«Dadles vosotros de comer»: La Asociación Comedor Solidario de Torrejón de Ardoz pide ayuda

Hace un año la Delegación de Medios de la Diócesis de Alcalá tuvo la oportunidad de conocer de cerca la labor de la Asociación Comedor Solidario de Torrejón de Ardoz a través de la realización de un vídeo en el que colaboradores y beneficiarios contaban cómo este comedor transformaba sus vidas día a día. Este es un espacio que desde hace años ofrece algo más que alimentos a aquellos que lo necesita: ofrece compañía, escucha y esperanza. Actualmente, la Asociación atraviesa un momento económico delicado que pone en riesgo su continuidad. Por este motivo, el programa «El Espejo de la diócesis de Alcalá», de COPE, del pasado viernes 14 de septiembre de 2025 emitió una entrevista a Margarita Villa, directora de la Asociación. Margarita, desde el comedor habéis hecho un llamamiento que ha llevado a algunos fieles a dar la voz de alarma con la retirada de una subvención. ¿Cómo describirías la situación actual de la Asociación? Es una situación grave, una situación muy crítica. La Asociación recibíamos una subvención de Fondos Europeos y Comunidad de Madrid. Este año no hemos entrado dentro de las bases de convocatoria porque es una subvención que ha cambiado totalmente, y ahora es un perfil más técnico. No tenemos la posibilidad de gestionar esta subvención. Primero, porque está enfocada en la empleabilidad. Nosotros, antes de que una persona de la calle vaya a trabajar necesitamos trabajar con ellos otras cosas: la higiene, la comida, el no estar en calle, el alcoholismo, la drogadicción… Entonces, esta subvención digamos que está muy preparada para la inserción laboral, y nosotros no tenemos medios técnicos ni profesionales para un proyecto tan específico y tan técnico como el que se ha hecho. ¿Qué conlleva esto? El cierre del centro de día, de las personas que viven en la calle, que es su casa, es la casa de la gente sin techo de Torrejón. ¿Qué haríamos en el comedor? Mantendríamos la alimentación, el apoyo en alimentos a estas personas, a la gente de calle, pero se quedarían fuera de nuestro proyecto las familias que atendemos: unas 190, 200 familias a las que hacemos apoyo en alimentos. Porque desmontamos toda la estructura profesional sin esta subvención que cubría este apoyo tan importante a nivel profesional. Nuestro centro es un centro con mucha, mucha vulnerabilidad, es el eslabón más bajo que puede vivir la sociedad, una persona, y desde el comedor lo que hacemos es un poco de reducción de daños en muchas personas, acompañamiento… Es un hogar, la verdad, y este hogar hay que cerrarlo, porque si no tenemos un apoyo no podemos. Seguimos contando con el apoyo del Ayuntamiento, que cubre gran parte de nuestro proyecto, a nivel tanto comedor como a nivel acogida, pero no podemos con esta cantidad hacer frente a la estructura que necesita este proyecto. Has mencionado esa estructura profesional que está dentro, ¿cómo funciona exactamente la red de voluntarios, de donaciones y de personas que sostienen esta Asociación? Ahora mismo estamos dándole gracias a Dios, porque nuestro grito ha llegado a mucha gente. Todo el mundo conoce nuestro trabajo, quiere mucho el comedor, quiere mucho la Asociación porque es un trabajo muy delicado. Nosotros, en el comedor, de verdad que trabajamos desde el corazón; o sea, trabajamos con la persona en el centro. Allí no hay usuarios: allí hay nombres, apellidos, situaciones. Entonces esto cala mucho a nivel municipal y a nivel asociativo. Hemos recogido dinero de mil formas, hemos hecho mercadillos, llevamos un año haciendo actividades de baile, donde toda la gente de Torrejón, las escuelas de baile, colaboran con nosotros… La difusión en este tiempo está siendo al 100%. Nos han hecho transferencias desde cinco euros… desde mil euros, dos mil euros; o sea, la gente está viendo una situación real de cierre, y esto ha sacado toda la solidaridad y la humanidad de todos nuestros voluntarios. Y nada, pues a través de Bizum, a través de las redes sociales… Nos estamos moviendo con pocas herramientas, la verdad, porque nosotros somos pocos en el centro y estamos dividiendo nuestro trabajo a lo que más podemos, y contando con todo el apoyo vuestro, de todos los medios que también nos están apoyando para esto. No solamente dais comida, acogéis a las personas con la situación en la que os llegan en el centro de día. ¿Podrías contarnos un poco qué trabajos hacéis en la Asociación? Nosotros tenemos tres líneas de intervención. Una es el comedor solidario, que es el reparto de alimentos. En el reparto de alimentos damos todos los días los desayunos calientes a la gente que duerme a pie de calle; o sea, a la gente que duerme en el banco, en los cajeros, en los parques, en las chabolas… Todos los días nuestros usuarios van a las ocho y media de la mañana a desayunar. Y luego, todos los días tienen, la gente de calle y las familias con extrema vulnerabilidad, una bolsa de alimentos. 250, 260… todos los días. Los fines de semana damos un apoyo a las familias para las cenas y para el fin de semana. Esto es una línea de intervención, la del reparto. Luego, la segunda es el centro de día. El centro de día es la casa, como decía antes, de la gente de calle. Allí tenemos una intervención individualizada, según la necesidad de cada persona. El comer dignifica mucho a la persona, pero el que alguien te comprenda, te quiera, te regañe, te acompañe al médico, te ayude con la documentación… La gente de calle se queda muy fuera, se queda fuera totalmente de toda la parte administrativa. Ahora mismo todo es a través de medios tecnológicos. No tienen esa capacidad. Tienen un baño, la gente de calle tiene un baño en la acogida, que es tan importante. Tienen un sitio donde guardar la manta cuando vienen del cajero. Tienen un espacio muy pequeñito en el que guardan sus cosas personales. Tenemos 28 taquillas y es ahí donde 28 personas guardan lo más valioso que tengan: su documentación, la ropa de invierno, la ropa de verano, cosas muy básicas. Diego, el trabajador social, les ayuda para renovar DNIs, para pensiones, para ingreso mínimo vital. Lo comentaba en otro medio: lo importante que está siendo un lugar de notificaciones para la gente que vive en la calle, personas sin hogar, que van de habitación en habitación. Que años atrás se nos perdían
D. Ángel Román ya es obispo de Albacete: «¡Aquí estoy, mándame!»

D. Ángel Román Idígoras, sacerdote de nuestra diócesis complutense, ha sido consagrado obispo de la Diócesis de Albacete hoy 3 de mayo de 2025 en la catedral de San Juan Bautista. Se convierte en el séptimo obispo de la diócesis albaceteña, que este año celebra el 75º aniversario de su creación. El ordenante principal fue el arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro Chaves, acompañado del Nuncio Apostólico ante la Unión Europea, Mons. Bernardito Auza. Más 1.000 fieles sentados, más de una veintena de obispos, doscientos sacerdotes y algunos diáconos, junto con autoridades civiles y militares han asistido a la celebración. Los fieles que no pudieron acceder al templo pudieron seguir la celebración a través de una pantalla gigante instalada en la plaza de la Virgen de los Llanos y en el Auditorio Municipal. Primera alocución de Mons. Ángel Román Idígoras como obispo de Albacete Lo primero, dar gracias a Dios por todos. Por el esfuerzo de estar en esta catedral preciosa, rezando y construyendo Iglesia. Gracias especialmente a los que os habéis acercado con muletas, andadores, máquinas de oxígeno, sillas de ruedas o con un montón de pastillas para sobrellevar los dolores y poder disfrutar juntos de este día. Gracias por la presencia de las autoridades civiles y militares. Vuestro estar aquí lo vivo como gesto de unión, que manifiesta las ganas de unir fuerzas en la construcción de un mundo más luminoso y esperanzado. Gracias por la acogida alegre y sincera de mi diócesis de Albacete, y por la despedida emocionante y eclesial de mi diócesis de Alcalá. Gracias Arganda, Moratalaz, Colmenar Viejo, Alcalá, San Fernando y Torrejón. Gracias a quienes no habéis podido venir, pero estáis aquí muy presentes participando con vuestra oración y cariño. Gracias a quienes, por enfermedad y otras mil circunstancias, participáis viendo la tele o escuchando la radio desde casa, el coche o en la cárcel. Os dije que os haría un guiño. Carlos, Roger, Javi, Francisco, Vanesa, Angi, Carolina… y tantos, que no puedo nombrar a todos. Gracias a los que habéis podido venir desde la cárcel de Estremera, haciendo presente a toda esta gente. Poned vuestra confianza en Dios, que es el que libera, nos quiere y nos trata con la dignidad de verdaderos hijos. Él está con nosotros siempre y nos da mil oportunidades. La esperanza en nuestro Dios no defrauda. Gracias a los que habéis trabajado de forma especial por mantener la diócesis albacetense en pie. Os uno en la figura de don Julián, hombre de Dios amante de la diócesis que se ha desvivido para llegar y servir a todos. Una oración especial por tu madre, Julián. Gracias a sacerdotes, diáconos y obispos, sobre todo, a los que habéis servido en la diócesis de Albacete. Gracias don Francisco por su generosidad y su sencillez. Gracias don Antonio y don Jesús por vuestra cercanía y apoyo. Doy gracias por presentarme a monseñor Auza, nuncio en España; y gracias por querer estar a mi lado en la celebración a mi maestro Ángel y a Juan Ángel, delegado del clero: teniéndote al lado he querido significar la unión y sentir a todo el clero de Albacete a mi lado. Gracias a todos los religiosos. Mención especial a las monjas de clausura que estáis aquí acompañando, y a María Jesús y a mis “capellanas” que me fortalecen desde sus conventos y casa. Rezamos por Victoria, de las carmelitas de Albacete, que cumple hoy 70 años de profesión religiosa. Gracias a los que habéis preparado esta celebración y la habéis engrandecido con el servicio que cada uno ha hecho. Gracias a los que interceden desde el cielo, y gracias también a los que me he ido encontrando por la calle y, con tanta alegría, muestran su acogida. Repito: gracias a Dios por cada uno de vosotros. Comienzo esta etapa nueva en un momento histórico muy significativo y peculiar. Por un lado, celebramos el 75 aniversario de la diócesis; además, es el Año Jubilar de la Esperanza; y, por último, ayer cuando celebré la misa, no pude nombrar al Papa ni al Obispo (aprovecho para pedir oración por el cónclave). Estos tres acontecimientos que os he señalado, pueden marcarnos la dirección por la que creo que se puede caminar en este tiempo que nos ha tocado vivir. Intento concretar: Los 75 años nos hacen sentir que somos herederos y continuadores de una historia. Con la bula Inter Praecipua se erigió una diócesis con pueblos que habían pertenecido a las sedes de Cartagena, Cuenca y Orihuela; en 1966 se terminaron de anexionar los pueblos de la archidiócesis de Toledo que pertenecían a nuestra provincia de Albacete. Comenzamos siendo de la provincia eclesiástica de Valencia y, en 1994, pasamos a formar parte de la de Toledo. En estos movimientos “administrativos” se refleja el espíritu de una diócesis joven e inquieta que une realidades similares para servir mejor al pueblo de Dios. Estamos llamados hoy a mantener ese espíritu de búsqueda, todos juntos, recogiendo los frutos del trabajo de estos años de atrás representados en los tiempos de don Arturo, don Ireneo, don Victorio, don Francisco, don Ciriaco y don Ángel Fernández; enriqueciendo las líneas pastorales recibidas y proponiendo acciones evangelizadoras que respondan a las necesidades que hoy tenemos. Aprendemos del pasado, escuchamos al presente y proponemos caminos de vida para seguir avanzando. El Año Jubilar de la esperanza nos hace caer en la cuenta de cómo evangelizar. Somos Peregrinos de Esperanza. “Somos” en plural: todos, con la riqueza de cada uno. Es una llamada a la comunión y a hacer lo que la Iglesia tiene que hacer: llevar la esperanza y la alegría en el Señor a todos. Es momento para disfrutar la misión y experimentar el orgullo de haber sido elegidos para una tarea tan impresionante. Es tiempo de celebrar fiestas patronales, romerías, bodas, bautizos, aniversarios, tradiciones como la de los mayos de anteayer… Es tiempo de proyectos, de peregrinaciones, de reírnos juntos. Es tiempo de dar gracias a nuestros mayores, a la gente buena,
Carta del obispo a todos los diocesanos complutenses: Don Ángel Román, nuevo obispo de Albacete

DON ÁNGEL ROMAN, NUEVO OBISPO DE ALBACETE Carta del Obispo a todos los diocesanos de Alcalá de Henares 6 de marzo de 2025 Queridos diocesanos de Alcalá de Henares: Os anuncio con gozo esta gran noticia: el Santo Padre Francisco ha nombrado al vicario episcopal de nuestra diócesis, Don Ángel Román Idígoras, como nuevo obispo de Albacete. Al mismo tiempo que seguimos pidiendo por su salud, damos gracias al Papa Francisco por haberse fijado en un sacerdote de nuestra diócesis, para desempeñar esta importante misión. Don Ángel ha servido a la diócesis complutense durante 31 años, en las Parroquias de San Diego, en la ciudad de Alcalá; en la Parroquia de Ntra. Sra. del Templo, en San Fernando de Henares; y en la Parroquia de Ntra. Sra. del Rosario, en Torrejón de Ardoz. También ha sido capellán del Centro Penitenciario de Estremera y ha ocupado diversos puestos de responsabilidad. Particularmente, yo le agradezco su servicio como vicario episcopal de la vicaría de San Félix de Alcalá, en la zona centro. Felicito sinceramente a la familia de D. Ángel, a sus paisanos de Arganda del Rey, y a los diocesanos de Albacete, que reciben el regalo de un nuevo pastor. El obispo, sucesor de los Apóstoles, participa en plenitud del sacerdocio de Jesucristo. Es principio y fundamento visible de unidad en su Iglesia particular, y, en comunión con el colegio episcopal, presidido por el Papa, tiene la misión de guiar, enseñar y santificar a la porción del Pueblo de Dios que le es encomendada. El obispo, además de celebrar todos los sacramentos que ya celebraba como presbítero, puede ordenar nuevos presbíteros, garantizando así la sucesión apostólica, que viene ininterrumpidamente desde los Apóstoles hasta hoy. De esta manera, la presencia eucarística de Cristo en su Iglesia queda garantizada hasta el final de los tiempos. El obispo es maestro auténtico de la fe. En su diócesis, enseña el Evangelio y su aplicación a nuestro tiempo. No enseña su propia doctrina, sino la doctrina de la Iglesia, y lo hace con la autoridad que Cristo le confía para bien del Pueblo de Dios. Como principio de unidad en la Iglesia, el obispo tiene la misión de convocar en la comunión a todos los carismas, a todos los grupos, a todas las sensibilidades, para edificar el único Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, la Esposa santa del Señor. Y ser así referente de unidad para toda la familia humana. Al mismo tiempo, él distribuye los distintos servicios y ministerios en su diócesis y preside en la caridad a toda la comunidad diocesana, a la que conduce como buen pastor, haciendo presente al único pastor, Jesucristo, nuestro Señor. La comunión con el obispo por parte de los sacerdotes, los consagrados y los fieles laicos es signo de pertenencia a la Iglesia. En la Iglesia, servir es reinar. La autoridad no se ejerce como poder, sino como servicio, en nombre de Cristo. Este servicio debe llevar al obispo a dar la vida por el pueblo que se le confía. Para Don Ángel, que es un sacerdote celoso y entregado, este servicio es un paso más en la entrega de su vida, hasta gastarse por la Iglesia. Pidamos por D. Ángel, para que sea un obispo santo. Y pidamos al Señor por los católicos de la diócesis de Albacete, a los que D. Ángel es enviado en nombre del Señor. D. Ángel quiere llevar a todos la alegría del Señor, por eso ha elegido como lema episcopal: “Gaudete in Domino”, alegraos en el Señor, de la carta de San Pablo a los Filipenses. La alegría del evangelio no es efímera y caduca, como la alegría que da el mundo. Es consecuencia de haber encontrado al Señor y vivir la amistad con Él. En el año jubilar de la esperanza, el nombramiento episcopal de D. Ángel es un motivo de alegría para las diócesis de Albacete y Alcalá, que nos invita a poner los ojos en Jesucristo, el ancla de nuestra vida y la esperanza que no defrauda. Os anuncio, finalmente, que la ordenación episcopal de D. Ángel será, Dios mediante, el próximo día 3 de mayo, en la Catedral de Albacete. Hasta ese momento continuará en todos los cargos que tiene encomendados en la diócesis de Alcalá de Henares. Oremos, por intercesión de los Santos Niños y de la Virgen del Val, para que el Señor prepare su corazón, de manera que, por medio del sacramento del Orden en su plenitud, pueda ser configurado con Jesucristo, cabeza, pastor, esposo y siervo de su Iglesia.Recibid mi saludo y mi bendición. + Antonio Prieto LucenaObispo complutense
Saludo de D. Ángel Román Idígoras, obispo electo de la Diócesis de Albacete

Querida diócesis: Recibí con sorpresa la noticia del Nuncio comunicándome que el Papa me nombraba obispo de Albacete. Cuando me recuperé del impacto de la noticia, recé por todos vosotros. Lo hice con cariño, pero sin conocer nada ni a nadie de Albacete. Y he seguido teniéndoos en mi oración a lo largo de estas semanas. Estaba deseando que se hiciera pública la noticia para empezar a trataros y poder rezar ya con rostros, nombres y apellidos e historias concretas que acompañar. Que el amor no puede vivirse en abstracto. Llego sin haber sido obispo nunca y con un recorrido pastoral muy de “a pie de calle”. Por lo que tendréis que enseñarme y armaros de paciencia conmigo. Ante este desconocimiento de la realidad a la que me llaman a servir, llego a la diócesis con humildad y con muchas ganas de escuchar y trabajar para continuar escribiendo juntos el relato de Amor que Dios empezó con nuestra diócesis de Albacete hace 75 años. Quiero conocer nuestra historia de salvación y poder dar continuidad a todo el trabajo pastoral que estáis realizando. Desde esta continuidad también soy consciente de que empezamos una etapa nueva, tan sencilla como apasionante, en la que vamos a seguir llevando la alegría del evangelio a todos los rincones de nuestra diócesis, especialmente allí donde más esperanza haga falta. Tendremos que ayudarnos a descubrir estos “lugares” y a vivirlos como oportunidad para dar gloria a Dios en el servicio de la madre Iglesia que acoge, dignifica y levanta a quien más lo necesita. Y no hablo sólo de personas sin hogar, reclusos, inmigrantes o de quienes pasan hambre, que por supuesto son hijos y hermanos que necesitan atención especial. Hablo también de soledades y desesperanzas en las familias, en los ancianos, viudas, separados… en los jóvenes y los niños, en los matrimonios y en los consagrados, en los enfermos, en el mundo del trabajo y en tantas situaciones de la vida cotidiana donde la presencia de la maternidad de la Iglesia es imprescindible. Pido a Dios que sigamos con ilusión mirando adelante y, juntos, poder llenar todo de esperanza y dar respuesta evangélica a las realidades que nos vayan viniendo. Que lo podamos vivir como familia en la que todos nos sentimos protagonistas y responsables de la marcha de nuestra Iglesia. Donde todos proponemos, donde a todos se nos escucha y se nos toma en serio. Y donde integramos todo esto en un proyecto en el que vamos discerniendo prioridades y tareas. Pero donde lo que realmente importa es que caminamos juntos y nadie se queda solo. Estamos en Año Jubilar. Somos Peregrinos de Esperanza. Y quizás sea esto lo que Dios quiera que vivamos ahora y siempre. Siempre con la alegría puesta en el Señor y apoyándonos unos en otros y todos en Dios. Esta es la esperanza de un Obispo que llega a Albacete en “pañales” pero que viene con muchas ganas de crecer y de servir, cogido de la Mano de Dios, de la Virgen y de todos vosotros. Estoy convencido de que el Señor, que es Camino, nos abrirá nuevas sendas cada día. Ya sabemos que “la esperanza no defrauda porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones” Y en esta esperanza nos apoyamos. Agradezco la tarea de todos los obispos de nuestra diócesis, especialmente de don Ciríaco y don Ángel, y también el trabajo de don Julián, del colegio de consultores y de todos los que habéis mantenido viva la diócesis en este tiempo de sede vacante. Obras son amores. Y vosotros habéis estado al pie del cañón cuidando a nuestra gente. Gracias de nuevo y gracias de corazón en mi nombre y en el de todos aquellos a los que habéis estado sirviendo. Pido a la Virgen de los Llanos que nos allane el camino y nos acompañe en esta bendita aventura en la que el Señor, por el bautismo, nos ha embarcado a todos. Que Dios nos bendiga. + Ángel Román IdígorasObispo electo de la Diócesis de Albacete
Ángel Román Idígoras, sacerdote de la Diócesis de Alcalá, es nombrado obispo de Albacete

La Santa Sede ha hecho público, a las 12.00 h. de hoy 6 de marzo de 2025, que el papa Francisco ha nombrado obispo de Albacete al sacerdote de la Diócesis de Alcalá de Henares Ángel Román Idígoras, en la actualidad vicario territorial de la Vicaría centro o de San Félix de Alcalá, párroco de Nuestra Señora del Rosario, en el municipio de Torrejón de Ardoz (Madrid) y capellán del centro penitenciario Madrid VII (Estremera). Así lo ha comunicado la Nunciatura Apostólica a la Conferencia Episcopal Española. Ángel Román Idígoras, vicario territorial en la Diócesis de Alcalá de Henares Ángel Román Idígoras nació en Madrid el 30 de junio de 1968 y fue bautizado el 21 de julio de ese mismo año en la iglesia parroquial de San Juan Bautista de Arganda del Rey. Ingresó en el seminario conciliar de Madrid como seminarista menor en 1984. Obtuvo la licenciatura en Magisterio por la Universidad Complutense de Madrid en 1989 y el bachiller en Teología por el Centro de Estudios Teológicos “San Dámaso” de Madrid en 1992. Fue ordenado diácono el 16 de mayo de 1993 y el 24 de abril de 1994 fue ordenado sacerdote en la Catedral-Magistral de Alcalá de Henares. En 2003 obtuvo la licenciatura en Sociología por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología León XIII, de la Universidad Pontificia de Salamanca. Sus inicios pastorales como catequista fueron en las parroquias de San Gabriel de La Poveda (Arganda del Rey) y de San Juan Bautista de Arganda del Rey. Su tarea pastoral comenzó con la etapa formativa del seminario en las parroquias de Nuestra Señora del Buen Aire (Madrid) y de la Asunción de Nuestra Señora, en Colmenar Viejo. Posteriormente, en la diócesis complutense, una vez ordenado sacerdote ha sido vicario parroquial en la parroquia de San Diego (Alcalá de Henares) entre 1994 y 2002; adscrito a la parroquia de Nuestra Señora del Templo (San Fernando de Henares) entre 2002 y 2005; y párroco de Nuestra Señora del Rosario (Torrejón de Ardoz) desde 2005 hasta 2025. Además, ha desempeñado su labor como arcipreste de Torrejón de Ardoz (2006-2014), miembro del Consejo Presbiteral Diocesano (2006-2018 y 2021- 2025), del Colegio de Consultores de Alcalá de Henares (2007-2022), director de la Oficina de Sociología, vicesecretario de la visita pastoral, director del secretariado diocesano para los Movimientos de Acción Católica, responsable adjunto sinodal para la fase diocesana del Sínodo sobre la Sinodalidad, capellán del Centro Penitenciario Madrid VII – Estremera (2021-2025) y vicario episcopal de San Félix de Alcalá (2024-2025). Rueda de prensa