en cónclaves hasta de debajo de las piedras… jajaja«. Durante los últimos días y semanas han surgido decenas de nombres de cardenales papables que podría convertirse en el nuevo sumo pontífice de la Iglesia universal. Cada persona tiene algún favorito según la afinidad, el país, los libros que ha escrito, las entrevistas que ha concedido o los discursos que ha pronunciado. 133 cardenales entrarán en la Capilla Sixtina y solamente uno de ellos saldrá vestido de blanco. Al preguntar a Clara Vargas cómo le gustaría que fuese el papa que va a suceder a Francisco, explica que «me gustaría que fuese sabio y buen comunicador para saber transmitir con pasión la alegría de seguir a Jesús; un gran diplomático que consiguiese llevar la paz a los conflictos de guerra, sin perder el espíritu de autenticidad, sencillez y cercanía a la gente corriente. Preferiría que fuera ‘joven’ para acercarse con frescura a los problemas de la sociedad actual. Y carismático, con capacidad para dirigir a la Iglesia, pero con la humildad de dejarse guiar por el Espíritu Santo«. Todo el mundo ya aguarda el ‘Habemus Papam’.