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María, madre de familia y diocesana en Cobeña: en la oración de madres «hemos vivido conversiones de hijos que estaban alejados y que han vuelto a la fe»

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María Adanero es economista y tiene dos hijos de 22 y 24 años que actualmente residen en el extranjero. Esta madre de familia vive su fe en la parroquia de San Cipriano, en Cobeña, municipio situado en el área territorial de la Diócesis de Alcalá de Henares. En 2014 entró a formar parte del grupo de ‘oración de madres‘ que hay en la parroquia. También colabora en Emaús, es catequista de niños de primera Comunión -con los que hace un oratorio- y ayuda en desayunos Alpha. Este mes de mayo -mes de María- entrevistamos a varias madres de familia de la diócesis complutense para que nos hablen sobre los cambios que supusieron para ellas convertirse en madres, la conciliación de la vida laboral con la familiar o la fe como roca en la que anclar su maternidad. Entre otras cuestiones, María nos habla sobre los miedos que tiene como madre, explica en qué consiste la ‘oración de madres’ y sobre los frutos que ella ha experimentado tras llevar a cabo estos encuentros de oración. ¿Cómo aprendiste a ser madre? Aprender a ser madre es un proceso y se aprende diariamente porque al final cada hijo es diferente, con necesidades distintas. No hay un manual que te diga qué hacer, o cómo no equivocarte. Mi referencia ha sido mi propia madre -y mi padre también, claro- pero en este caso el ejemplo de maternidad de la vida de mi madre ha sido lo que yo he tratado de reproducir, debido a su dedicación, a su entrega absoluta, incondicional. Mi madre nunca estaba cansada, siempre generosa, y acompañándonos en cada momento de nuestra vida, en lo bueno y en lo malo. Y es verdad que, como se dice, no hay amor más grande que el que da una madre. Eso es lo que yo he tratado de transmitir a mis hijos, el amor de madre que yo he recibido, llevárselo y transmitírselo a ellos. En este proceso de aprendizaje que nunca termina, María, ¿qué miedos has tenido y tienes como madre? Como madre creyente me gustaría responder que no tengo miedos, pero sí que tengo miedos, y creo que tengo los miedos comunes que puede tener cualquier madre. A los accidentes, a las enfermedades, a lo que el mundo ofrece en estos momentos, alcohol, drogas, pornografía… bueno, en general, lo que es el lado oscuro de la vida. También me dan miedo las amistades, pasan mucho tiempo fuera de casa, y una buena amistad te puede llevar por un camino maravilloso, y de lo contrario puede estropearte. ¿Cómo afrontas estos miedos? Mi miedo, al final, se traduce en mirar al cielo. Yo me arrodillo y ante cualquier adversidad, cualquier dificultad, siempre necesito ponerlo en oración, ponerme delante de Dios. Como decía San Agustín, cuando una madre se arrodilla en oración, un hijo se levanta. Creo firmemente que es necesario ponerse en manos de Dios y de la Virgen María, e intentar compartir con ellos todo lo que llevas en el corazón. ¿En qué has cambiado desde que te convertiste en madre? Yo creo que pasé a segundo plano. Cuando eres madre la vida te cambia por completo. Mis prioridades cambiaron por completo, el centro de mi vida pasa a ser mis hijos y todo en torno a sus necesidades, sus horarios, etcétera. ¿De qué forma afectó a tu matrimonio la llegada de tu primer hijo? Lo primero que nos afectó fue en el sueño, que no dormíamos. Bueno, pero realmente es la adaptación a los nuevos horarios, empiezas a tener tanta ilusión y tanta alegría con un hijo tan deseado que todo se hace en torno a los hijos. Entonces, aquello que pudiese molestarte o que esté un poco fuera de lo que es tu comodidad o confort, al final miras al angelito que ha llegado a tu vida -a nuestra vida- y todo se traduce en felicidad. ¿De qué forma tu fe te ayuda en tu maternidad? Pues en todo, me ayuda en todo. La verdad es que en los momentos difíciles, en los momentos duros, en los momentos que no sé qué hacer, la fe me da luz a través de la oración. Cuando me siento débil, cuando veo que hay situaciones que se me hacen un mundo, me da fortaleza y siempre pienso que Dios todo lo puede. También me da mucha paz, porque pienso que Dios y la Virgen María cuidan de mis hijos. De hecho, la fe me conduce a la oración y desde el silencio de la oración o desde el grito de la oración -porque hay veces que en esos momentos de desesperación, más que silencio es dar voces- recibo respuestas, me da la serenidad que necesito en ese momento para enfrentarme a algo, templanza, y también me da paz incluso siendo un momento difícil o duro. Me ayuda a pasar de la desesperanza a la esperanza, contrastes de tristeza a la alegría o del ruido a la paz de corazón. Perteneces a un grupo de ‘oración de madres’, ¿cómo se desarrolla? Estoy en el grupo de oración de madres de Cobeña. El grupo de oración de madres surgió en Inglaterra en 1995 y lo fundó Verónica Williams, que es una madre abuelita, que en ese momento junto a su cuñada Sandra sintieron la necesidad de orar por sus hijos y entregar el dolor y la preocupación por los hijos a Jesús, confiando en que Él los va a cuidar mucho mejor que nosotras. Yo llegué a Cobeña en 2014 y pregunté a nuestro párroco, D. Juan Antonio Martínez, si había algún grupo de oración. Me dijo que lo iban a iniciar. El grupo en la Diócesis de Alcalá está coordinado por Maribel. También tenemos a Isabel como coordinadora de todos los grupos de la diócesis y gracias a ella se organizan retiros de madres cada dos o tres meses, los sábados. Consisten en meditaciones que lleva a cabo el párroco, con Eucaristía, y la verdad es que son muy bonitas. Además, se hacen

El libro parroquial del siglo XVII hallado en Moldavia que regresó a Cobeña veinte años después

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Hace más de veinte años desapareció de la parroquia de San Cipriano, en Cobeña, -municipio situado en la Diócesis de Alcalá de Henares- un libro de difuntos fechado en el año 1681. En este libro del siglo XVII se apuntaban los nombres de las personas que hay enterradas en el templo y se recogían testamentos. En verano de 2025, un coleccionista llamado Anthony viajó desde Alemania hasta Cobeña porque tenía en sus manos este libro desaparecido. «Me llamó por teléfono un señor con acento alemán, que dijo llamarse Tony, y me comentó que había encontrado un libro de la parroquia de Cobeña en un mercado de libros en Moldavia. Se había cogido un avión directamente, sin avisarme previamente, y se presentó en la parroquia con un libro del año 1681″, explica el sacerdote Juan Antonio Martínez, párroco en San Cipriano. El propósito de este coleccionista de libros, era regalar a la parroquia cobeñera este volumen de casi 350 años de antigüedad. Según comenta Martínez, «este libro es muy importante no solamente para la parroquia, sino desde el punto de vista histórico, porque además de recoger las defunciones del pueblo, recoge muchos testamentos, porque la gente en aquellos tiempos hacía el testamento ante el párroco. Y nos da noticia de la riqueza y de las propiedades que había en esta zona y creo que puede ser un instrumento muy importante para Cobeña y para toda la zona del Corredor del Henares. Lo pondremos en conocimiento de las autoridades, de los historiadores y agradecemos mucho a Tony que haya venido desde Alemania a regalarnos este libro». Además de contar con páginas y páginas de texto, el libro también tiene algo más que letras. Por ejemplo, en las primeras páginas se puede ver el dibujo de la planta del templo de Cobeña hecho a mano. En este diseño se puede apreciar las tres naves que tiene la iglesia, las columnas, y algunas indicaciones del área donde se enterraba a las personas junto a la cantidad que había que pagar en ducados, moneda de la época. El libro tiene un gran valor documental y, tras ser digitalizado, se podrá usar para la investigación. Tras más de veinte años desaparecido, ha vuelto a su lugar.

22 de diciembre y 4 de enero: «Barioná, el hijo del trueno» en la Casa de la Cultura de Cobeña

La Navidad está a la vuelta de la esquina y todo es poco para acercarse al Misterio que está por suceder. La música, la pintura, las obras de teatro y cualquier expresión cultural puede ayudar a aproximarnos al sentido de la Navidad. Esto es lo que se propone desde la parroquia de Cobeña durante estos días. Mañana, 22 de diciembre y el 4 de enero, a las 19:00h, se representará en la Casa de la Cultura de Cobeña (Madrid) una adaptación de la obra de teatro Barioná, el hijo del trueno, una obra para profundizar en el sentido de la Navidad. La obra original fue escrita por Jean Paul Sartre en 1940 para estrenarse la noche del 24 de diciembre en un barracón del campo de concentración de Stalag. Sartre había entablado amistad en el campo de concentración con unos sacerdotes católicos franceses, quienes le pidieron que escribiera una obra de teatro para dar esperanza a los prisioneros del campo. El propio Sartre interpretó el papel de Baltasar, el antagonista de Barioná. La entrada será libre hasta completar aforo. Los niños pueden acudir a partir de 10 años.

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